Segunda y quinta

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Los fanáticos de La guerra de las galaxias no tendrán que esperar tanto para ver el siguiente episodio de la serie concebida por George Lucas en 1973. Anteriormente, los seguidores aguardaron casi 16 años para recibir el primer episodio de la saga: La Amenaza Fantasma. Una cinta técnicamente deslumbrante que, aunque un tanto distante al tono de la trilogía anterior, vale la pena por el enorme despliegue imaginativo.

- Gracias al éxito de taquilla de la primera –pero cuarta– película, Lucas se apuró en el guión del segundo episodio, aún sin subtítulo formal, con un presupuesto aproximado a los 115 millones de dólares. El rodaje se inició en Sydney, Australia, donde se construyeron más de 65 escenarios diferentes. Después de una estadía de nueve semanas ahí, el equipo  estuvo en Caserta, Italia, para filmar las escenas del Palacio Real del planeta Naboo, hogar de la reina Amidala.

- En esta locación George Lucas fue cuestionado por su creciente interés en nuevas tecnologías y en especial por el uso de actores digitales, lo que hizo suponer que los de carne y hueso desaparecerían de las pantallas. A lo que respondió: “El avance fílmico hacia el mundo digital es una transición normal en el cine. Así como se dio la evolución del cine silente al sonoro y de las cintas en blanco y negro al color. Además, no se puede hacer que la animación actúe, se necesitan personas para darle vida. Yo creo que la tecnología digital será un nuevo medio de expresión para los actores”.

- Acerca de lo que significa la cinta, Lucas aseguró: “Star Wars es una saga acerca de la lucha entre el bien y el mal y está ligada con mi visión del crecimiento. He tratado de reunir muchas de las ideas e integrarlas en una nueva historia para los jóvenes, para que comprendan la herencia humana, no sólo de un país, sino de la humanidad”.

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