Tecnoinformación <br>Valiente mundo nue

¿Cuáles son las áreas con oportunidad de desarrollo para las tecnologías de información? ¿Qué

La llaman la “nueva economía”. Según los visionarios, consiste en trabajar más con el cerebro y menos con las manos. En esencia, incluye a todos aquellos negocios relacionados directa o indirectamente con las tecnologías de información (TI). Aun así, un número importante entre las empresas que más atraen la atención de los inversionistas son parte de los llamados sectores “tradicionales” –transporte, energía, finanzas, petroquímica, automotrices, etcétera–, si bien su operación ha sido y continuará siendo modificada por el uso de las TI.

-

Empresas como Daimler-Chrysler, America Online, Marriott International, Lucent Technologies, Enron, Sony, Microsoft, Monsanto y muchas otras ya exigen ser medidas y analizadas con nuevas herramientas financieras, pues la nueva economía se define más por intangibles, que van desde su vocación global a su visión estratégica, pasando por sus habilidades para usar extensivamente la tecnología en la operación diaria, para innovar y para trabajar en equipo.

-

¿Falta aclarar que la nueva economía no se reduce al aspecto tecnológico? El mayor efecto que han tenido las TI, en términos de comunicación, ha sido crear y fortalecer la competencia global en todos los sectores, desde la fabricación de PCS hasta los servicios financieros. El mundo que ya surge de la nueva economía es uno donde importa más la capacidad para innovar que aquella para producir en masa; donde las mejores inversiones son en conceptos y no tanto en máquinas; donde el cambio es constante y la velocidad de las transformaciones aumenta día a día, minuto a minuto.

-

¿Qué lugar ocupará el país en este escenario? ¿Como transformarán las TI a los empresarios y a sus negocios en México? ¿Qué oportunidades se abren y cuáles se cancelan?

-

Dependencia
Hasta ahora, uno de los mayores obstáculos en el sector TI es la dependencia tecnológica que padece México del extranjero, sobre todo de Estados Unidos. Con sus precios sujetos al tipo de cambio y a las condiciones macroeconómicas, resulta lógico que el acceso a las nuevas tecnologías esté restringido a una minoría. Si el país busca insertarse en el nuevo orden económico internacional como algo más que una nación maquiladora, esta situación debe cambiar, y rápido. No hacerlo condena a la mayor parte de la población a ser meros consumidores de tecnología y servicios. Para la minoría, que controla una planta industrial prácticamente obsoleta, la situación tampoco cambiaría dramáticamente y, de hecho, perdería el control sobre la tajada más fuerte del mercado que, si bien no tiene capacidad de consumo, sí representa volumen.

-

Para los emprendedores y los visionarios, la buena noticia es que, tan sólo en la adquisición de equipo y programas, el mercado mexicano ofrece una enorme área de oportunidad. Por ejemplo, aquellas empresas que le faciliten a sus empleados la adquisición de PCS están, de hecho, entrenándolos para trabajar desde su casa. ¿Cuánto le cuesta a una empresa mantener oficinas con escritorios, líneas de teléfono, consumo de luz, archiveros, etcétera? ¿Cuánto se puede ahorrar esa misma empresa si elimina o, al menos, reduce el impacto que representa la adquisición y mantenimiento de esos “activos”?

-

La implantación de las TI obligará a los empresarios del nuevo siglo a pensar sobre su trabajo y la productividad de sus empleados de una manera radicalmente distinta. En la nueva economía valen más las tareas informadas, de calidad y realizadas rápidamente, que aquellas cualidades que hoy por hoy se valoran más, como la obediencia, la puntualidad, el respeto de cierta etiqueta corporativa.

-

Un rápido análisis de las nuevas empresas, surgidas de la revolución que es Internet, confirma lo anterior. Fundada por Jeff Bezos en julio de 1995, Amazon.com actualmente es un negocio que registra ventas anuales superiores a $1,200 millones de dólares. El valor accionario de esta empresa, al momento de su primera colocación (mayo de 1997), fue estimado en $503 millones; en enero pasado ya superó los $22,000 millones de dólares (la participación de Bezos se valoraba entonces en $9,100 millones). Al final de 1995 contaba con 11 empleados; tres años más tarde tiene 1,600. El número total de sus consumidores ha pasado de 180,000, al cerrar 1996, a 1.5 millones en 1997 y a 4.5 millones el año pasado.

-

¿Cuál es la clave de este éxito? ¿Qué factores de esta nueva economía permiten que un hombre de apenas 35 años constituya en poco más de 40 meses un negocio cuyo valor supera al de las más rancias fortunas industriales? La respuesta, que quizá ofende por sencilla, es: una buena idea, sólida, bien aplicada y que evoluciona y se adapta con rapidez al entorno.

-

Aunque el paradigma de Amazon.com se repite y se estudia hasta la saciedad, en países como México –que cuenta con una industria editorial muy valorada en el mundo de habla hispana– no han surgido librerías en línea similares a la de Bezos y las principales casas editoras descartan en los hechos que Internet pueda ser un canal más eficiente para la distribución de libros. Pero la oportunidad (aún) está ahí.

-

Hay, claro, otros factores que hacen posible que empresas como Amazon.com sean una realidad. Los más evidentes son la apertura económica y una mercado local fuerte. ¿Qué hacen autoridades y empresarios para garantizar estos dos factores?

-

Áreas de oportunidad
Los nuevos empresarios mexicanos tienen áreas específicas de oportunidad en donde pueden invertir recursos y trabajo para crear los negocios más prometedores del nuevo siglo. Aquí se destacan las más visibles, aunque no siempre las más obvias.

-

Desarrollo de software: Para desgracia de los programadores y de la sociedad, es casi nulo el apoyo que dan organismos oficiales, instituciones de investigación y de educación superior y empresas al desarrollo de software comercial. Muchos quizá dan por hecho que el mercado le pertenece –¿por orden de quién?, ¿a costa de qué?– a Microsoft y a otros gigantes de la industria. Sorprendentemente, el desarrollo de programas comerciales es un negocio que requiere poca inversión y al largo plazo puede ser uno de los más redituables (al grado de volver absurda la necesidad de pagar millones de dólares por concepto de licencias de uso de software al propietario).

-

Comercio electrónico: Quizá esta es una de las más obvias, pues en los últimos meses se ha puesto de moda. No obstante, la maravilla del comercio electrónico consiste en que cualquiera tiene oportunidad de volverse exportador (el comercio electrónico es, por definición, global) y, por tanto, no estar atado a los vaivenes de la economía nacional. El tiempo promedio para desarrollar un sitio Web es de tres meses. El reto es tener capacidad para adivinar lo que demandan los mercados.

-

Información: Con veloces equipos de cómputo, dispositivos de almacenaje baratos y redes de comunicación, la vieja máxima “Información es poder” ha dado lugar a una nueva ley: “Información es dinero”. Desde la oferta de información en línea hasta la extracción de conocimientos de enormes bases de datos, pasando por el desarrollo de portales en Internet y la consolidación de información generada por medios impresos, el mundo de la información ha dado un giro de 180 grados. México fue un país y una economía regulados por el manejo de información privilegiada; el uso de ti y la apertura comercial han modificado completamente ese viejo esquema.

-

Telefonía y comunicación inalámbrica: En 1997, el año de la apertura del mercado mexicano de larga distancia, el gobierno mexicano se comprometió –o quizá se vio obligado a comprometerse– ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) a duplicar la teledensidad del país en un plazo de cinco años. Este hecho explica, por sí solo, la prisa del gobierno para desregular el sector telefónico –aunque muchos critican que las autoridades se preocupen demasiado por la telefonía fija tradicional y la telefonía móvil inalámbrica, y se le pongan menos atención a otros nichos (como paging, trunking, etcétera)–. Cierto: el esquema de licitaciones impuesto por el gobierno reduce sensiblemente el número de aspirantes potenciales a ofrecer este tipo de servicios. Pero esta situación no será eterna. En ese sentido, grandes corporativos con redes de telecomunicación propia podrán reorientar su estrategia de negocios y ofrecer a sus clientes y proveedores servicios de telefonía y comunicación.

-

Servicios PCS: La reciente introducción de los teléfonos celulares digitales y de los servicios de valor agregado (llamados también servicios PCS, por sus siglas en inglés), que se ofrecen con ellos, abre una nueva área de oportunidades, pues resulta poco factible que los carriers –con excepción de Telcel, quizá– se encarguen por sí mismos de instalar y administrar dichos servicios. Sobre todo cuando, gracias a la introducción de nuevas tecnologías, el celular pronto se transformará en una mezcla de varios artefactos (agenda, lector de correo electrónico y navegador, entre otras opciones). Si un cliente de Iusacell, por ejemplo, contrata el servicio para usar su teléfono como agenda electrónica (ligada directamente a su PC), lo más seguro es que este servicio sea a su vez subcontratado por la telefónica.

-

Servicios de reingeniría y outsourcing: la aplicación extensiva de TI ha vuelto indispensable la contratación

-

de especialistas en equipos y servicios de informática y telecomunicaciones. Sin embargo, aún en mercados desarrollados como Estados Unidos, existe un enorme déficit de este capital humano. Lo que para las grandes empresas representa un reto, para emprendedores y visionarios se convierte en un área de oportunidad que justifica la creación de despachos especializados no sólo en la administración, creación y ejecución de esquemas que permitan una implementación eficiente de las TI; también se deben contemplar servicios de consultoría que ayuden a minimizar los efectos de aplicación de estas nuevas tecnologías en las organizaciones y que entrenen a los empleados –acostumbrados a trabajar con sus manos– en el manejo de la información.

-

El cambio
Nada de esto sucederá con la fuerza necesaria si en el país no cambian radicalmente ciertas condiciones. Se requiere, en primer lugar, de leyes que protejan la propiedad intelectual: el desarrollo de nuevas tecnologías –que compensen el dramático gasto que implica su importación– está condenado a extinguirse si no hay forma de obligar a que disminuya la piratería y, claro, al pago de regalías.

-

Pero la protección a la propiedad intelectual no es suficiente. Se necesita una nuevo esquema fiscal que premie, no la especulación, sino la creación, entre otras cosas, de nuevas tecnologías. Un miscelánea fiscal que considera a la economía de manera tradicional no sólo está condenada a desaparecer, sino que desmotiva el surgimiento de los nuevos empresarios.

-

Tercero: los nuevos empresarios –que quizá en este momento ya cursan una carrera– no tienen, hoy por hoy, lugares adonde acudir para hacerse de recursos. Se ve lejano el día en que en México se establezca un mercado de valores como NASQAD, sin el cual no se podría explicar el auge de las empresas de TI.

Inicia el día bien informado
Recibe todas las mañanas las noticias más importantes para empezar tu día.

-

Por último, la revolución tecnológica debe ir acompañada por una revolución educativa. En la actualidad, a los estudiantes mexicanos se les enseñan más dogmas e ideas –que, como en la teología cristiana, se pretenden fijas y eternas– que capacidades para sobrevivir, para ser flexibles y adaptarse rápidamente al entorno.

Ahora ve
Snapchat pasa de un filtro a ser un disfraz
No te pierdas
×