Se desinfla el capital privado

Si a una empresa le falta gas, Ellos ponen el dinero y la experiencia. México está en sus planes p
Adina Chelminsky con la colaboración de Roberto Charvel y Luis F. González Nieves

Decía que sus ideas iban a cambiar al mundo y todos se reían; prometía riquezas inimaginables a quien creyera en él y se atreviera a financiar su proyecto. Cristóbal Colón pidió a los Reyes Católicos oro para llegar a las Indias, igual que hicieron Bill Gates o Steve Jobs para levantar Microsoft o Apple. El encuentro de visionarios con inversionistas que hacen los sueños realidad es tan antiguo como la historia del mundo.

- Las grandes empresas tienen presupuestos millonarios para impulsar la investigación y el desarrollo de nuevos productos. ¿Qué hacen los emprendedores, a quienes les sobran ideas pero les falta acceso a crédito?

- Este es el origen de la industria de capital privado, formada por grandes fondos que invierten y administran el dinero de diferentes instituciones o individuos en busca de rendimientos superiores a los que ofrecen los instrumentos tradicionales.

- El financiamiento de proyectos por esta vía es una enorme industria que a partir de 1980 ha canalizado más de $1 billón de dólares en todo el mundo. Actualmente existen más de 5,500 fondos, con un valor promedio de $115 millones de dólares cada uno, buscando en donde invertir.

- Después de dos años de crisis sectorial causada por una mezcla de incertidumbre geopolítica, crisis económica y cruda después de la burbuja de las punto com, 2004 es el año en donde se puede reavivar su fuerza. El futuro de México en este redespertar es particularmente alentador, pues se ubica, por  primera vez, como el destino favorito dentro de América Latina, según varios administradores consultados.

- La reserva con la que manejan estos fondos sus políticas y resultados –debida al entorno altamente competitivo (por algo el término “privado”)– y la falta de sofisticación financiera prevaleciente en México explican el relativo desconocimiento sobre su existencia y función.

- Estas firmas compran directamente acciones de negocios con alto potencial de crecimiento para hacerlas florecer y, en un plazo de cinco a siete años, venderlas con un atractivo premio.

- Es falso que este tipo de inversiones estén dedicadas solamente a compañías de alta tecnología: a escala mundial, sólo 38% se destinan a tal sector (en México la cifra es mucho menor, 5.6%); el resto se orienta a áreas muy diversas, desde bienes raíces e industria tradicional hasta desarrollo ecológico.

- A pesar de las millonarias cifras que aportan a las organizaciones, su contribución más importante no es financiera: es el valor que generan por su posición, mayoritaria o no, en los consejos de administración. Se vuelven un socio que proporciona dirección estratégica y estructura de gestión al proyecto empresarial.

- Las inversiones que realizan estos fondos son de alto riesgo, por lo que buscan participar simultáneamente en varios proyectos y maximizar con la diversificación el rendimiento total del portafolios, promediando el éxito que tienen en ciertos casos con el fracaso que de otros puede resultar.

- La diferencia en el resultado de los diversos fondos es enorme. Los más exitosos ofrecen rendimientos superiores a cualquier otra inversión; los que están en el otro extremo han registrado desde 1995 retornos negativos.

- En las compras y  ventas se ponen en juego millones de dólares y la reputación de los administradores, que con sus jugadas van formando un historial; entre más consistentes sean sus éxitos y mejor el retorno total que le ofrecen a sus afiliados, mayor facilidad tendrán para levantar fondos en el futuro.

- En la mesa con los grandes
Para las firmas emprendedoras el principal beneficio de estas sociedades es que reciben dinero inteligente: recursos monetarios que van de la mano con apoyo estratégico, desde experiencia empresarial hasta contactos, lo que maximiza su potencial.

- Los cambios operativos y administrativos que instrumentan los fondos dan lugar a una mayor institucionalización, que permite a la compañía  acceder a otros tipos de financiamiento y consolidar diferentes proyectos.

- Sin embargo, no hay tal cosa como un almuerzo gratuito: los fondos no compran acciones de una empresa por altruismo, sino por su potencial, y participan activamente para ver rendir hasta el último centavo.

- Los dueños originales, que muchas veces vieron nacer el negocio, deben tomar conciencia de lo que implica tal tipo de arreglos y estar mentalmente listos para cambios importantes: mayor carga de trabajo y presión a fin de entregar resultados, menor control en la toma de decisiones y, en la mayor parte de los casos, una eventual venta total de la organización.

- Cada quien habla como le va en la fiesta
No hay recetas de éxito y éste puede revertirse en un instante. Tal es el caso de Hicks, Muse, Tate & Furst, que ingresó a América Latina en 1996. Su amplia gama de compras, desde TV por cable hasta equipos de futbol, lo llevó a ser uno de los principales participantes del mercado de capital en la región; su primer fondo atrajo $960 millones de dólares.

- Sin embargo, la concentración geográfica de sus negocios, principalmente en Argentina y Brasil, la llevó en pocos años al fracaso. Su segundo intento no logró reunir ni una quinta parte del capital requerido; hoy prácticamente ha cerrado sus oficinas en la zona.

-  La única manera de confirmar el éxito de una inversión es al momento de venderla. Un buen ejemplo es el caso de Aeroboutiques –las tiendas presentes en los aeropuertos mexicanos–, cuya mayoría accionaria, 80%, fue comprada por el fondo Advent International (entre cuyos socios está GE Capital y la Corporación Financiera Internacional) en 1996. Los nuevos administradores iniciaron un programa de dramáticos cambios operativos, expansión y saneamiento financiero. A través de una salida en dos partes, una oferta pública de 30% en 1997 y la venta del total de la compañía a un grupo español en 2001, lograron meterse a la bolsa una ganancia anualizada de más de 50%.

- El capital privado en México
Las inversiones de capital privado en el país nacieron más por necesidad que por convicción; después de la crisis de la deuda en los años 80, muchos bancos se vieron obligados a convertir los adeudos de varias empresas en acciones y jugaron el papel de socios estratégicos.

- La industria evolucionó a través de las sociedades de inversión de capitales, Sincas, y de los pocos grandes inversionistas mexicanos, como Carlos Slim, que a través de recursos de sus empresas o fondos propios compraron diferentes negocios.

- Sin embargo, para los capitales internacionales México nunca había sido un destino favorito, relegado dentro de América Latina –de por sí el área geográfica con menor flujo de capital privado– como una tercera opción. Captaba menos de 10% de los flujos destinados a la zona, frente a 46% y 19% que se dirigían a Argentina y Brasil, respectivamente. Ante el derrumbe del primero y la cautela que prevalece hacia el segundo, los buenos resultados en indicadores fundamentales y las expectativas de la economía mexicana empiezan a brillar con luz propia.

- La principal ventaja que tiene hoy el país sobre el resto de la región es que, irónicamente, ya no pertenece a América Latina; a pesar de hablar el mismo idioma, invertir en México ya no implica la misma prima de riesgo que hacerlo en sus vecinos hispanos.

- El reciente ingreso de los más grandes fondos internacionales, como Carlyle y Darby –que se unen a los 30 fondos que ya operaban en el país– y el surgimiento de fondos administrados por mexicanos, marcan el inicio de una nueva etapa de esta industria en México. La lista de quienes trabajan en este sector se lee como un quién es quién de la vida política y económica nacional;  Luis Téllez, ex secretario de Energía y actual director de Carlyle; Pedro Aspe, en el Banco de Inversión Protego y el fondo Discovery Americas I; Jaime Serra, principal en sai Investments; y Fernando Chico Pardo, ex director de Grupo Inbursa, ahora a la cabeza de Promecap, son sólo algunos de los nombres de los administradores, asesores, abogados y promotores.

- “Que entren nuevos participantes es bueno, ya que da mayor credibilidad al sector –dice Diego Serebrisky, cabeza de Advent International–: enseña a los empresarios que hay varias opciones de inversión y financiamiento disponibles.”

- Definitivamente hay campo para todos. Se calcula que en el país existen 2,500 empresas que necesitan $8,000 millones de dólares en capital privado.

- Efectos secundarios
Esta nueva ola de interés ha estado apoyada por programas y recursos del gobierno, principalmente a través de Nacional Financiera: “Nafin es el principal inversionista institucional del país en capital privado, desarrolla además un papel estratégico para los administradores e inversionistas de los fondos por su experiencia, posición en el mercado  y red de contactos”, comenta Eduardo Mapes, director del área de Fondos y Sincas en la institución.

- El gobierno quiere atraer estos fondos por su contribución al desarrollo económico, comenta Rodrigo Amaré, principal de Zephyr Management: “Son una  oportunidad de mejoría para el sistema financiero, las pymes y el desarrollo tecnológico.”

- La tarea pendiente
Puede ser que el país esté diferenciándose de América Latina, pero el camino todavía es largo.

- El punto más importante implica un cambio en la legislación para permitir a las Afore invertir en un espectro más amplio de instrumentos. Hoy los fondos de retiro tienen activos equivalentes a 8.5% del PIB. En el momento que puedan comprar acciones, se generará gran liquidez en el mercado de valores, facilitando las ofertas públicas de empresas y dando a los fondos de capital privado un mecanismo de salida.

- Por su parte, los fondos internacionales deben continuar mexicanizando su modelo para traducir su éxito a la manera local de hacer negocios.

- Para los fondos nacionales el principal reto es crear una trayectoria. “Dado que su historial es prácticamente nulo, es más difícil que sus capitales puedan captar dinero de los inversionistas institucionales o personas físicas”, dice Luis Perezcano, socio de SAI Investments.

- El reto a vencer es el desconocimiento sobre cómo funciona el capital privado,  sus riesgos y beneficios. Esto se debe difundir tanto a emprendedores que buscan comercializar sus ideas como a grandes capitales, para los que son una atractiva alternativa de inversión.

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- Preparar a los jóvenes empresarios es el objetivo de Roberto Charvel y Luis Fernando González Nieves, quienes imparten en el ITAM la cátedra de capital privado. “A fin de cuentas, los fondos no invierten en fierros sino en personas –dice el primero, quien trabaja en O’Connor Capital Partners–. Buscan asociarse con personas que entiendan que en este negocio sólo ganas cuando todos ganan.”

- Pros y contras deberán tomarse en cuenta a la hora de llevar un proyecto empresarial a la mesa de negociación. Al fin y al cabo Colón nunca fue rey de América –pero cambió la historia–.

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