Rescatando el sexto sentido

Por qué las ejecutivas no deben perder su lado femenino... y los hombres deben encontrarlo.
Adina Chelminsky

“Cuando empecé a trabajar en el banco era yo la única mujer ejecutiva en -la oficina y me di cuenta que para sobrevivir, y avanzar, me tenía que -aclimatar o aclimorir”, recuerda Amelia Lara*, hoy directora en una importante -institución financiera.

- “A pesar de mis amplias credenciales me volví muy insegura y, -literalmente, empecé a mutar. Primero mi ropa, me volví mucho más seria, casi -victoriana; después mi manera de hablar, las frases y expresiones que usaba; -aunque el cambio más radical fue en mi manera de trabajar, me volví mucho más -dura y obsesiva, como mis compañeros… Llegó hasta el punto en que si salía -a comer con los de la oficina y pasaba una mujer guapa yo también la volteaba a -ver.”

- Las mujeres ejecutivas han asumido, durante años, que para tener éxito en -un mundo predominantemente masculino deben dejar a un lado su femineidad -(palabra que, incluso, muchas veces consideran despectiva) y mimetizarse con sus -colegas hombres, desde el vestido y los manierismos hasta el lenguaje y el modus -operandi en los negocios.

- Sin embargo muchas mujeres están descubriendo que volverse camaleones no -lleva al éxito sino a la locura.

- Un nuevo estudio, realizado por HayGroup, consultora dedicada a maximizar el -rendimiento organizacional, sugiere que las mujeres ejecutivas más exitosas son -aquellas que conservan su eje femenino y lo incorporan en su manera de trabajar; -esto las ayuda a crear un mejor ambiente de trabajo, ser más respetadas y tener -un desempeño incluso mejor que sus colegas hombres.

- Los resultados de este informe son de gran importancia no sólo para que las -mujeres aprecien las ventajas intrínsecas de su personalidad, sino para que los -hombres descubran que ahora son ellos los que tienen que aprender y asimilar -para maximizar su desempeño en el mundo laboral.

- “Después de un revés en la oficina (le dieron a un colega el puesto que -yo quería) me di cuenta que esta adaptación, que yo había considerado como la -llave del éxito, era precisamente lo que me estaba dejando atrás. Más que -liderazgo transmitía incongruencia. Había olvidado precisamente la ventaja que -tenía yo sobre el resto de mis compañeros: como mujer podía navegar en el -‘mundo de hombres’, con la creatividad y la sensibilidad que distinguen mi -trabajo.”

- A los pocos meses de tomar esta nueva actitud,  Amelia Lara empezó un -acelerado ascenso en el organigrama de su empresa.

- Mujeres que mandan demasiado
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Hasta ahora, las ejecutivas habían hecho a un lado su lado femenino por -varias razones. Una de las más obvias fue la falta de role models -(ejemplos) exitosas que imitar.

- Las mujeres mexicanas siguen siendo un “fenómeno” nuevo y esporádico en -los ambientes ejecutivos; empezaron a incorporarse a los niveles empresariales -hace no más de 30 años y, aún hoy, ocupan sólo 12% de los puestos -directivos.

- En promedio, entre más importante es la empresa menos mujeres se encuentran -en los altos puestos: de los 2,859 ejecutivos que trabajan en empresas que -cotizan en la Bolsa, sólo 122 (4.26%) son mujeres.

- Siguen siendo la excepción que hace la regla, por lo que sus parámetros de -éxito, los que buscan imitar, son típicamente masculinos.

- Muchas asumen implícitamente que el modo femenino es incompatible con la -capacidad empresarial y el éxito.

- Sin embargo, además de estas existen otras razones en el trasfondo.

- La lucha por “igualdad entre los sexos” se ha convertido en una contienda -por ser idénticos, sin respetar aptitudes y personalidades.

- Mientras que la capacidad empresarial de hombres y mujeres es igual, el -estilo que cada quien utiliza es intrínsecamente diferente (ni mejor ni peor, -simplemente distinto).

- Buscar esta uniformidad ha hecho que las mujeres desechen características -diferentes, pero también valiosas en el ámbito empresarial.

- Trabajar con una actitud aprendida (no natural) es exactamente lo que hace -que las mujeres que trabajan de manera masculinizada sean menos exitosas; la -agresividad se convierte en hiperagresividad, la determinación se sobrecompensa -con obsesión.

- Lo mejor de dos mundos
-Los resultados del estudio de HayGroup demuestran que para las mujeres el éxito -no está en imitar a los hombres sino en marcar las diferencias y capitalizar la -capacidad de poder dar soluciones diferentes que, en muchos casos, son igual o más -efectivas.

- La famosa “intuición femenina” o el “sexto sentido” no es magia o -mito, sino la atención y sensibilidad que las mujeres tradicionalmente prestan -a la comunicación no verbal (movimientos, expresiones, ambientes) y que es un -arma invaluable en cualquier proceso de toma de decisiones.

- Para los hombres también hay una clara lección; la feroz competencia que -existe en el mundo de los negocios hace virtualmente obligatorio ampliar la gama -de respuestas y maneras de solucionar los problemas que tradicionalmente se -presentan con frecuencia en las organizaciones. De igual forma ellos deben -retomar la menospreciada forma femenina que les permita actuar de manera más -creativa, con una visión más integral del problema y logrando crear mejores -alianzas tanto con su equipo de trabajo como con la red de clientes y -proveedores.

- Como bien dicen los ejecutivos de HayGroup: “Los mejores líderes, hombres -o mujeres, no utilizan el estilo de liderazgo que es más cómodo (o común) -sino el estilo que mejor se acopla a la situación y a la persona a la que se -está dirigiendo.”

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* A petición expresa de la entrevistada su nombre ha sido cambiado.

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