Tamal snack

¿Sacarlos de la banqueta y meterlos al Oxxo? El primer paso para llegar a EU.
José Fernández

“¿Tanto estudiar para acabar de tamalero?” se lamentaba su mamá. Amigos y familiares trataron de disuadirlo de emprender su propio negocio o algo para aplicar los años invertidos en Ingeniería en Sistemas. Como muchos, José Manuel Chavarría no encontró fuentes de financiamiento. Pero la necedad y el fanatismo por la cultura tradicional mexicana lo mantuvieron a flote y le dieron el toque necesario para ofrecer un producto original.

- Tres años y medio después de haberse iniciado en la venta de tamales fuera de una estación del metro en una zona popular del DF, su empresa Papaqui los distribuye empaquetados en la cadena Oxxo, para competir en el mercado de los alimentos snack. Chavarría no estaba tan errado pues, aun con un inicio complejo, el potencial del negocio es enorme: 95% del mercado es informal, y no hay un solo jugador con más de 2%.

- En realidad, su gran apuesta está fuera de México. Y su negocio parece listo para conquistar paladares en el mercado hispano de Estados Unidos, y en Europa. Todos los ingredientes y el proceso que llevan sus tamales están certificados con ISO 9000 y tiene una página web en náhuatl, español e inglés.

- ¿Fácil? No, de ninguna manera. La odisea de Juan Manuel Chavarría, de 29 años, comenzó días después de que perdió su empleo. Era febrero de 2001 cuando la empresa en la que trabajaba como ingeniero en sistemas, una punto com aplicada a la mercadotecnia, se colapsó. “Nos reunieron en la sala de juntas para decirnos que la quincena que acabábamos de cobrar era la última”, relata.

- Esa vez, se juró a sí mismo jamás volver a pasar por eso. Ése fue el final de sus seis años de asalariado y el principio de la revolución del tamal.

- En una borrachera destinada a aliviar la depresión por la pérdida del empleo una amiga le sugirió vender tamales. “Yo era muy tamalero, y recordé que no había uno que de verdad me satisfaciera”. Para superar lo que había probado en su vida, debía hacer un producto con calidad de exportación.

- El capital inicial fue de $15,000 pesos que tenía ahorrados para casarse con su actual esposa y socia Vanessa Gutiérrez. Luego, ella y un tercer socio aportaron cantidades iguales para llegar a $45,000.

- “No sabíamos hacer tamales ni negocio”, relata. Sin embargo sobrevivieron. Perdieron al tercer socio y llegaron al punto de equilibrio en septiembre de 2002. Pero Papaqui estaba tan mal organizado que no se dieron cuenta hasta febrero de 2003.

- El orden comenzó en agosto de 2003, cuando Papaqui fue incubado por el Tec de Monterrey (de donde Chavarría es egresado). Se implantó un modelo de negocio y una administración ordenada.

- “Me advirtieron que hacer negocios en México es un deporte de alto riesgo”. Hoy tiene 12 empleados, ha comenzado a producir 10,000 tamales mensuales y, sin depender de una empresa, factura casi $30,000 pesos mensuales.

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