Sin tango

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Renato Grandmont*

Argentina / Opinión

- Durante 2001, la economía mexicana se fortaleció por un fondo de estabilidad política, sin el cual es imposible que haya prosperidad económica duradera. El año además marcó una alta convergencia de los indicadores financieros e industriales con los de la economía norteamericana. El viejo refrán de que "cuando Estados Unidos estornuda, México atrapa una gripe" no se cumplió esta vez.

- Ambas economías han disminuido, pero no hubo colapso en la mexicana cuando la de los vecinos pisó el freno. La concurrencia de las variables macroeconómicas y monetarias –producción, inflación y tasa de interés– hacia niveles similares a los de la nación más poderosa del mundo contribuyó a ese efecto. México disfrutó tasas de interés reales en niveles inferiores a 5% durante 2001, mientras que la inflación descendió a 4.4%. La fuerza de estos indicadores refleja una política monetaria y fiscal prudentes. Otro factor importante fue el hecho de que el déficit de la cuenta corriente de $17,300 millones de dólares fue financiada por el flujo de inversión extranjera directa, que sumó $23,400 millones de dólares.

- Estas condiciones permitieron que el peso mexicano se apreciara 5.1% frente al dólar, convirtiéndose en la divisa más fuerte a este respecto en 2001. Los flujos de inversión asociados con la adquisición de Banamex ayudaron a fortalecer la divisa y a crear sinergias con otros activos financieros; además tuvo una implicación psicológica positiva en las expectativas de los inversionistas.

- La favorable situación macroeconómica, las perspectivas de mayor inversión foránea y el eminente aumento en la calificación de la deuda continúan atrayendo capitales y creando un ciclo virtuoso . La aprobación de la nueva ley del mercado de valores, en junio, ofrece mayores garantías a los minoritarios, mejora el gobierno corporativo de las empresas mexicanas e incrementa la confianza de los inversionistas.

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- Desde el 21 de septiembre hasta el final del año el Dow Jones subió 23.1%, mientras que el Nasdaq Composite creció 39.6%, favoreciendo el alza de 31.2% de la BMW en términos de dólares. La correlación entre las acciones nacionales, medida por el índice MSCI, y el Nasdaq alcanzó 88% del 21 de septiembre a diciembre 31. El avance del mercado accionario estadounidense ocurrió al mismo tiempo que el peor momento de la crisis argentina, en el cuarto trimestre del año. Eso ayudó a prevenir la propagación de las dificultades y la influencia tóxica del tango.

- *Estratega de mercados latinoamericanos en Deutsche Banc Alex. Brown.

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