Sed por invertir

La empresa de Peñoles y SUEZ no quiere cerrar la llave del negocio, quiere tratar las aguas residua
José Ramón Huerta y Gisela Vázquez

Poca gente se sorprende al recordar que la capital de México hace un puñado de siglos era, ni más ni menos, un gran lago. Quizá por esa noción la mayoría de sus habitantes suele olvidar la problemática que su ciudad debe enfrentar respecto de la disponibilidad del agua. Los que sí están atentos a ella son los cuarteles generales de las empresas relacionadas con el manejo, reutilización, administración y distribución de un recurso que cada día es menos renovable, como los gigantes franceses SUEZ y Vivendi.

- Desde hace un decenio este par de compañías, las más grandes en este rubro a escala mundial, trabajan por obtener una participación mayor en el proceso de administrar el líquido a 1,8 millones de usuarios, sean éstos particulares, industrias o comercios ubicados dentro de los límites del Distrito Federal.

- La que ha obtenido el más amplio posicionamiento es SUEZ Environment (SE), que a través de su subsidiaria Ondeo y en sociedad con el grupo mexicano Peñoles, participa en la administración de alrededor de la mitad de esa cartera de usuarios, bajo la razón social Bal-Ondeo.

- Esta firma tiene una posición ventajosa frente a sus competidores gracias a la compra en 2002 de Azurich, empresa que pertenecía a la caída en desgracia Enron, a la cual se le había adjudicado uno de los cuatro contratos que el gobierno del DF sostiene desde 1993 para apoyarle en tareas relacionadas con la recaudación del cobro del agua, además de mejoras en la red de provisión del recurso.

- Bal-Ondeo, de este modo, está presente en el Valle de México con dos firmas: Tecnología y Servicios de Agua, e Industrias del Agua de la Ciudad de México (que era de Azurich). Las empresas rivales son Sistemas de Agua Potable, propiedad de Veolia (subsidiaria de Vivendi) y la mexicana ICA; además de Agua de México, constituida por la inglesa United Utilities y la firma local GUTSA.

- Ninguna de ellas es dueña del líquido, puesto que el agua es propiedad de la nación, siendo la Comisión Nacional del Agua (Conagua) la que concesiona el servicio a las entidades, en este caso al gobierno del DF, y éste puede delegar la gestión del recurso a terceros, como ocurre hoy.

- El gobierno de Andrés Manuel López Obrador se apoya en Bal-Ondeo, a través del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex) para manejar la mitad del padrón de usuarios y le encomienda tareas relacionadas con la administración de lo que llaman “el ciclo comercial” en todas sus etapas, desde la conexión de nuevos usuarios; mantenimiento de las tuberías; colocación y lectura de medidores; instalación de válvulas; hasta el cobro de derechos por uso de agua, sobre todo a clientes morosos y los de corte industrial y de servicios, que usan grandes cantidades del líquido.

- Un poco más
Bal-Ondeo y sus colegas lograron que el gobierno local les extendiera cinco años más el contrato de servicios, que les representa un volumen de negocio a cinco años de 80 millones de euros ($98,4 millones de dólares), con la mira puesta no sólo en dotar a la administración capitalina de clientes que paguen su agua, sino en otras iniciativas más ambiciosas. “Hay grandes proyectos para depurar las aguas negras que salen de México, más de 20 metros cúbicos por segundo, lo cual es una enorme cantidad de líquido residual que creo que hay que tratar para un uso razonable en agricultura”, señala Jean-Louis Chaussade, director general adjunto de SUEZ, a cargo de SUEZ Environment.

- Chaussade no dice esto por pura ocurrencia. Bal-Ondeo tendrá pronto en funcionamiento seis plantas de tratamiento de aguas residuales bajo una modalidad que llaman BOT (Construir, Operar y Transferir, por sus siglas en inglés) en ciudades como Puebla, Culiacán, Torreón, Matamoros y la más reciente en San Luis Potosí, que realizó de la mano de Sumitomo, un socio japonés.

- “Justo empezamos la construcción de esta última, una de las más grandes en el país –dice el directivo de SUEZ–. Es una buena operación para nosotros, un contrato de ingresos de casi $300 millones de dólares por la tarifa que vamos a cobrar en los 18 años de operación de esta enorme planta.” Además, Bal-Ondeo mantiene en asociación con otra firma, Grupo Mexicano de Desarrollo (GMD), operaciones de agua, alcantarillado y saneamiento en Cancún, Quintana Roo, hasta el año 2023 bajo la firma DHC-Aguakán.

- Desde luego que Bal-Ondeo ha dejado muy clara su intención de participar en algo semejante, pero previsiblemente más grande, para la urbe capitalina. Sin embargo, el coordinador de Servicio a Usuarios del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex), Germán Martínez Santoyo, ataja cualquier cabildeo tempranero: “Si bien en la extensión del contrato de servicios que hicimos con las cuatro compañías con las que trabajamos se habla de ‘servicios de agua potable, alcantarillado y drenaje’, está claro que sólo ‘en caso de convenir a los intereses del Gobierno del DF’ podría haber ‘tratamiento y utilización de agua residual.”

- Martínez Santoyo es enfático al decir que hoy no se tiene contemplado “ningún programa bajo la figura BOT ni nada parecido”. La relación que tienen con Bal-Ondeo y las demás empresas es la administración del ciclo comercial en todas sus etapas, y por ahora no se piensa modificar el esquema, aunque de modo sutil se dejó abierta la posibilidad.

- Dice que sí, pero no cuándo
La aparente diferencia entre los intereses de las autoridades capitalinas y los deseos de hacer negocio por parte de la iniciativa privada parece ser más una cuestión de tiempos que de fondo. Mientras que Sacmex admite que “habrá obras de tratamiento de aguas residuales”, no expone cuáles serán las empresas participantes en los proyectos ni la figura jurídica bajo las cuales se amparará; además, el Congreso del DF tendría que autorizar el presupuesto para tales obras. Martínez, sin embargo, admite que las primeras firmas que conocerían las bases del concurso serían las cuatro con las que ya participan en las tareas del ciclo comercial.

- Por su parte, Chaussade, de SUEZ Environment, amarra el futuro desempeño de su empresa al éxito de sus gestiones en la construcción de centros BOT. “Los proyectos en puerta dependerán de si ganamos o perdemos (la carrera por construir plantas para el DF). Seguiremos con nuestro socio Peñoles y tenemos otros interesados en hacer operaciones BOT en México. Ahora hay que buscar la oportunidad de ser seleccionados por las autoridades, que tienen que elegir a la empresa constructora capaz de montar la operación financiera. Pero tendremos que esperar esa decisión.”

- Si están en lo correcto informes preliminares que señalan la existencia de un anteproyecto de carácter federal, quizá SUEZ, Vivendi, United Utilities y sus respectivos socios mexicanos no tendrán que esperar demasiado tiempo para hacer sus ofertas. El anteproyecto involucraría al Estado de México, Hidalgo y al propio DF, y consiste en la construcción de cuatro macroplantas de tratamiento de las aguas negras expulsadas por la capital. Estaría coordinando por la Conagua, por ser de ámbito federal.

- “Ese sería un super proyecto para las empresas mencionadas”, opina Martínez, aunque admite desconocer en qué nivel de contratación, licitación e incluso el diseño del proyecto están en curso. Y en efecto debe estar muy en ciernes cualquier iniciativa que pretenda tratar la enorme cantidad de agua que el DF deshecha cada segundo, puesto que en la propia Conagua dijeron desconocer cualquier relación con Bal-Ondeo u otras organizaciones semejantes.

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- Sin embargo, la esperanza para los empresarios del agua sigue vigente en el DF. Hay otro anteproyecto en el escritorio de la Comisión de Aguas local, más modesto y que arrancaría como piloto, el cual contempla el tratamiento de aguas residuales para inyección directa al acuífero. “Es una prioridad –informa Martínez–  para evitar que el acuífero se siga deteriorando por contaminación o por el agotamiento.”

- Tanto el gobierno como las empresas ponen el dedo en el renglón que les corresponde. Tal vez por eso Chaussade insiste en afirmar que “poco a poco empezaremos a ampliar nuestra operación en México, y lo vamos a intentar junto con Peñoles. Hay muchas cosas que se pueden hacer, pero hoy las más emblemáticas son las plantas depuradoras del DF...  es una gran ciudad, muy poblada y para empresas como la nuestra hay muchas posibilidades de trabajo”.

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