Textileras penden de un hilo

El encarecimiento del algodón impulsó a crear nuevas mezclas en las telas y a desarrollar diseños para evitar el aumento de precios al consumidor.
1072 picf024  (Foto: Mauricio Ramírez)
Ivet Rodríguez

Para vestir bien, Topeka tiene lo tuyo. Ése era el jingle de la década de los 70 para hablar de la empresa textil y de confección de ropa que alguna vez presumió que cada mexicano tenía una prenda suya. A cuatro décadas de ese éxito, hoy pelea a brazo partido por su supervivencia en el mercado.

A diferencia de los 70, ahora ya no confecciona prendas, sino que ha integrado a pequeños productores y Topeka aporta su conocimiento en venta y manejo de la marca.

Al igual que le ocurre a los otros participantes de la industria textil, Topeka debe lidiar entre absorber el alto costo de las materias primas y mantener precios competitivos para que el cliente final no rechace sus prendas, por lo que busca innovar mediante la diversificación de sus canales de venta, y aumentar su portafolio de productos.

El precio del algodón, el poliéster y la viscosa, fibras fundamentales para esta rama productiva, ha subido constantemente. El algodón alcanzó su máximo en febrero de este año cuando llegó a 2.25 dólares la libra, casi 300% más caro que en 2009, cuando su precio promedio fue de 0.60 dólares la libra, explica Marcos Cherem, presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Vestido (Canaive).

Ante el encarecimiento de la fibra natural, se buscó sustituirla con las sintéticas, como poliéster y viscosa, lo que provocó que también éstas se encarecieran entre 30 y 50%, señala Rodolfo García-Muriel, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Textil (Canaintex).

A finales del año pasado se advirtió que, de no revertirse la tenencia inflacionaria en el precio de las materias primas, el costo de la ropa podía subir a partir del segundo trimestre de 2011. La predicción se cumplió antes de lo previsto, y a finales de marzo algunas prendas registraron un encarecimiento de entre 20 y 30%.

Pantalones de mezclilla, gabardinas de algodón, playeras de punto y ropa de cama son las que registraron los mayores incrementos. "Un pantalón básico de mezclilla que costaba 99 pesos en diciembre de 2010, en marzo de este año andaba entre 119 y 129 pesos", ejemplifica el presidente de la Canaive.

Para atender la demanda del mercado, los productores de algodón ahora siembran más en el mismo espacio. Lo han logrado al incrementar la densidad de plantas con una tecnología de riego adecuada y con mejor distribución en el surco, explica Guadalupe Aviña, director de Cultivos Básicos y Oleaginosas de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).

Con estas técnicas se podrá alcanzar una producción de 990,000 pacas, 45% más que en 2010, pero 52% menos de lo que se necesita (1.9 millones de pacas) para atender el consumo anual de la industria textil-vestido en México.

En 2010, México importó 70% del algodón para abastecer al sector textil-vestido. En este año se compraron a Estados Unidos 1.5 millones de pacas, colocándose como el quinto importador de este producto a nivel mundial, tan sólo por debajo de la República de China, Bangladesh, Indonesia y Pakistán, según datos de la Secretaría de Agricultura,

Producir es cada vez más difícil para las empresas del sector, que tienen que ingeniárselas para sacar sus inventarios con una demanda contraída. Con ventas caídas resulta difícil pagar sueldos, servicios y comprar materia prima para seguir produciendo, dice Ana María Islas, investigadora de la Escuela Superior de Ingeniería Textil del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

Además, las empresas deben invertir en tecnología y maquinaria para ser competitivas, pero en México no hay financiamiento suficiente para adquirir equipo que compita tecnológicamente con el de otros países.

A diferencia de las grandes o medianas empresas, las micro y las pequeñas son las que primero sucumben ante las inestabilidades económicas, en tanto que no tienen las posibilidades para comprar tecnología y maquinaria más eficiente, ni para buscar materias primas fuera, donde las pueden encontrar a precios más competitivos.

Datos de la Canaive muestran que al finalizar el primer trimestre de 2011 cerraron en el país 242 microempresas dedicadas a la confección, lo cual representó una pérdida de 4% de la planta fabril del sector.

La mezcla de precio-calidad

La firma de mezclilla Compañía Industrial de Parras ha buscado fabricar telas usando hilos menos gruesos o con menos contenido de algodón. Así, por ejemplo, la mezcla 60% poliéster y 40% algodón, ahora está en 70/30, según los requerimientos del cliente, explica Rodolfo García-Muriel, hijo y homónimo del presidente del consejo de Parras.

El proveedor tiene que adecuar procesos y materiales para darle a su cliente una tela que se vea igual, pero que no cueste más, dice García-Muriel. Ahí empieza un proceso de prueba y error. Los resultados son variados, y todos se ponen a disposición del cliente para que éste elija lo que más le conviene: "Les entregamos distintas muestras hasta que nos acepten una que les guste", dice el industrial.

Por su parte, los confeccionistas tratan de encontrar textiles que les permitan mantener la  calidad de sus productos a precios razonables.

Topeka, dice su director general, Irvin Yeroham, ha tenido la calidad como su sello distintivo durante los 40 años que ha estado presente en el mercado mexicano. "Eso es lo que nos diferencia como marca y bajarla podría afectar la compañía, incluso más que aumentar los precios".

Por eso, la empresa decidió mantener la calidad de los pantalones de mezclilla ‘de siempre', aunque un poco más caros; también diseñó prendas con mezclillas de menor calibre a precios más bajos. Un pantalón hecho con mezclilla de 14 onzas cuesta entre 450 y 700 pesos, mientras que uno de 10 onzas está entre 380 y 600 pesos, explica Yeroham.

Una estrategia parecida siguió la marca de ropa Alexis, propiedad de Marcos Cherem, quien optó por cambiar la mezcla de las fibras reduciendo el peso de las telas. Para lograrlo, la empresa solicitó a su proveedor de textiles que incrementara la proporción de viscosa, y disminuyera la de algodón. Luego, para equilibrar el impacto en el precio que tuvo el incremento de la viscosa, le pidió que redujera el peso del metro lineal de 350 a 310 gramos.

"Nos dimos cuenta que las prendas en algunos modelos se veían mejor con la combinación poliéster-viscosa de 310 gramos que con la de 350. Entonces decidimos utilizarla en aquellos modelos que ‘aguantaban' la reducción de peso. Así, tuvimos repercusiones en el costo del producto sólo en tres modelos, en lugar de en los 10 en los que usamos esta combinación de fibras", explica Cherem.

Mantener las ventas con insumos encarecidos representa un reto. Tanto para Topeka como para Alexis ha sido ‘una invitación' para voltear a ver sus procesos, para buscar la manera de optimizarlos y así disminuir los costos de producción.

En las prendas que se portan en la parte superior del cuerpo, como camisas, suéteres y chamarras, existe la posibilidad de disminuir la cantidad de algodón y sustituirla por viscosa o poliéster, sin que esto represente un detrimento en la calidad de la ropa. "Todo dependerá del ingenio de cada industrial para buscar los sustitutos adecuados", dice el presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Vestido.

Un caso distinto es la ropa de cama o las prendas relativas a la parte inferior del cuerpo, en especial los pantalones, en las que existen mayores limitantes para sustituir la fibra de algodón, por lo que los incrementos serán más visibles.

Maquilar e importar

Los futuros del algodón muestran que hay una tendencia a la baja en el precio de la fibra: en julio de 2011, la libra cerró en 1.50 dólares; en octubre, a 1.35; en diciembre, a 1.25, y en marzo, en 1.18. Y si baja el algodón, las fibras sintéticas también seguirán ese camino.

Por ahora, los industriales sólo tienen entre tres y cuatros fibras base para confeccionar ‘en masa'. Quizá los diseñadores de alta costura tengan más opciones, ya que pueden moverse hacia otras telas, como el lino, el ramio, el yute o la seda. Sin embargo, éstas no son una alternativa para quienes producen en masa, ya que es muy difícil generar volumen con ellas, explica Cherem.

Agrega que los precios de las prendas asiáticas han registrado incrementos: el pantalón vaquero de mezclilla de cinco bolsas que China cotizaba en el mercado global en 7 dólares hoy vale 11 dólares, lo cual puede representar una oportunidad para la industria textil-vestido nacional de exportar pantalones de algodón con moda, calidad y marca.

"México dejó de ser competitivo ensamblando ropa; los industriales deben generar productos con alto valor. Los que copian tienden a ser poco competitivos ante los que vienen de fuera con precios más baratos o con diseños más elaborados; mientras, quienes ya desarrollan conceptos en el ramo logran colocar sus productos entre los consumidores que buscan moda", dice el líder gremial.

Sergio Merino, consultor independiente, asegura que para sobrevivir algunas empresas están enfocándose en la comercialización, evitando así la carga laboral (seguro social e Infonavit) que implica operar una planta.

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Dice que algunas otras están adoptando un modelo mixto. Por un lado importan telas, cortan y mandan maquilar con un tercero ciertos productos de confección con una calidad superior a la que trae China y, por otra parte, importan de Asia producto terminado a bajo costo.

Cualquiera que sea el caso, Merino recomienda a las empresas buscar nuevos canales de comercialización. "El éxito de algunas compañías ha sido la venta directa". Además de ser proveedores de tiendas de autoservicio o departamentales, las compañías pueden abrir sus propias tiendas, lo cual les permite sacar sus inventario y recuperar su inversión más rápido.

DE LA PRODUCCIÓN A LA MERCADOTECNIA
Topeka regresó después de los sismos de 1985 y ahora busca fortalecer la marca que fue líder en los 70.
Cuando los pantalones acampanados y las plataformas estaban de moda, Topeka introdujo a México los conjuntos combinados de dos a cuatro colores, el planchado permanente y los repelentes antimanchas en la ropa, detalla Irvin Yeroham, director general de la empresa.
En 10 años, Topeka creció hasta llegar a formar un equipo de 800 empleados, alcanzando un nivel de ventas de 300,000 prendas mensuales, hazaña que la hizo acreedora del Premio Mercurio de Mérito Comercial en 1973 y 1979.
Todo iba viento en popa. Llegó a Estados Unidos, Inglaterra, Holanda y Alemania, pero la pérdida de los inventarios y los daños que sufrió la planta de producción a causa del terremoto de 1985 provocaron que la marca saliera del mercado. "Luego volvió a entrar, pero nunca con la misma fuerza de antes", dice Yeroham.
Las condiciones han cambiado y el core business de la marca ahora es la comercialización.
En 2007, la compañía cerró la planta de producción que tenía en Tepeji del Río, Hidalgo, y decidió tercerizar la maquila de las prendas con el fin de cambiar los costos fijos por costos variables y así hacer más rentable el negocio, ya que, a decir del directivo, "cuando la planta está subutilizada, maquilar te encarece".
Irvin ahora lleva la batuta de la empresa que fundó su padre, Samuel Yeroham, en 1969. Y como parte de las estrategias para crecer está la de aliarse con otros pequeños empresarios del ramo para comercializar sus productos con la marca. Así todos ganan: Topeka amplía su portafolio de productos y los pequeños pueden acceder a la cartera de clientes de la marca.
Actualmente, Topeka tiene pantalones, camisas, blusas y chamarras para dama, caballero y niño. Sus clientes son sobre todo aquellos que se 'encariñaron' con la marca en los 70 y 80. Busca cautivar a nuevos consumidores con nuevos productos y llegar a ellos mediante nuevos canales. Todo eso a pesar de los incrementos en los insumos, que, a decir del empresario, se triplicaron en el caso del algodón y se duplicaron en el caso del poliéster y la viscosa.
No descarta la posibilidad de volver a exportar cuando haya logrado apuntalarse en el mercado doméstico.
119
millones de pacas de algodón se consumen en el mundo.
70%
del algodón utilizado en méxico en 2010 fue importado.
40
pesos se ha encarecido, en promedio, el precio de los jeans en 2011.
300%
fue el Encarecimiento de las fibras naturales de 2009 a 2011.
60,000
mdd importa EU anualmente en prendas de vestir.
96%
e la exportaciones textiles mexicanas van a EU.
FUENTES: Sagarpa y Canaive.
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