Sindicatos, ¿tigres de papel?

¿No que no? ¡Sí que sí! ¿Podrán los sindicatos con el cambio?
Jesús Hernández

La transición en el poder político los tomó por sorpresa. Las asociaciones de trabajadores hacen esfuerzos desesperados por subirse a la modernidad y garantizar su supervivencia. “El sindicalismo está en una verdadera crisis y sus líderes ya se dieron cuenta –sostiene Raúl J. Lescas, de la Universidad Obrera de México (UOM)–. Con frecuencia recibimos en nuestra Escuela de Formación Sindical a dirigentes de todo el país y de todo tipo de corrientes, ya sean charros, rojos o blancos, en busca de fórmulas para recuperar terreno.”

- Según Francisco Javier Aguilar, del Centro de Estudios del Empleo de París e investigador de la UNAM, los organismos gremiales han perdido su poder de negociación: sin el respaldo del gobierno, la presión de las huelgas ya no surte efecto. “Necesitan aprovechar la gran oportunidad que tienen después de que el PRI perdió el poder para tener una vida autónoma, comprometida con los trabajadores. Así podrán recuperar el espacio social y político que el corporativismo les cerraba”, afirma el entrevistado.

- Para Alberto Equíhua, director de Estrategia en la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) el sindicato ideal tendría que ser autónomo e interesado en beneficiar a sus afiliados de acuerdo con el incremento de la productividad.

- Según Lescas, los sindicatos están dispuestos y a la vez obligados a adoptar actitudes democráticas dentro de sus organizaciones y de mayor cooperación con las compañías; pero no quieren perder su participación política, en parte, por el interés del gobierno de Fox de reciclar a favor de su proyecto al corporativismo.

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