Ser o querer ser

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Salvador García Liñán

El autor es ingeniero industrial y licenciado en análisis de sistemas. Dirige el Instituto Mexicano de la Mediana y Pequeña Empresa, SC. Es consultor de empresas y conferencista sobre la problemática actual de los negocios. Preside y participa en varios consejos de administración y es columnista del diario El Financiero.

- Este artículo va dirigido a las personas que, sin importar edad, sexo, calificaciones académicas o nivel de experiencia, se encuentran en las siguientes circunstancias:

- 1) Se saben desaprovechadas.
2) Sienten que la empresa para la que trabajan no llena sus aspiraciones personales y profesionales.
3) Desean trabajar en su propio negocio.

- Antes de entrar en materia, todos los lectores que caben en la anterior clasificación deben someterse a un pequeño reconocimiento. Las preguntas las propone un servidor, tú, lector, las contestas y también te calificas. Quizás resulte estéril recordar que actitudes de autoengaño actuarán en contra de los examinados, pues les impedirán acceder al conocimiento básico de si mismos y tomar una decisión que les facilitaría una existencia más acorde con sus propias necesidades y expectativas.

- 1) Se dice que una persona o un recurso está desaprovechado cuando, pudiendo obtener mejores resultados, utilidad o satisfacción por la actividad del mismo, no ha sido así. Lo anterior también implica el mal empleo de una cosa o una posibilidad. Llamo la atención de los lectores hacia las palabras "no ha sido así" ¿Que significado tienen?

- Si te sientes desaprovechado, y te ha dolido mucho darte cuenta que, en ciertas actividades, eres mejor que los demás, que tu talento natural o adquirido no parece impresionar a los de arriba, y que se desperdician tu capital tangible o intangible, permíteme decirte que la culpa recae en parte más en ti mismo y no tanto en otras personas.

- Si crees que por tus títulos académicos, por tus conocimientos, por tu experiencia, por tu educación, o por tu potencial, eres merecedor en forma automática e instantánea de un aprovechamiento integro, estás muy equivocado.

- Es posible que te hayas encerrado en un castillo de autocomplacencia y autoadmiración, y que hayas olvidado que para ser útil uno tiene que venderse, promoverse y convencer a otros del cómo, dónde y para qué eres útil. Es decir: debes encontrar tu nicho de utilidad.

- Si no se aprovechan tus cualidades, anótalo como una ausencia de acción efectiva para cotizarte en el mercado de los talentos escasos, en donde los mediocres suelen ser los reyes activos y los talentosos los peones pasivos.

- 2) Confieso que en mi carrera ejecutiva de 16 años en multinacionales fui impaciente. Por muchos años, creo que carecí de la madurez corporativa para que me ubicaran y me enseñaran que, el mirar los hermosos campos verdes del vecino, me dificultaba reconocer las ventajas que había obtenido o que obtendría, siempre y cuando mis reacciones de desconcierto e insatisfacción hubieran contenido mayores dosis de paciencia, realismo, pragmatismo, consistencia y adaptabilidad.

- Aún no he encontrado, ni en México ni en el extranjero, alguna empresa, organismo o institución educativa en donde el Paraíso y esa entidad se identifiquen por la belleza y la perfecta conjunción de las almas que las habitan.

- A pesar de tu capacidad de adaptación a entornos variables, de asimilación de intereses y actitudes diferentes, de aceptación del cinismo, la mediocridad y la simulación, es probable que tu miopía para ver las ventajas del lugar en que te encuentras no te prepare para alcanzar el último punto: convertirte en un trabajador independiente y exitoso.

- 3) Basado en mi propia experiencia de 10 años de trabajar por mi cuenta como asesor de negocios, déjame decirte que independizarte no va a ser más fácil que trabajar para otros. El origen de las dificultades es diferente. Las flamantes historias que aparecen en revistas como Inc y Entrepeneur, en donde todo es felicidad, prestigio y dinero, pueden ser ciertas, pero no son representativas de la realidad de la acción emprendedora. Se fracasa, y ello sucede muy a menudo. Estas revistas ignoran la existencia de los cielos de los negocios.

- La soledad del emprendedor
Lo que más he sufrido en mi vida independiente es la soledad. Pretendo ser un individuo sumamente social y participativo. Me encanta trabajar en grupos y no olvido que como empleado de una empresa existe más protección psicológica y más apoyo, que cuando se intenta hacerlo todo solo y por cuenta propia. Además, trabajar con otros niveles, inferiores y superiores, crea una atmósfera de aportación y enriquecimiento profesional que uno no experimenta cuando se es el dueño de un negocio, pues todos esperan tus decisiones.

- Si bien el ser empleado de cualquier empresa no asegura la permanencia en la plaza, trabajar para uno mismo suele ser incluso menos seguro. Claro, ahora que el desempleo en el mundo es creciente e irreversible, aun Así es mejor esto último a que en el momento menos pensado y deseado tu jefe te de las gracias y un adiós.

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- Creo que mi principal tarea para sentirte mejor en un lugar (empresa, ciudad, país) es tu dedicación a investigar qué es lo mejor para ti y para tu familia. Debes identificarte a ti mismo. ¿Dinero? ¿Poder? ¿Libertad? ¿Desarrollo? Lo que sea: defínelo y síguelo.

- La mayoría de las personas que se debaten todo los días entre las tres situaciones planteadas confunden expectativas con posibilidades y con disposición. La pregunta que define tu ubicación futura es sólo una: ¿Cuál es mi papel en este tiempo y en esta etapa de mi vida?

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