Tecnología inútil

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Emilio Zebadúa

Lo más inexplicable para todos en estos momentos es la falta de una estrategia coherente de parte de un gobierno sustentado en su compromiso con la continuidad. Nada parecía más fácil que seguir simplemente haciendo "más de lo mismo".

- Sin embargo, las acciones tentativas o parciales, las iniciativas que no llevan a nada, los altibajos de la Bolsa Mexicana de Valores y la carencia de algún tipo de campaña de comunicación mantienen en sus niveles históricos más deprimidos la popularidad del presidente de la república.

- Ningún otro presidente entrante ha tenido en el pasado tareas de gobierno mejor trazadas de antemano. Las presiones sobre el peso (expresadas con el deterioro del sistema político nacional, confirmado por el surgimiento de un movimiento armado durante la sucesión presidencial) establecían claramente la agenda del gobierno.

- En cambio, las acciones públicas de Ernesto Zedillo han procedido por un camino muy distinto a] que se podía haber pronosticado el día que tomó posesión. La inquietud que provocaba entonces el conflicto zapatista apuntaba naturalmente a que la primera acción decidida del gobierno estuviera dirigida a Chiapas. En cambio, el primer anuncio público de Zedillo versó sobre la reforma... del Poder Judicial Federal.

- Y algo similar sucedió en el campo económico, en el que mientras los mercados esperaban señales sobre la continuidad del proceso de modernización, el discurso de toma de posesión no envió ninguna. El mismo efecto que tuvo el que, ante crecientes expectativas sobre el déficit externo, el gobierno respondiera con una proyección inalcanzable de más de $30,000 millones de Dólares.

- Sin haber contado nunca con los planes para resolver los dos principales problemas del país, no es extraño pues que la crisis haya seguido la particular dinámica que se ha extendido hasta añora, En dicho proceso la figura presidencial se ha debilitado más que nunca, la soberanía mexicana se regatea en el exterior y la autonomía de las instituciones nacionales se ha debilitado.

- En todo este trance el gobierno no ha dejado de actuar, evidentemente. A través de sus propuestas e iniciativas no ha dejado de responder a los acontecimientos con excepción, es cierto, de aquellos días en los que las caídas paralelas del peso y la bolsa tuvieron que ser frenadas finalmente por la Casa Blanca y la Reserva Federal de Estados Unidos.

- Pero, desde entonces, el gobierno mexicano ha intentado evitar volver a caer en la parálisis, pensando quizá que es mejor errar que no hacer nada. Es natural que no le haya producido mucho éxito, pero al menos no se han vuelto a detener los esfuerzos para actuar con eficacia en los dos flancos estratégicos del Estado: el ámbito financiero y el ámbito político.

- La tecnología en la que el gobierno ha sustentado desde entonces sus acciones no ha variado mucho, sin embargo, de la que ha regido la actividad de Zedillo desde un principio. Sin haber podido participar en la conducción de la política macroeconómica -que hasta el último momento del sexenio anterior estuvo en manos de Carlos Salinas y, después, a partir de la devaluación quedó sin control-, el mercado nunca le ha servido a Zedillo como guía para sus acciones.

- Y sin haber contado con la experiencia necesaria para gobernar al país por haber realizado su carrera dentro de los estrechos confines de las oficinas financieras del gobierno, tampoco pudo obtener una lectura confiable de las relaciones reales que caracterizan al sistema político mexicano.

- Sin el mercado o la política real para guiarlo, a Zedillo no le ha quedado más remedio que depender en sus primeros días como gobernante de las encuestas de opinión que realizan sus asesores. Y esta clase de inteligencia política, como se sabe, es responsable alrededor del mundo de provocar los comportamientos mis erráticos en los gobiernos. Es como poseer la máquina más sofisticada, pero no poder conectarla.

- El autor está escribiendo un libro sobre la reforma del Banco de México.

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