Si nos ponemos abusados, no nos rezagamo

Al secretario de turismo le restan 16 meses para entregar el plan rector de los siguientes 25 años

El detonador del desarrollo en México será el turismo, dice el titular de esta dependencia. Pero los vaticinios esperanzadores no son ninguna novedad, menos aún en esta actividad. Lo peculiar en los conceptos de este administrador de empresas por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) –quien llegó al cargo después de una polémica actuación al frente del gobierno capitalino y, como es tradición también, en medio del recelo de algunos empresarios del sector–, es la generosidad en el autobalance de menos de dos años de gestión: “cosechamos lo que sembramos”.

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Espinosa ocupó antes la presidencia de la Comisión Nacional de Valores y fue director de Nacional Financiera.

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El turismo genera altos ingresos, ¿cómo beneficia eso al país?
Uno, con la creación de empleos. Es una industria intensiva en mano de obra, y lo seguirá siendo mientras no se inventen máquinas que hagan el room service o carguen las maletas. En la industria turística directamente trabajan 1.7 millones de personas y más de cuatro millones lo hacen de manera indirecta. Pero además el turismo es motor de una serie de industrias, como la construcción, los servicios, los alimentos... En países como España ha sido factor clave para la elevación del ingreso per cápita, y eso está sucediendo aquí.

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El segundo aspecto son las divisas. El país apuesta al mundo global porque necesitamos divisas; queremos inversión extranjera y exportar, y el turismo nos da las dos opciones; atrae capitales, y al vender un producto a un turista lo exportamos, sólo que sin flete.

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Tercero: el turismo detona el desarrollo regional. Hay zonas de México que difícilmente tienen otra alternativa de desarrollo, como la Sierra Tarahumara o el sureste del país.

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¿Cómo hacer para equiparar las posiciones de México en cuanto a atracción de turistas y captación de divisas?
Son tres los retos. Hacer más y mejor promoción; ser más competitivos elevando la calidad de los servicios, y contar con la infraestructura para vender más productos turísticos, no sólo camisetas. Se requiere de inversión, pero si queremos más turistas debemos tener más aeropuertos, más muelles, más y mejores hoteles... Todo significa inversión.

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¿Qué pasará con la promoción que hace Sectur cuando inicie actividades el Consejo Nacional de Promoción Turística?
Hay dos buenas noticias: el derecho migratorio que, de primera impresión, parecería un obstáculo para el turista, en realidad le dará al gobierno la posibilidad de obtener más recursos para apoyar la promoción...

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¿Es que no los hay?
Como comprenderá, para mí es muy difícil competir por el presupuesto federal contra necesidades tales como la educación, la salud, la pobreza extrema, caray, ¿con qué cara...? Pero con una fuente relacionada con el propio turismo esperamos tener más recursos para promoción.

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¿Por qué ha sido tan mal recibido el cobro por derechos de internación?
Por varias razones. Yo coincido: hay que ser cuidadosos de no exprimir demasiado al sector y sus participantes. Pero aunque la gente, por falta de información, no lo sabe, lo cierto es que este tipo de derechos existe en todo el mundo. Frente a otros países, donde se cobra la visa, los  derechos de aeropuerto y demás, México sigue siendo competitivo. Además, este derecho nos dará recursos para modernizar la infraestructura migratoria de México, que francamente está rezagada y es una molestia para el turista.

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Algunos empresarios piensan que no hay uniformidad y esfuerzos dispersos en la promoción turística, ¿remediará el Consejo esa situación?
Coordinará los esfuerzos de todos para poder hablar de una estrategia paraguas. Usted lo ha visto en las ferias: la presencia española es una sola, la canadiense también...

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México capta inversiones extranjeras de alto voltaje, ¿por qué no se ha desarrollado una industria mexicana más robusta?
Hay 400,000 habitaciones, alguien las hizo, ¿no? Alguien las maneja... Sí han habido esfuerzos nacionales, pero coincido con usted: uno de los propósitos que tenemos es desarrollar una actividad empresarial más amplia, estable y con visión de largo plazo. Este es, finalmente, un mercado que ofrece al inversionista una buena perspectiva para el futuro. Lo mejor del turismo está por venir, y eso lo van a aprovechar los empresarios.

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¿Qué hacer para que México no pierda posiciones ante naciones como Rusia y China?
No vamos a poder evitar que el mercado chino se vuelva el primero del mundo. Lo que tenemos que buscar es mantenernos en una cuota de mercado razonable. Si se multiplican los ingresos para nosotros como ocurre en el mundo, en el año 2020 tendremos ingresos por $40,000 millones. Y si nos ponemos abusados e incrementamos la competitividad y la promoción, no tenemos por qué rezagarnos.

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¿Qué hay de la infraestructura?
Con la privatización de los primeros nueve aeropuertos llegan $150 millones de dólares de inversión; y luego toca el turno a los aeropuertos del Pacífico. Todo eso tiene que ver con el turismo.

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¿Se atrevería a afirmar que gran parte de los problemas de pobreza y marginación que tiene México serán atenuados por el turismo?
Me parece que sí. Es un instrumento que está muy a la mano. El ecoturismo y el turismo de aventura crecen en proporciones impresionantes... Todo pareciera indicar que, dadas nuestras ventajas competitivas y que el turismo es intensivo en mano de obra... pues me da la impresión de que puede ser el mayor detonador de la prosperidad en México.

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¿Cómo evitar los impactos negativos de una actividad turística intensiva?
Adoptando un criterio básico que se llama sustentabilidad. La política de turismo en México es de sustentabilidad del desarrollo.

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¿Cómo se logra eso?
Con criterios ambientales muy estrictos y planeación de largo plazo. Uno de los encargos que me ha hecho el Presidente es que antes de que termine la administración le entregue planes de desarrollo de los principales destinos de aquí a 25 años, con una adecuada utilización de uso del suelo y vivienda para los trabajadores. No es posible que al lado de un gran hotel vivan los trabajadores en casas de cartón. México suscribió hace unos días, con jefes de estado del Caribe, la creación de la primera zona de turismo sustentable del mundo.

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Es significativo un plan así en un país que no se distingue por sus políticas de largo plazo.
Sí. En los últimos cinco años, México ha hecho avances en materia ecológica que no había tenido en los últimos 15. Esto indica que hemos entendido bien.

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Bueno, ¿y qué pasa con el turismo nacional?
Hay un dato curioso. Según los resultados obtenidos por INEGI y Sectur, 8.2% del PIB se debe directamente al consumo turístico. En cuanto a inversión, 4% de la formación bruta de capital en el país obedece a esta actividad.

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Volviendo a su pregunta: 80% del consumo turístico obedece al turismo doméstico. Es una base real que debemos cuidar.

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Pero para cuidar al turismo se debe elevar la calidad de los servicios, cosa que en México es muy irregular...
Lo cual yo veo como una buena noticia, por lo que haremos en el futuro. Esto quiere decir que todavía tenemos mucho que ganar en productividad; que no tenemos que competir bajando nuestras tarifas, porque ya hemos llegado a un nivel óptimo de calidad. Tenemos mucho que dar por el mismo precio si nos comprometemos con la calidad.

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En la inauguración del Tianguis Turístico, un empresario extranjero les dijo, al Presidente y a usted, que las imposiciones fiscales de México desalientan la inversión turística. ¿Qué piensa al respecto?
Ese empresario dijo dos cosas. Una: anunció que su grupo invertirá $300 millones de dólares para construir 3,000 habitaciones en los próximos tres años. ¿Qué sucede? Desde que abrió su hotel en la Riviera Maya, ha tenido un nivel de ocupación de 95%. También nos dijo que el sector es bueno y que quiere seguir invirtiendo y, constructiva y respetuosamente, sugiere que el Impuesto al Valor Agregado (IVA) se devuelva más rápido, que haya más incentivos fiscales, que tengamos cuidado con los gravámenes. Eso es muy atendible. Yo le dije que qué bueno que señalara esto y que el recadito nos lo escriba en un cheque de $300 millones de dólares... Es para atenderlo, ¿o no?

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¿Cómo evitar que al coludirse autoridades y empresarios, como ha ocurrido en Cancún, la industria termine siendo presa fácil de ilícitos como el lavado de dinero y el narcotráfico?
México ha tomado una decisión muy trascendente, que es evitar a toda costa que el narcotráfico pase de amenaza a realidad en este país. Los esfuerzos para combatirlo deben abarcar todos los sectores, no nada más el del turismo. Una golondrina no hace verano. Y qué bueno que se descubrió, que se hizo público y que se combata. Eso evita que se piense que es fácil de replicar en otros lados.

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Pero muchos creen que esta industria es muy vulnerable a esta clase de ilícitos...
Lo que quiero decir es que no es un tema de responsabilidad nuestra. SECTUR no tiene facultad para combatir esos ilícitos. Ni de ese tipo ni de otro. Los ilícitos fiscales son cosa de (la Secretaría de) Hacienda. Los hay de salud  y, bueno, los tiene que combatir la Secretaría de Salud. Hay que preservar a nuestra industria apoyando a esas dependencias en el cumplimiento de sus cometidos.

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