Sal para la tensión

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Con el fin de experimentar la relajante sensación de ingravidez ya no hace falta pertenecer a la NASA ni ir hasta el Mar Muerto. En el Distrito Federal se puede ir a un flotario y salir como nuevo tras una hora, por un precio promedio de $300 pesos. El método se realiza en cabinas individuales de tamaño matrimonial y cerradas para garantizar la total intimidad, así como un ambiente templado, libre de distracciones y ruidos. Una vez tumbado dentro, se trata de conseguir evadirse y disfrutar flotando en tan sólo 30 centímetros de agua templada, muy densa en sales. El líquido que contiene cada cabina, unos 400 litros, se filtra y esteriliza periódicamente. Por ahora sólo la capital cuenta con este saludable placer, pero ya está previsto extenderlo a otras ciudades de la república.

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