Rocolas satelitales

La firma ATR le puso tecnología a las sinfonolas y exporta su invento a Latinoamérica.
Nora Vasconcelos

Dicen que en el propio veneno está el antídoto que lo neutraliza. Advanced -Technology Research (ATR), una empresa mexicana ubicada en Jalisco, lo está -comprobando. Si los modernos aparatos de sonido llevaron a pique a las -tradicionales sinfonolas, la propia tecnología le está regresando el lugar que -antes tenía al sustituir los acetatos de 45 revoluciones por una consola que -recibe las canciones desde un satélite.

- Las jukeboxes o sinfonolas de techo redondo, luminosas y estridentes, -fabricadas por firmas europeas y estadounidenses como Ami Rowe, Rockola, Seeburg -y Wurlitzer, hicieron posible aquella revolución musical que permitió el -acceso masivo a los éxitos del momento, cuando la venta de discos no era tan -extendida y popular como lo es en la actualidad. Pero hoy, a más de 50 años de -aquel esplendor y a más de 100 años de que el primer fonógrafo funcionara con -monedas, el concepto de la rocola vuelve a tener vigencia gracias al aporte de ATR. “Los servicios bajo demanda son el futuro de la distribución del -entretenimiento”, dice Josh Bernoff, de la consultora norteamericana -Forrester, especialista en tendencias de mercado, en un informe titulado De -los discos a las descargas (From Discs to Downloads). “Los discos -compactos tienen los días contados”, advierte.

- Precisamente, la comprensión anticipada de esa realidad –más próxima de -lo que muchos puedan suponer– ha permitido a la empresa mexicana ATR dar un -giro determinante al negocio de las rocolas, luego de que éstas comenzaran su -decadencia a finales de los 80, ante la irrupción acelerada de nuevos soportes -y sistemas de distribución musical.

- A fines de la década pasada, ATR creó una sinfonola satelital que prescinde -de cualquier tipo de disco; en cambio, hace uso de la comunicación vía -satélite para obtener su contenido. De un catálogo, que recibe por este medio, -selecciona el álbum y luego las canciones puntuales que se desean integrar a su -fonoteca. Puede actualizar 2,500 temas cada 30 días y almacenar hasta 20,000 -títulos.

- “Lo que se buscaba era entrar en el negocio masivo de distribución de -contenido, a través de nuestro producto”, afirma Eduardo de la Paz, director -general de ATR. Un producto que se anticipa a la desaparición del disco como -soporte y permite al operador de la rocola ahorrar aproximadamente $1,000 -dólares por cada compra de 80 discos compactos. Un cálculo nada despreciable -si se tiene en cuenta que “de cada disco, 70% de los temas nunca llegan a ser -escuchados”, afirma Consorcio Global, una de las empresas comercializadoras de -las sinfonolas de ATR.

- Tradición y vanguardia
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En su exterior, la rocola Arion –marca con la que ATR salió al -mercado– luce como una máquina tradicional, incluso cuenta con las portadas -de los discos compactos, como en las rocolas tradicionales; pero en su interior -tiene dos computadoras, una que baja y almacena la música y otra que controla -la seguridad y la protección de los derechos de autor.

- Llegar a este diseño, que vio la luz en 1999, no fue un camino fácil para -la empresa jalisciense, que seis años antes había iniciado su camino dentro -del mundo de la investigación y desarrollo de software. “Salimos a buscar -capital en un mal momento –recuerda De la Paz– cuando no había mucha -confianza de que en México se pudiera hacer tecnología, y en medio del lío -entre las disqueras y Napster, el cual permitía bajar las canciones de internet -sin pagar derechos”.

- El esfuerzo de inversionistas nacionales permitió que ATR operara durante -cuatro años reportando pérdidas, y no fue sino hasta hace un par de años, y -gracias a la sinfonola satelital, que la empresa imprimió sus resultados en -tinta negra. El mercado que dio una rápida acogida a las Arion fue el -integrado por rancherías, bares populares, cantinas y centros botaneros, donde -la rocola seguía siendo un punto de entretenimiento y atracción, pero que a la -vez requerían que esos aparatos tuvieran más música y actualizaciones más -frecuentes. “Se vio que con nuestra tecnología se podían satisfacer esas -necesidades”, indica De la Paz.

- A la fecha, ATR ha producido 5,000 máquinas, de las cuales 70% se vendieron -en el mercado nacional y el resto en Centro y Sudamérica. El ritmo de ventas en -el extranjero, a razón de 300 máquinas por año en promedio, lo ha convertido -en uno de los principales exportadores del segmento.

- En el mercado doméstico, las Arion representan 17.5% de las 20,000 -sinfonolas que se calcula están operando. “Tenemos el objetivo de crecer -alrededor de 20% anual”, dice De la Paz. A pesar del buen desempeño previsto, -el directivo reconoce que podrían crecer a un ritmo de entre 40 y 50% si -tuvieran otros inversionistas que inyectaran más capital. Por lo pronto, con la -infraestructura disponible proyectan facturar este año unos $6 millones de -dólares. Un nivel de ingresos al cual la venta de unidades le aporta 90%; las -licencias del software y uso del catálogo musical le acercan otro 7 y 3% -restante es producto de los servicios de post venta.

- La innovación
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Cuando un invento llega al mercado en el momento preciso en el que el ciclo -de otro producto similar se agota, el precio no resulta una barrera que detenga -al recién llegado. Éste es precisamente el panorama que se le ofrece a la -rocola de ATR.

- El costo de una sinfonola satelital, con los derechos de autor incluidos, -varía entre $6,200 dólares (precio a distribuidores) y $9,000 dólares (para -cliente final). Dependiendo del uso que se le dé, una sola rocola puede generar -ganancias estimadas entre $1,500 y $10,000 pesos mensuales, sólo por el -servicio musical. Si a ello se agrega que los nuevos aparatos hacen posible la -venta de espacios publicitarios dentro de la programación musical, el periodo -de recuperación de la inversión se abrevia. Más aún si se compara el proceso -con el de las sinfonolas que usan discos, respecto de las cuales las satelitales -permiten ahorros de hasta 30% en logística y operación, según ATR.

- De la Paz calcula que en el mercado mexicano existe oportunidad para vender -unas 100,000 rocolas de todos los tipos de tecnología disponible. “Hay nichos -donde las sinfonolas no han llegado con fuerza”, dice, refiriéndose -concretamente a circuitos de entretenimiento para jóvenes de clase media y -alta, acostumbrados al uso de la tecnología. Bares y restaurantes ubicados en -centros deportivos, hoteles y tiendas departamentales serían para ATR los -próximos objetivos.

- La proyección de ventas que ofrece la sinfonola satelital ha hecho que ATR logre reunir una red de 30 distribuidores, entre los que Consorcio Global es uno -de las más importantes. “Actualmente tenemos un proyecto de venta de nuestras -sinfonolas en los Sam’s Club”, agrega De la Paz.

- Sonidos y silencios
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Aunque la innovación está ofreciendo a la empresa de Jalisco un amplio -margen para alcanzar el liderazgo, hoy aún no tiene el negocio a sus pies. La -empresa tapatía Rincón Musical sigue peleando férreamente por 80% del mercado -local que aún domina, comercializando sinfonolas digitales y de disco compacto, -de la marca Rowe-AMI que importa de Estados Unidos.

- Dirigida por Enrique Calderón Tapia, Rincón Musical salió a desplegar una -serie de estrategias de venta y alianzas que demuestran que la competencia será -ardua. “Muchas personas no han caído en la cuenta de que las sinfonolas -digitales pueden funcionar como máquinas de diversión, publicidad y promoción”, -dice Calderón Tapia.

- La idea es convertir a los aparatos en unidades de entretenimiento, incluyen -las opciones de sistemas de video y karaoke. Con esta propuesta, Rincón Musical -armó una alianza con Grupo Modelo para ofrecer rocolas en renta, para fiestas. -El paquete cuesta $1,500 pesos e incluye el aparato, el mobiliario, la botana y -la cerveza. “Ellos (la cervecería) nos apoyan con la publicidad y nosotros -con la venta de su producto”.

- De todos modos, Rincón Musical no descartó echar mano a la -diversificación. También está preparada para atender otros negocios -relacionados con el esparcimiento, para lo cual comercializa mesas de aire y de -billar, futbolitos, máquinas expendedoras de botanas y productos refrigerados.

- Un camino que Manufacturera de Sinfonolas vivió de un modo más drástico. -Este año venderá sus últimas 10 rocolas para cerrar una larga trayectoria que -inició en la década del 60 durante el auge de las sinfonolas en México.

- Manufacturera importaba partes electrónicas desde Estados Unidos y Alemania -y armaba aquellas viejas sinfonolas que “tocaban” los discos de 45 -revoluciones. Por tres décadas el negocio fue de lo mejor, vendiendo unas 100 -máquinas por mes. “Para aprovechar la capacidad instalada, empezamos a -fabricar aspiradoras y pulidoras industriales”, relata Esteban Chang, gerente -nacional de Ventas. Lo que no imaginaban entonces es que esta actividad paralela -terminaría siendo la central como consecuencia del avance de la tecnología. La -empresa decidió cerrar el ciclo de las sinfonolas y concentrarse en la -fabricación de los aparatos para limpieza, que comercializa bajo la marca -Masisa.

- Los estudiosos de las tendencias que introducen las nuevas tecnologías a los -mercados afirman que cada cinco años están surgiendo innovaciones que someten -a crisis o a transformación a la oferta existente. Hace poco menos de seis -años, ATR lanzó su sinfonola sateliltal. “El próximo paso en la revolución -musical consiste en desarrollar rocolas que ‘floten en el aire’, esto es, -que los consumidores podrán acceder a ellas desde el hogar mediante cualquier -dispositivo conectado a Internet”, afirmó Shawn Conahan, presidente de -Moviso, una empresa de Vivendi Universal, en un artículo publicado por -WiredNews.com, que remite al sitio de la empresa MP3.com.

- La prospectiva no suena nada aventurada si se considera que con la venta de -rocolas satelitales –comerciales u hogareñas– se podría hacer frente al -fenómeno casi imparable de la distribución musical por internet, principal -canal por donde se evade el pago de regalías a la propiedad intelectual. -Compositores y discográficas serían los mayores interesados en la -masificación de un producto de esta naturaleza.

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