Saldos de Davos

La crema y nata de los empresarios mundiales, así como un vasto grupo de funcionarios públicos, se
Luis Fernando C. Malo Juvera

Para efectos del programa del Foro Económico Mundial 1998, en Davos, el tema de la crisis asiática (pese a sus primeros síntomas en Tailandia a mediados del año pasado) no estaba preestablecido. Como el problema se agravó a fines de 1997, los organizadores se vieron obligados a incluirlo en algunos páneles.

- Básicamente, cuenta José Gutiérrez Vivó, conductor de Monitor, hubo dos escuelas en el manejo del tema. Por un lado, el “grupo tremendista”, que intentó vender sus oficios de economistas “expertos”, insistió en que ésta es la peor crisis en la historia económica mundial desde los acuerdos de Breton Woods. Es el grupo que dijo que estamos en la antesala de la peor crisis socialy que vamos a recordarla en los próximos 50 años, ya que se trata del derrumbe del modelo asiático.

- Del otro lado estuvo el grupo que piensa que así es el capitalismo: un sube y baja permanente, y que lo fundamental es saber por qué sucedió esta crisis. Explicaciones hubo muchas: porque se “engolosinaron” los organismos financieros internacionales, por el nivel de endeudamiento de los grandes grupos industriales de la región y por no atreverse a sonar las alarmas a tiempo. Este grupo no se mostró muy preocupado de la gravedad del asunto, simple y sencillamente porque no es lo mismo una crisis asiática que una latinoamericana. De entrada, la filosofía oriental de trabajo se rige por una palabra que no es muy común en el subcontinente americano: disciplina. En segundo lugar, la infraestructura regional es un gran respaldo. En tercero, la mitad del ahorro mundial se encuentra en esos países. Cuarto, los mercados internos son grandes y fuertes.

- La percepción de este segundo grupo es que la crisis se convertirá en una ventaja para los mismos países asiáticos, ya que a fin de cuentas van a limpiar la “grasa” de la economía, llámese créditos excesivos, negocios no viables, mala reglamentación bancaria o monopolios.

- LA MARCHA ECONÓMICA MUNDIAL
Más allá de las marchas forzadas de Asia, Europa se sacude el letargo y empieza a mostrar crecimiento en su Producto Interno Bruto, al tiempo que hace los ajustes económico-financieros finales para que el euro –la que será la segunda moneda más poderosa del mundo– entre en funcionamiento en 1999.

- Gutiérrez Vivó indica que se habló bastante del problema del desempleo, el cual parece rebasar a Europa, dados sus tintes políticos. “Implica aceptar que ya no se puede estar como antes, que el Estado benefactor ya no cuenta con los recursos necesarios (millones y millones de dólares) para seguirlos transfiriendo a jubilados, desempleados y trabajadores necesitados de apoyo. Pero se resisten a reconocerlo y siguen gastando y tomando partidas de aquí y de allá.” Esto ha implicado un freno a la inversión productiva en el viejo continente, ya que muchos señalaron en el foro que los inversionistas no le van a entrar a un región donde entre 25 y 29% del gasto corriente se dirige a aspectos sociales.

- En cuanto a África, por vez primera se percibió que el resto del mundo no puede tan cínicamente olvidarse de la existencia de esta parte del globo. “Se alzaron más voces –comenta Gutiérrez Vivó–, hubo más presencia de africanos, de líderes políticos y, ciertamente, el romance entre el Foro Económico Mundial y Nelson Mandela jala atención y ayuda hacia todo el continente.”

- Quedó claro que, en su justa dimensión, varios países africanos están haciendo bien las cosas. El detalle es que no se les pone atención.

- En cuanto a América Latina, la gran estrella fue Brasil. En segundo lugar, se habló del Mercosur. Fuera de eso, señala el director de Infored, “no hubo otra estrella”. A México “lo empiezan a ver como un país que logró rebotar del fondo, aunque existe una grave desinformación sobre lo que pasa en la práctica en México por parte de los economistas y los empresarios. Los dirigentes que van a Davos desde Brasil, Argentina y México venden los mismos discursos, muy bonitos todos, pero que son discursos macro. Y ya se ha demostrado que, finalmente, la economía debe estar al servicio del hombre, no de los indicadores macro”.

- ZEDILLO EN DAVOS
“El presidente de México –anota Gutiérrez Vivó– pudo haber hecho un mejor papel. El Foro es indiscutiblemente importante, pero no tanto como algunos creen que es, en términos de vender un país, ya que las personas que asisten son empresarios, políticos y académicos muy informados, que no requieren que alguien les vaya a revelar verdades que ellos conocen perfectamente.”

- Agrega: “El Foro Económico Mundial es un lugar para ir a aprender, más que para ir a enseñar; hay que ir con esa determinación, con la humildad de aprender y confrontar ideas propias. Necesitamos cambiar las presentaciones de México, que esencialmente son los pasos mecánicos, by the book, para salir de una crisis económica y la consecuencia macro que se deriva de ello.”

- Los temas importantes no se tocaron: nada sobre la infraestructura necesaria para convencer inversionistas, nada sobre la inseguridad nacional (“que atenta contra la seguridad de esos inversionistas, de sus familias, trabajadores, negocios y mercancías”), nada sobre Chiapas. “No se trata de maximizar problemas, pero tampoco de minimizarlos.”

- A juicio del periodista, la delegación mexicana debería ir a Davos con tres o cinco ofertas muy concretas, hechas a la medida. “Lo más curioso es que, tras la presentación del señor presidente en el salón principal del edificio del congreso, no hubo una sola pregunta por parte de los asistentes. A lo mejor alguien lo interpretaría como que todo estuvo muy bien explicado, y ya no había por qué hacer preguntas...”

- LECCIONES DE LA GLOBALIZACIÓN
“Lo que pudieron aprender los empresarios mexicanos del Foro es que más vale tomar nota de que la economía de mercado y la globalización no están dando los resultados tan románticos y tan esperados que se habían pronosticado.” La economía de mercado, es un hecho, no resuelve per se los problemas sociales y de pobreza. “Al ver cómo se vino abajo el socialismo práctico, el péndulo se fue hasta el otro lado y nos sumergimos en la globalización salvaje, de la que ahora se está regresando porque la gente no está viendo resultados concretos.”

- La pregunta que brotó una y otra vez en Davos fue: ¿realmente la globalización de la que tanto se han enamorado todos ellos le está llegando también a las bases? ¿Estamos creando un gran conglomerado mundial de multinacionales poderosísimas, super globalizadas, con cosas atractivísimas que enamoran a cualquiera, pero se están quedando allá arriba? En efecto: no les están llegando a quienes deberían de llegar.

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- “Ahí está el caso de nuestra frontera: pagamos nuestra maquila, donde hay millones y millones de dólares que se mueven, pero hay que ver el estado miserable en el que viven los trabajadores de las maquiladoras mexicanas. Esto le funciona mucho a aquel presidente de empresa que viaja en su jet corporativo y va a todo el mundo a hablar de la globalización, porque saca las ventajas máximas que puede sacar de todos lados y que hace décadas sólo podía ejercer en su país, pero no necesariamente está creando las ventajas para el resto de la gente.

- Además se tocaron temas como el de las grandes mafias internacionales del narcotráfico y el muy maniado asunto de la corrupción. Asimismo, como una constante desde hace tres años, el Foro ha empezado a dedicarle más tiempo a la salud, la muerte, el más allá, la conciencia, los valores, la religión, etcétera. “La mayoría de los que asisten al Foro Económico Mundial son mujeres y hombres muy ricos, que se preguntan: ‘y después del dinero, ¿qué?’ Bueno, después del dinero, el éxito y la fama uno se hace viejo y se muere. Curiosamente son las sesiones que más se llenan. Increíble, pero cierto: los líderes empresariales están muy interesados en temas que nada tienen que ver con el dinero.”

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