Todavía en primera

El futuro depende de que los mexicanos compren más coches.

La competencia es más dura aquí, aunque no lo crea. Con 100 modelos, más de 30 marcas y francesas (Renault y Peugeot) sin presencia en el resto de la región TLCAN, el mercado mexicano es más competido que el estadounidense. Más aún con sólo un millón de unidades de producción nacional. Además, la pelea entre marcas asiáticas y estadounidenses ya se palpa en México. La primera encuesta sobre satisfacción de propietarios de vehículos en el país posicionó a Toyota como la líder en este sentido. La consultora en marketing mundial JD Power encuestó a 3,577 personas que dieron la mayor puntuación a la japonesa en términos de propiedad, calidad y confiabilidad.

- “Toyota y Honda [que obtuvo el segundo lugar] reciben esos lugares a nivel mundial”, según Kim Kennedy, analista senior de la consultora. La pionera del toyotismo lanzó este año 10 modelos en México aprovechando la baja producción por los cambios de plataformas de Ford y Volkswagen. Las demás armadoras también tienen en cartera nuevos lanzamientos en lo que resta de 2004 y 2005, aprovechando la apertura total de las importaciones en el marco del TLCAN vigente desde enero pasado.

- Pese a la avanzada japonesa, podría haber lugar para todos si se cumplen las metas oficiales. Pero la falta de coordinación con el Congreso complicaría algunas cosas. El gobierno pretende que la industria produzca cuatro millones de unidades desde 2010. Ya desde 2001 se fijó la meta de vender dos millones de autos en el país (50% importados) y exportar tres millones, para lo cual deberán quitar participación a otras naciones que integran los cinco millones de unidades en importaciones de Estados Unidos.

- Hasta ahora, al menos el contexto macroeconómico ayuda. En el primer semestre las ventas subieron 10% mientras las exportaciones bajaron otro tanto. Según Banamex Citigroup, al cierre de 2004 habrá mejores resultados por mayores ingresos y promociones del financiamiento, gracias a tasas de interés estables. Para 2004 se pronostican 1.1 millones de unidades vendidas.

- Para llegar a la meta oficial, el mercado interno deberá duplicarse para 2010. El objetivo es ambicioso pero la intensa competencia podría favorecerlo.

- Esto ha obligado al descenso de los precios de los autos. De 1998 a la fecha, han bajado 17% promedio en México, según Global Insight.

- No obstante, la gran amenaza para la venta de autos nuevos son las importaciones ilegales. Según cifras oficiales, circulan actualmente dos millones de autos importados ilegalmente. Y hay pocas perspectivas de que la situación se revierta. Hasta hoy se han dado 13 normativas que regularizan los importados ilegalmente y hay cinco iniciativas en el Congreso que pretenden regular a los que ahora circulan. “Eso alienta el contrabando”, explica Humberto Jasso, director general de Industrias Pesadas y de Alta Tecnología de la Secretaría de Economía.

- Por ello, otra de las directrices del plan consiste en crear una plataforma de normatividad en las importaciones, para que las aduanas disminuyan el contrabando de vehículos. Pero en este punto hay escasos avances. Para algunos una solución parcial podría estar más cerca de lo que se cree. “México podría ser el vínculo de reconstrucción y venta de estos autos para su consumo final en Centro y Sudamérica, además de reciclar las autopartes”, describe Enrique Ochoa, analista del sector en Pricewaterhouse Coopers.

- El otro punto prioritario del plan oficial es la mejora del clima de inversiones. La clave: el desarrollo e integración de proveedores certificados, de primer nivel (que proveen directamente a las armadoras con piezas ensambladas) y segundo y tercer nivel (proveen las autopartes simples a otros autopartistas).

- Según César Flores, de AMIA, en ese rubro hay avances. En la planta de Ford en Hermosillo el cambio es notable. Hasta 2004, la producción del Focus contaba con 40% de componentes nacionales. Con los nuevos modelos, el porcentaje mexicano de piezas aumentará a 72%.

- También existe el anhelo de las armadoras de que el gobierno baje los altos costos fiscales por comprar un auto en el país. Mientras en Estados Unidos el comprador de un vehículo mediano tributa al fisco 8% del auto, en México debe contribuir más de 30% por un modelo equivalente. No obstante, Jasso indica que cualquier cambio en los impuestos depende de la concreción de una reforma fiscal integral.

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