Ricardo Guajardo Touché, director gener

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Javier Martínez Staines

Sereno, Ricardo Guajardo Touché, presidente de Grupo Financiero Bancomer, no rehuye preguntas. ¿Realista u optimista? Como sea, espera la reactivación económica para fines de este año, y está convencido de que sólo así se solucionará de fondo el problema de las hay gente que carteras vencidas.

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También Vicepresidente de la Asociación de Banqueros de México (ABM), está convencido de que el Acuerdo Apoyo para los Deudores de la Banca quienes dicen (ADE) representa un alivio muy importante sobre todo para "algunos sectores" (¿acaso alguno se libra?) que "se vieron en problemas a raíz del alza de los intereses". Además, considera que el programa de Unidades de Inversión (UDIs) no fracasó, sino que se llevará más tiempo para que sea cabalmente aceptado por el grueso de los deudores. A continuación una versión completa de la charla.

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EL ADE, ¿solución o paliativo?
El problema de la cartera vencida no es más que un reflejo de la situación económica. Existen otros factores que motivan ese problema que viene desde 1989 y 1990, cuando se desreguló la industria bancaria; antes de la privatización inclusive se hizo una expansión de crédito, en donde no en todos los casos se tenía la infraestructura correcta. Estos problemas de sobreendeudamiento requieren de tiempo para corregirse, para absorberse; no somos el único país que los ha vivido y, de alguna forma, el ADE sí representa un alivio muy importante para algunos sectores que se vieron en problemas a raíz del alza de intereses.

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No es una solución absoluta, porque no hay otra solución que la recuperación económica sostenida, por un tiempo, y hay gente que estima que este problema se va a tomar entre tres años y hay quienes dicen que hasta cinco años. En Estados Unidos, la última vez que vi un problema de este tipo fue entre 1984 y 1985, y se tardaron años en absorberlo en un sistema mucho más grande y con más alternativas que nosotros. Creo que el ADE sí es un esfuerzo enorme y lo más importante es que se está tratando de dar facilidades a los clientes para que mantengan su crédito o lo pongan en condiciones de operación normal, para que se pueda volver a dar crédito, porque en la medida en que la relación entre el cliente y el banco no está en orden, pues es obvio que no se puede dar crédito nuevo. Para la gente que tiene problemas "medios", el ADE sí puede representar una solución. En hipotecario puede ser una solución muy importante para muchísima gente, también en tarjeta de crédito, y en la partida empresarial varía más, porque hay casos de todo tipo, hay casos en donde las circunstancias económicas hacen que el negocio ya no sea viable, y aunque se está ofreciendo una agresiva reducción de tasas, pues no hay salida. Es un apoyo muy fuerte y va a ayudar a comprar tiempo para que en condiciones macroeconómicas más favorables se puedan ir resolviendo solos los problemas por la vía de la mejora de los ingresos de las empresas y de las personas, así como por la disminución natural de las tasas de interés. Por eso se hizo un esfuerzo de una sola vez y por un tiempo determinado.

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¿La decisión de emprenderlo fue del gobierno o de los banqueros?
La iniciativa y propuesta fue de la banca. La idea de buscar la forma de bajar drásticamente las tasas de interés salió de los banqueros. Los primeros proyectos se hicieron por parte de nosotros y luego se fueron afinando y complementando con las autoridades.

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El Barzón, los deudores organizados...
El tema de la deuda fácilmente se puede desvirtuar y se pueden vender salidas aparentemente fáciles que no representan soluciones. En un país en donde se llega a romper el estado de derecho al punto en el cual las obligaciones y los compromisos que contraemos, y no nada más en materia de crédito, sino en todos los aspectos de convivencia, pero vamos hablar de la actividad mercantil de un país, pues ese país se convierte en una economía que no funciona. Si nosotros incumplimos con nuestros compromisos, ni siquiera los escritos -hay una gran cantidad de cosas que hacemos en materia mercantil que son de palabra; en el mercado financiero, hay enormes volúmenes de transacciones que se hacen de palabra-, se traduciría en el caos. Así, el que se pretenda organizar un grupo de gente que pudiendo pagar deje de pagar como vía para solucionar el problema, cuyo fondo básico es económico, llevaría al caos en muchas cosas, no nada más en materia de banca. Implicaría una recesión económica más profunda, con consecuencias de largo plazo, ya que volver a recuperar la confianza para hacer negocios en un país donde la ley se puede romper impunemente tomaría mucho, mucho tiempo. Hay gente que ha expresado propuestas más realistas, pero algunos proponen cosas que agravarían las cosas para las personas que supuestamente están defendiendo.

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¿Usted asume que estos grupos lo que pretenden es politizar el problema?
Creo que sí, hay evidencias de que existen intereses de otro tipo detrás de algunas de estas organizaciones para politizar el asunto. Fue muy claro cuando hicieron alguna declaración en el sentido de que ni siquiera revisarían lo que se propuso en el ADE, que todo estaba mal. Creo que eso implica algo, que hay pocas ganas de esos líderes por atender un problema real con una solución realista.

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¿La solución real es la reactivación económica?
Es la solución de fondo, pero el ADE representa una pieza muy importante para que esto se dé, porque, como decía al principio, en la medida que se puedan ir restableciendo las relaciones entre deudores y acreedores a un nivel normal de operación corriente, en esa medida el crédito va a poder fluir también con más facilidad a la economía nuevamente, que de otra manera no se daría. Y en la medida en que el crédito no pueda fluir, la recuperación sería más difícil. Lo veo como parte de un esfuerzo que se requiere para que la recuperación se dé con menos contratiempos.

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¿El plazo que maneja el ADE puede traducirse como una expectativa de reactivación al final de ese camino?
La reactivación la veremos paulatinamente consolidarse a partir de estos meses. El ciclo mismo de fin de año, donde hay una derrama económica adicional, más la propia derrama adicional que el gobierno hará por el margen que tiene con el superávit del primer semestre, más el hecho de que las tasas de interés continuarán su tendencia a la baja para situarse en niveles más manejables, todos esos factores nos permitirán ver la recuperación a fin de año.

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Usted apoya entonces aquello de que realmente pasó lo peor. Muchos empresarios y la sociedad en general piensan lo contrario...
Creo que sí pasó lo peor. La caída que tuvimos en el segundo trimestre fue lo peor. Junio y julio fueron los peores meses en materia de ventas, de pérdida de empleo. La parte de los mercados se ve ya tranquila, lo cual también a veces nos hace olvidar lo que pasamos en febrero, marzo y abril, cuando se veía una situación muy caótica, que de haber continuado no nos permitiría pensar en una recuperación que puede verse ya a corto plazo. La recuperación la veremos sectorialmente, no será generalizada, por lo que a algunos les tocará antes que a otros. Por eso, algunos sectores podrán sentir que apenas tocan fondo, o que todavía no lo tocan, pero sí creo que para fines de año veremos la recuperación.

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¿Eso significa que está siendo efectivo el programa de choque?
Ha sido efectivo en la medida que el objetivo del programa de choque es asegurar que el serio problema financiero que tuvimos no se convirtiera en un problema de largo plazo, que nos tomara muchos años en retomar el crecimiento. Se lograron estabilizar los mercados, corregir el sector externo, a un costo enorme, elevadísimo, y sólo el tiempo podrá probar que el costo de haberlo hecho de esta forma fue menor que si se hubiera iniciado un ciclo de recesión –inflación- devaluación, que nos hubiera tomado muchos años corregir. En 1982 tuvimos una devaluación que podía haberse manejado, podía haberse convertido en un problema de corto plazo. Sin embargo, se tomó la decisión totalmente inversa a lo que se hizo hoy: se expandió el gasto público, se amplió la cuenta monetaria y para fines de ese año estábamos en un caos total, con una devaluación de 600% e inflaciones que llegaron a 200% ó más, y que nos tomó una década corregir. Un problema que no era tan grave como el de hoy se convirtió en un problema de 10 años, y el ingreso real de la población fue cayendo constantemente. Creo que esta crisis la vamos a superar en un periodo relativamente corto.

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¿El ADE reconoce de alguna manera el fracaso de las UDIs?
Más bien lo complementa y es un programa totalmente diferente. El programa de UDIs es una pieza importante en el manejo de esta situación, pero es un proceso que va a tomar tiempo para que el mercado, los clientes, vayan sintiéndose cómodos con el concepto de UDIs. En otros países ha tomado tiempo para que este tipo de instrumentos se utilicen en forma más generalizada. Tomará vigencia poco a poco y, en algunos sectores, como el hipotecario, donde son créditos de muy largo plazo, el programa de UDIs, desde antes del ADE, venía trabajando muy bien, con una buena dinámica. Es un problema de tiempo, nada más. No deberíamos tener expectativas de tener un cambio de unidad monetaria en la parte de crédito tan rápidamente, no se puede, pero se irá utilizando cada vez más tanto en la parte de captación como en el crédito.

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¿La reducción del spread derivada del ADE hace manejable todavía el negocio bancario?
Sí. Evidentemente implica un esfuerzo muy grande por parte de la banca en materia de márgenes, que complementa el apoyo del gobierno federal a los deudores. El impacto de esta reducción de márgenes debe verse parcialmente compensando con una reducción de la cartera vencida y, por lo tanto, con las reservas que se tienen que hacer para cubrir la cartera vencida. Aun cuando es un costo grande -estamos hablando de N$10,000 millones de nuevos pesos-, es compensable con un cambio en la tendencia de la cartera vencida. Al paso de los meses, al reestablecer también la capacidad de hacer negocio nuevo con los clientes, de dar crédito nuevo, de empezar a operar más normalmente el negocio bancario, también debe traer una compensación importante del costo directo del programa. Porque en última instancia también para la banca lo más importante es que se recupere la economía.

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¿Cuál es la expectativa de Bancomer en el sentido de revertir el nivel de cartera vencida?
La cartera vencida, que varía de producto a producto, tiene un escalón muy fuerte. Por ejemplo, la tarjeta de crédito, que es a corto plazo, pues los peores meses fueron enero, febrero, marzo y abril, y ya en los siguientes meses comenzó a disminuir el crecimiento de la cartera vencida. Es lógico, al paso de esos meses, el acreditado o entró en problemas o no entró. El impacto no se da a través del tiempo, sino que se da en un periodo muy corto. Partiendo de la base que el problema macro tocó fondo entre junio y julio, a partir de este trimestre veremos un cambio de tendencia. A horita puede todavía crecer, pero menos que en los meses anteriores, y ya en el siguiente trimestre habrá una franca mejoría, en buena parte porque al final del año hay una liquidez mucho mayor en la economía.

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¿Cómo marcha el proyecto de fusión con Banco Mexicano?
Todavía no marcha. Se ha venido posponiendo por toda la situación económica y la complejidad de lo que tuvimos que hacer nosotros internamente. Tuvimos que hacer cambios importantes para poder afrontar este problema. La infraestructura de los bancos no está diseñada para afrontar un problema tan grave. Primero había que poner la casa en orden y asegurarnos que cada institución se manejara bien, y ya después ver ese proyecto con más seriedad. Con acuerdo de ambos lo pospusimos un poco, porque ha sido un reto enorme para la banca. Primero los tres meses de inestabilidad financiera, después el problema de la deuda se hizo más grande, luego el ADE. Hasta el mes pasado nos hemos tenido que estar ajustando a la crisis. Hemos estado ocupados.

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¿Cómo llegará Bancomer al final de este bache?
Tenemos una situación privilegiada en el mercado, dada nuestra orientación tan fuerte a los servicios bancarios. Nuestras fuentes de ingresos no vienen sólo de la parte de créditos, sino que una gran parte de los ingresos vienen de que somos muy grandes en los mercados de cuentas de cheques, de cambios, de concentración de fondos, manejos de tesorería, y eso nos ha permitido sortear la crisis y hacer reservas muy fuertes de crédito, con utilidades muy modestas, pero bueno, por lo menos sin perder dinero. Sin duda, el mercado se va a ir concentrando y Bancomer va salir con una mayor posición de liderazgo de esta crisis.

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¿Existe algún otro proyecto de asociación o alianza con otra institución extranjera?
No, por el momento no. Creemos que una institución como Bancomer debe ser mayoritariamente mexicana. Ya tenemos algunas cosas con extranjeros, en factoraje, en tarjetas de crédito. Por supuesto, a futuro podemos hacer algunas alianzas adicionales, pero siempre manteniendo a Bancomer como una institución mexicana. No visualizo a ningún banco extranjero tomando una posición, ya no digamos mayoritaria, sino minoritaria importante en Bancomer.

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¿Fue buen o mal negocio para el grupo de Eugenio Garza Lagüera la compra de Bancomer?
Bueno, hasta el momento no ha sido buen negocio. Pero creemos que a la larga, y esperemos que no sea muy larga, la situación de la banca se va a normalizar y la rentabilidad se irá recuperando.

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