Secretos de alcoba

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Traje negro, camisa blanca, corbata de seda, zapatos Bally... Juego de miradas... sonrisas: promete. Carrazo, penthouse... y trusas azul cielo: primera desilusión. Segunda cita, segunda desilusión: mismo modelo, mismo color.

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Señores, ¡échenle imaginación! Si uno desenvuelve un caramelo, es porque espera encontrar un dulce dentro. En la vida de pareja, la monotonía es la madre de todas las amenazas... y más aún si su ropa interior es francamente aburrida.

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De acuerdo, en gustos no hay nada escrito. Pero precisamente por eso, no está de más investigar un poco. Contra lo que se cree, las prendas íntimas masculinas son casi tan variadas como las femeninas: tejidos, formas y colores hacen las delicias de diseñadores y galanes exquisitos. Sin embargo, mientras cualquier mujer piensa en un hombre al escoger su “secreto”, los hombres visten lo que visten por comodidad, o costumbre... De las mujeres, ¡ni rastro!

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Entre su oficina y su casa, haga una paradita en la tienda departamental de su gusto, diríjase a la sección de caballeros, y tómese su tiempo para elegir... No se va a arrepentir. Evite comprar sus calzones en paquetes de seis. Sí, va más rápido, pero ¿qué tal la monotonía? Si es usted amante de los boxers porque son “divertidos”, recuerde que –a fuerza de repetirlo– cualquier chiste pierde su gracia... Atrévase. ¿Por qué no elegir diferentes modelos y colores? ¿Hace cuánto que no se mete en un probador? En el mejor de los casos, el hombre conoce (por experiencia) dos tipos de ropa interior: la que le ponían de pequeño, y la que eligió de mayor... Si es que la eligió él: más de 50% de las compras de boxers son efectuadas por mujeres...

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De los stretch al bikini, de la seda al algodón, del blanco al negro, cuide su intimidad para que al deshojar la margarita, el último pétalo haga decir a su pareja: “Sí, quiero.”

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