Se suspende debate

La única manera de enfrentar los compromisos asumidos con el exterior y los urgentes compromisos de
Alejandro Castillo

Después de la devaluación, se desató una intensa polémica acerca de las virtudes y defectos del "modelo" aplicado durante el salinismo. En los días anteriores a la firma del acuerdo financiero con Estados Unidos, el debate se agudizó y algunas organizaciones empresariales llegaron a hacer propuestas que, implícitamente, significaban un rechazo al "modelo" que tanto elogiaron en el pasado. Hoy, frente a los compromisos asumidos ante Estados Unidos, muchas e esas propuestas quedan canceladas.

- Después de soportar estoicamente 12 años de un ajuste económico que no se diferencia mucho del aplicado durante los primeros años de dieta dura en Chile, los factores de la producción de México sufren nuevamente una política de drástica contracción de la demanda. Aunque reconocen la necesidad de adoptar medidas que permitan absorber el efecto de la devaluación, la Confederación Nacional de Cámaras Industriales (Concamin) -industriales- y la Confederación Nacional de Cámaras de Comercio (Concanaco) -comerciantes-, demandaron adoptar una estrategia económica para crecer.

- Es comprensible la posición de esos organismos. Día con día se producen cierre de empresas, suspensión de labores, quiebras y acelerado crecimiento de las carteras vencidas. Obviamente, eso hace crecer la masa de desempleados que ya existía, fortalece el mercado informal y la delincuencia.

- Hasta antes de la firma del acuerdo con Estados Unidos, la propuesta de esas organizaciones que coincidía con las preocupaciones de grupos de industriales y de los tres principales partidos políticos del país, sugería la necesidad de fortalecer la posición negociadora frente al exterior, modernizar los esquemas de captación fiscal, vigilar el gasto público, estimular la producción y proporcionar oxígeno al mercado interno.

- Pocas posibilidades en el corto plazo
Sin embargo, se advertía que esas propuestas no encontrarían terreno favorable. La decisión de recurrir al gobierno estadounidense y a instituciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI) hacía prever que se impondrían medidas destinadas a contraer la economía.

- Durante la firma del acuerdo con Estados Unidos, el secretario de Hacienda informó que el gobierno de ese país consideró adecuados los objetivos establecidos con el FMI. Ello, a pesar de que en el Memorándum que se presentó ante ese organismo se propusieron algunas metas que parecían contradictorias entre sí: un tipo de cambio de N$ 4.5 nuevos pesos por dólar, un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 1.5%, un déficit en cuenta corriente de $14,000 millones de dólares y una inflación de 19% anual.

- Lo cierto es que la administración gubernamental contraerá la economía para alcanzar tres propósitos: contener la inflación, controlar el tipo de cambio y, de ser posible, eliminar el déficit en cuenta corriente. Cabe apuntar que será muy difícil financiar cualquier monto que alcance el déficit en cuenta corriente: los capitales que abandonaron el país no regresarán fácilmente, aun cuando se ofrezcan elevadas tasas de rendimiento; las privatizaciones no serán inmediatas y quizá no se logren buenos precios y los ingresos por exportaciones de petróleo (entre $6,000 y $7,000 millones de dólares) quedarán en garantía de los préstamos otorgados a México.

- Además, reprimir la inflación no será sencillo: sólo en enero los precios al consumidor crecieron 3.8% y los precios al productor 5.9%. Esas variaciones podrían impedir cumplir el compromiso con el FMl de limitar el crecimiento de precios a menos de 10% en el primer trimestre. Ante eso, en la subasta del 21 de febrero el Banco de México llevó la tasa de rendimiento de Cetes a 28 días a cerca de 60%.

- Por otra parte, aunque los apoyos del exterior permitieran un tipo de cambio menor a N$ 5 nuevos pesos por dólar, abaratando el financiamiento en dólares, con sus riesgos, se da por descontado que los intermediarios del exterior sólo apoyaran empresas muy sólidas.

- A pesar del apoyo financiero, persisten algunas interrogantes acerca de sí la política aplicada para superar la crisis es la mejor. Por lo pronto, ¿cómo hará una economía que no crece para pagar el servicio de la deuda anterior, financiar importaciones y pagar la deuda nueva, parte de la cual es de mediano, muy mediano plazo? La respuesta está en la venta de activos, sólo que la rentabilidad de muchos de ellos estará en entredicho mientras la capacidad de compra del mercado interno continúe a la baja. Pero, suponiendo que los activos nacionales pudieran venderse a un buen precio, ¿cómo repercutiría eso en los precios internos?, ¿qué beneficios producirán a los fabricantes y consumidores nacionales?

- Por otra parte, todas esas medidas ya se aplicaron. Desafortunadamente, hasta el momento no han demostrado cómo contribuyeron al fortalecimiento de la planta productiva nacional. De ahí que existan dudas acerca del tiempo que se mantendrá la emergencia.

- ¿A la chilena?
En Chile, a los primeros ajustes pinochetistas siguió la aplicación de políticas que significaron una corrección respecto del modelo anterior. Básicamente se reconoció la necesidad de impulsar a la planta productiva, con un manejo más flexible de las variables macroeconómicas.

- Aparentemente, ese es el tipo de ajustes que ha comenzado a aplicar el Banco de México, al anunciar la puesta en marcha de un mercado de futuros de divisas en México y en el exterior, y un esquema de financiamiento basado en tasas reales, en el cual se incluirían los créditos proporcionados por la banca de desarrollo. Aunque esas medidas ya significan un cambio y ayudarán a reducir la especulación, no contribuirán de inmediato a reducir el costo real del dinero, ya que Banxico tiene como propósito prioritario mantener la inflación bajo control.

- De ahí que persista la urgencia de aplicar políticas diseñadas coordinadamente entre empresas, trabajadores y autoridades, de promoción y fomento a la planta productiva. Asimismo, urge diseñar esquemas de construcción y de recuperación de inversiones en infraestructura, para que lo que existe y lo que se construya contribuyan realmente a reducir costos de operación industrial.

- Como lo han señalado los organismos empresariales, la única manera de enfrentar los compromisos asumidos con el exterior y los urgentes compromisos del interior es con producción. No se debe olvidar que, a diferencia de Chile, que tiene cerca de 14 millones de habitantes, México tiene que aplicar políticas de crecimiento más agresivas para atender las necesidades de una población de 85 millones de habitantes.

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