Sin permiso de los mayores

La sangre joven de las compañías punto com abre espacios a un nuevo tipo de empresarios en México
Sam Quiñones

La idea de Alejandro Marina y tres de sus amigos pareció extraña, a juzgar con cálculos y criterios de negocios tradicionales. Sin embargo, la oportunidad parecía ser apropiada.

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En febrero del año pasado, cuando tenía 27 años de edad, trabajaba en Merrill Lynch y disfrutaba de gran seguridad económica, se le ocurrió la idea, compartida por sus amigos, de iniciar un sitio web de información financiera.

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Dejar por un sueño una de la principales firmas mundiales de servicios financieros representaba un riesgo considerable, pero había una esperanza sólida: internet estaba en auge en Estados Unidos y en México apenas comenzaba a desarrollarse. Más aún, los cuatro amigos podrían poner en marcha el negocio con el dinero que habían reunido entre todos sin que tuvieran que depender de un préstamo bancario.

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“En Merrill Lynch había ahorrado y me había hecho de un poco de capital –recuerda Marina–. Fue una de esas oportunidades que se tienen que tomar. Si no, te la pasas siempre arrepintiéndote de no haberlo hecho en su oportunidad.”

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Junto con Daniel Marcos, Ian Zagury y René León, Marina unió los ahorros al dinero aportado por varios inversionistas y en junio de 1999 formaron Finanzasweb.com, el primer sitio web de México sobre información financiera.

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La empresa comenzó a operar a fines de agosto. Se benefició de la ola internet que comenzaba a crecer por entonces. En noviembre fue adquirido por Patagon.com, el sitio de finanzas cuyo cuartel general está en Argentina. Marina prefiere no hablar acerca de cuánto se invirtió originalmente en Finanzasweb.com ni cuánto se pagó por él. “Puede decirse que, en seis meses, la cantidad fue seis veces la que nosotros habíamos invertido”, afirma. Además, hoy día su capital en la empresa aumentó 960% en relación con lo que invirtió hace un año. En marzo, Banco Santander adquirió 75% de Patagon.com por $528 millones de dólares.

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Un nuevo patrón
El negocio empresarial de internet ha llegado a México. Por ahora, el nuevo medio no ha caído en manos de las familias de los grandes grupos económicos. En vez de ello, las oportunidades que ofrece han hecho posible que una vanguardia de ejecutivos mexicanos de clase media alta, jóvenes y ágiles –cuyos apellidos no son Azcárraga, Sada, Garza ni Slim, y que no tiene contactos de carácter político– esquiven a las viejas jerarquías, se manejen por sí solos y emerjan, de hecho, como dueños de compañías.

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Estos ejecutivos en línea están rompiendo las amarras de la anquilosada cultura empresarial mexicana, y forjando una nueva basada en su disposición a correr riesgos, en su agilidad, en el trabajo en equipo y la informalidad.

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En el contexto del mundo empresarial mexicano, uno de los logros revolucionarios de internet es que permite que ejecutivos jóvenes como Alejandro Marina –hijo de un ingeniero industrial– pongan en marcha compañías reales y las lleven al punto en que valen millones de dólares.

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Arrancar una compañía de la nada siempre fue extremadamente difícil para los ejecutivos jóvenes recién egresados de la universidad. No contaban con acceso a apoyos gubernamentales ni podían obtener préstamos de la banca. “Uno se veía forzado a preguntarse dónde podría hallar $7 u $8 millones de dólares”, dice Luis Tejado, codirector de Celebrando.com, un sitio de servicios para bodas. Además, tenían que pensar en cómo sobrevivirían a una eventual crisis económica y devaluación del peso.

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Lo característico era antes que tales jóvenes ejecutivos reprimieran sus instintos empresariales y escogieran la ruta de los empleos seguros y bien pagados con consorcios como Procter & Gamble, General Motors, Telmex, Kodak o Televisa.

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Internet está cambiando todo eso. Durante los últimos nueve meses cientos de ejecutivos jóvenes han abandonado la ruta de una carrera segura a favor de arrancar una compañía en línea, que parecía como un acto en la cuerda floja.

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Muchos de ellos se familiarizaron con la red cuando estudiaron, con una beca, en instituciones de Estados Unidos como Harvard, Wharton, Stanford y la Universidad Estatal de Nueva York entre 1991 y 1999. Fue durante ese periodo que surgió internet, para cambiar las reglas de los negocios. En 1997, cuando fue a estudiar a Stanford con una beca, Eric Pérez Grovas tenía la vista fija en alguna gran compañía. “Casi no había una clase que tomara yo –dice– en la que algún empresario del Silicon Valley no nos diera una plática. En Stanford había discusiones sobre la internet todos los días”. Poco después de graduarse, en mayo pasado, se hizo socio de Mercadolibre.com, una firma de subastas en línea.

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La cantera
Otros, como Marina, se enteraron de las potencialidades de internet dentro de su trabajo con multinacionales, a las que dejaron al poco tiempo. Es posible que no haya habido ninguna otra época en la historia moderna de los negocios en México durante la cual tantos jóvenes ejecutivos hayan dejado, o rechazado, tantos empleos seguros y bien pagados por algo tan riesgoso. Morgan Stanley, DLJ, Bear Sterns, Chase Manhattan Bank, Price Waterhouse, Procter & Gamble, Boston Consulting Group y muchas otras firmas han perdido gente que optó por nuevas punto com.

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En la Ciudad de México varias firmas consultoras se han quedado prácticamente sin analistas de rango medio. “Tienen verdaderas dificultades”, dice Bernardo Zamora, quien dejó Booz Allen & Hamilton para asumir el cargo de director nacional de Ebrainstorm.com, una compañía que ayuda a quienes desean iniciar negocios en la red. “Toda la gente joven y talentosa se está yendo. En Booz Allen éramos 10; cinco se salieron.”

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Hubo dos ingredientes que tuvieron una función determinante para la expansión de los negocios en internet.

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El primero, y el más importante al principio fue el bajo costo de entrada. Los empresarios de las punto com dicen que, como todavía no se puede obtener créditos de los bancos mexicanos, sus compañías en línea nacieron y sobrevivieron a su infancia solamente gracias al costo tan bajo de hacer negocios en la red. Decompras.com, adquirida en marzo por El Sitio –otro de los portales en español que también emergió de Argentina– en $7 millones de dólares y 1’750,000 acciones, arrancó en julio del año pasado en un pequeño almacén con sólo cinco líneas telefónicas, dos computadoras y una silla.

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“Si se me preguntara en dónde radica lo revolucionario de esta situación, diría que hay una ventana de oportunidad, quizá de 18 meses, que le permite a uno hacer mucho con poco capital”, dice Luis Tejado.

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El financiamiento
El segundo factor determinante del rápido crecimiento fueron los millones de dólares de capital proveniente de Estados Unidos, que estas firmas nunca podrían haber obtenido con los bancos mexicanos.

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El dinero comenzó a fluir después de que la oferta primaria de acciones de Star Media Networks reunió $105 millones de dólares en el NASDAQ –el mercado bursátil tecnológico de Nueva York–, en mayo de 1999. Poco después, los fondos estadounidenses de participación y capital de riesgo –Hicks Muse, Merrill Lynch, Goldman Sachs, Flatiron Partners– estaban prestos con sus chequeras en México y Latinoamérica. Chase Capital Partners, el primer inversionista en compañías de arranque latinoamericanas (llamadas en Estados Unidos STARTUPS), calcula que durante el último año ha invertido $100 millones de dólares en la región; asimismo, estima que sólo en México las compañías para las que aportó capital dan empleo a por lo menos 500 personas.

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Al parecer lo único que todas estas firmas de capital de riesgo exigieron para invertir fue una buena idea y sólidas credenciales administrativas. Además, todo indica que tienen preferencia por ejecutivos jóvenes que no hayan trabajado durante muchos años en empresas mexicanas tradicionales.

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“Cuando le dije a mi familia que no aceptaría cierto empleo en Nueva York... fue como si les hubieran informado que había muerto”, dice el egresado de Wharton School Juan Carlos García, quien dejó pasar la oportunidad de un trabajo en Merrill Lynch para establecer Decompras.com. “Dijeron que aquí en México hay desempleo y nadie sabe nada sobre internet. Les contesté que pensaba que esa situación cambiaría. Además, si los mexicanos como yo nos quedamos en Estados Unidos y desaprovechamos esta oportunidad de regresar que tenemos ahora, el sistema continuará igual siempre. Les dije: ‘Sucederá como en el PRI, nada cambiará. Alguien tiene que tomar la inciativa; yo quiero ser ese alguien’.”

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Otro rollo
Conforme las compañías de arranque se afianzan, se están liberando de la autocrática y asfixiante formalidad de las corporaciones mexicanas tradicionales. Prescinden del “licenciado” y el “ingeniero”, al igual que del traje de calle y las comidas de tres horas. Dada la importancia de tener presencia pública, es común que tales compañías contraten una firma de relaciones públicas antes que a una secretaria.

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“Para conseguir la aprobación de un asunto determinado (en las empresas tradicionales), se tiene que pasar por un comité que se reúne cada lunes y cuyos integrantes creen que poseen todos los conocimientos y son los encargados de tomar las decisiones”, dice Arturo Argüelles, que dejó Morgan Stanley para irse primero a dirigir LatinStocks.com, un sitio web de noticias e información financieras, y pasar después a Regional Market Makers, en el área de business to business. “Le he dicho a nuestra gente: ‘Si tienes alguna idea, alguna cosa que te interese discutir con nosotros, hazlo, y si la aceptamos la pondremos en práctica’. Eso es internet.”

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En fecha reciente, Ebrainstorm.com contrató a dos programadores que ya estaban cansados de checar tarjetas de horario en una gran empresa de aparatos electrodomésticos. “Tenían que marcarlas no más tarde de las 9:00 AM –dice Bernardo Zamora–; en caso contrario, les descontaban un día de sueldo.”

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Aun así, las compañías punto com tienen grandes dificultades para encontrar personas carentes de las rígidas costumbres de los negocios tradicionales. “Estábamos por contratar a un muchacho, y le pregunté: ‘¿Por qué no ordenas una pizza?’ –dice Zamora–. Me contestó: ‘No lo haré’ y, señalando a otro muchacho, declaró: ‘Él tiene que hacerlo.’ ‘¿Por qué?’, le pregunté, y me contestó: ‘Ustedes van a contratarme mañana, pero a él lo contratarán hasta dentro de dos semanas, por lo que tengo más antigüedad’.”

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Tal vez la contribución más democrática hecha por las compañías punto com a los negocios mexicanos es la introducción de las opciones de acciones para los empleados. Aquí, las firmas de internet han tenido que recurrir a tales opciones para atraer a los empleados de las multinacionales que tienen trabajos donde pagan sueldos más altos. Es esta otra novedad en la historia empresarial de México: una tendencia generalizada de un sector de negocios en el cual los empleados se convierten en dueños parciales de sus compañías desde el comienzo.

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Futuro incierto
Todas las añejas compañías de telecomunicaciones –TV Azteca, Televisa y Telmex– tienen portales y están expandiéndose con rapidez en el nuevo medio.

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No obstante, casi todos los grupos tradicionales han desempeñado sus actividades en línea de manera bastante dispareja. Minoristas como las enormes tiendas departamentales El Palacio de Hierro y Liverpool tienen sitios web decididamente pomposos.

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No obstante, es probable que en el largo plazo tales compañías aprendan a manejarse en internet, por lo que es muy probable que forzarán a las nuevas punto com a unirse a ellas. Además, no está claro cómo sobrevivirán muchas de las nuevas empresas en línea frente a la brutal competencia que seguramente aparecerá. Debido a la caída que tuvo el NASDAQ durante abril y mayo, varias punto com latinoamericanas en etapa de arranque –entre las que destaca Yupi.com– han tenido que diferir sus salidas a bolsa. El desempeño de ese mercado determinará si el auge continúa o no.

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Mas por ahora, internet sigue haciendo posible el florecimiento de la urgencia creativa, turbulenta, pronta a correr riesgos, que por tanto tiempo reprimieron los jóvenes ejecutivos mexicanos.

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“Vemos esto como la oportunidad de modificar las relaciones de poder, de darle poder al consumidor, de democratizar a México un poquito más”, afirma Juan Carlos García, de Decompras.com. “Muchas personas piensan que cualquier cosa buena que aparezca, como internet, terminará por ser propiedad de las grandes compañías. En México tenemos el complejo de que somos demasiado pequeños como para luchar contra el sistema. Es un sentimiento que deseamos combatir.”

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“Las personas como nosotros contamos con la ventaja de que no tenemos nada que perder. Estamos ansiosos, no únicamente de dinero, sino de cambiar las cosas, de crear una nueva economía y una nueva generación de empresarios mexicanos que carezcan de los compromisos de la vieja clase”, concluye.

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