Robótica para todos

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1070 picf008  (Foto: Alejandro Hernández Olvera)
Andrea Vega Valerio

Ricardo Correa y Roberto Saint Martin, fundadores de Microbotix

Cuando cursaban los últimos semestres de Mecatrónica en el Tec de Monterrey, Ricardo Correa y Roberto Saint Martin presidieron una asociación estudiantil que ofrecía clases de robótica a los alumnos de nuevo ingreso, donde se dieron cuenta del gusto de muchos por "dar vida a un robot", y decidieron convertirlo en negocio.

En el verano de 2005 ofrecieron un primer curso de robótica para niños y entraron a la incubadora de negocios del Tec, donde los apoyaron para estructurar el proyecto y establecer su público objetivo: las escuelas primarias.

"Empezamos a dar clases a ese nivel porque descubrimos que las escuelas necesitaban enseñar nuevas habilidades, como analizar, trabajo en equipo y resolución de retos", cuenta Saint Martin, director de Microbotix.

Su proyecto era muy viable. Hoy, la NASA promueve las clases de robótica en primarias y secundarias.

Ya con la idea, un grupo de 10 personas y 105,000 pesos de inversión, Microbotix arrancó cursos en septiembre de 2006 en 10 escuelas. Pero el gran impulso vino en 2007 cuando consiguieron 1 millón de pesos de un fondo de capital de riesgo.

"En la incubadora de negocios nos eligieron para presentar el proyecto a inversionistas y logramos que colocaran el capital, gracias a que la idea era innovadora, el plan de negocios estaba bien estructurado y a que ya teníamos experiencia dando los cursos", comenta Saint Martin. En 2008, el fondo colocó otros 350,000 pesos.

A cinco años de su arranque, Microbotix ha crecido 60% cada año, para llegar a 2,500 alumnos (empezaron con 100), 80 profesores, tres sucursales y una oficina central.

Para Luis Miguel Beristain, director del Parque Tecnológico en Ciencias de la Vida, del Tec, el éxito de la empresa es resultado de una clara propuesta de valor, del trabajo en equipo, de tener dos perfiles que se complementan (Saint Martin es tecnológico-administrativo y Ricardo Correa es tecnológico-promotor), del impulso de una incubadora y de la capacidad de levantar capital.

La nueva meta de Microbotix es llegar a 4,000 alumnos en 2011, y desarrollar dos sucursales más, una en Lindavista y otra en Toluca, las cuales estarán en operación este verano.

VISIÓN CLARA

Al pararte ante un inversionista, Saint Martin recomienda preparar las respuestas a preguntas sobre la proyección del negocio tal como: ¿Si en 2011 van a tener 4,000 alumnos, cuántos profesores van a requerir y cómo van a conseguirlos con las competencias necesarias?

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