Todavía falta

Los propios banqueros son cautelosos a la hora de pronosticar la recuperación del crédito a las em
Roberto González

Los bancos mexicanos intentan recorrer nuevamente el camino para conceder créditos entre las empresas y, ciertamente, la economía nacional ya no puede esperar más. Los primeros pasos se dieron en forma tímida al inicio del año con los préstamos personales, aunque los grandes proyectos privados que requieren financiamiento bancario para echarse a andar deberán esperar más tiempo para cristalizarse.

- En un país con tasas de interés a la baja, una expectativa de inflación decreciente y consenso entre los expertos de que la economía crecerá en el 2000 por quinto año consecutivo, el financiamiento bancario se ha convertido en el gran ausente del festejo.

- ¿Para cuándo el crédito? Los banqueros creen que será pronto, pero prefieren no echar las campanas al vuelo.

- En los últimos cinco años, el financiamiento bancario tuvo una contracción real de 72%, según ha dicho el secretario de Hacienda y Crédito Público, José Angel Gurria. En este tiempo, la mitad de los empresarios nacionales ha tenido a sus proveedores como la principal fuente de crédito, revela una encuesta del Banco de México.

- “Realmente la demanda de crédito no es muy importante”, admite Ricardo Guajardo Touché, presidente del Grupo Financiero Bancomer, el hasta hace poco segundo prestador de servicios financieros en el país, que con su anunciada fusión con el español Banco Bilbao Vizcaya Argentaria formará el mayor conglomerado del sector en el mercado local.

- Según él, los hombres de negocios se han dedicado a repagar sus deudas, más que a endeudarse. “Lo que hemos visto con mayor frecuencia en los últimos meses –refiere– es a clientes que liquidan sus adeudos, tanto en el caso de personas físicas como morales, antes de pedir nuevos préstamos”.

- En el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), organismo que agrupa a los directivos de las tesorerías más importantes del país, opinan que la reducción del financiamiento fue promovida por los propios bancos para limitar su exposición al riesgo, como una medida precautoria ante el entorno de incertidumbre que prevaleció en el último quinquenio.

- Guajardo Touché reconoce que, ciertamente, las instituciones financieras no alentaron en forma activa la reanudación del crédito, puesto que “después de una crisis como la vivida en el país, es normal y necesario que la banca tome una actitud muy prudente y cautelosa”.

- Sin embargo, advierte, el verdadero origen de la falta de dinero fresco en las empresas no está en las estrategias bancarias, sino en los efectos que resultaron de las medidas adoptadas por el gobierno de Ernesto Zedillo desde 1995 para superar la crisis económica. La estabilidad macroeconómica, continúa, requiere sacrificios, y uno de ellos es la astringencia de crédito: “No hay otra manera de salir de una crisis que apretarse el cinturón. El apretón debe incluir a los bancos, las empresas y los consumidores”.

Recuperación modesta
Determinar el momento en que las compañías empezarán a recibir préstamos de la banca se ha convertido casi en una suerte adivinatoria. Para los banqueros no hay dudas de que el financiamiento comenzará a fluir este mismo año, pero no esperan nada espectacular, más bien una recuperación modesta. - Héctor Rangel Domene, nuevo presidente de la Asociación de Banqueros de México (ABM), señala que el crédito al consumo comenzó a repuntar ligeramente en el último trimestre de 1999, una tendencia que espera se mantenga a lo largo del 2000. No obstante, los créditos de mayor valor destinados a nuevos proyectos empresariales deberán aguardar un poco más.

- El siguiente paso, abunda el dirigente, serán los préstamos “de tipo comercial, por llamarlos de manera genérica”, destinados a financiar capital de trabajo, para inversión en activos fijos y “para completar las necesidades de todos los días” de las empresas. Estos créditos se otorgarán a partir de la segunda mitad de este año, confía Rangel.

- Pablo Álvarez-Icaza Longoria, director de estudios económicos de la consultora Bursamétrica, considera a su vez que el financiamiento en su conjunto tardará por lo menos todo este año para comenzar a mostrar una evolución positiva. Los bancos, coincide, reactivarán el crédito al consumo y, parcialmente, los préstamos para algunas empresas, pero sólo “en la medida en que la inflación baje y la gente tenga más poder de compra”.

- Según Rangel, mientras “la banca tiene liquidez y ganas de que repunte el crédito”, la mitad de los empresarios del país no tiene deseo alguno de solicitar nuevos préstamos, pues arguyen que las tasas de interés son altas y que falta claridad sobre el futuro económico del país, lo que demuestra que son necesarias dos condiciones para que el financiamiento bancario comience a ser liberado: la disminución del costo del dinero y el aumento de la confianza en la estabilidad económica a mediano y largo plazo. Sólo así, sostiene, los empresarios buscarán realizar nuevas inversiones, necesitarán crédito y lo pedirán a la banca.

- El alto costo del crédito es una razón de peso para que las empresas mexicanas no lo demanden, porque pocos proyectos, si los hay, pueden resistir un financiamiento tan oneroso, refuerza Guajardo Touché.

- En 1999, la tasa real de interés para los papeles del gobierno, que sirve como referencia para el resto del mercado, fue de 8.70% promedio anual, dos décimas de punto menos que la registrada en 1998, pero muy por encima del 5.25% del año previo, de acuerdo con indicadores del Banco de México. Para el presente año, el Grupo Financiero Serfin estima que la tasa media real será de 6.95%.

- El presidente de Bancomer no quiere arriesgar pronósticos en cuanto al movimiento de los réditos en términos reales. No obstante, estima que “en la medida en que la inflación baje, la tasa real deberá estar en 4 o 5% anual. No me atrevería a decir que esto ocurrirá en el 2000, pero sí en el próximo año”.

- ¿A mitad de camino?
El marco jurídico bajo el cual opera el sistema de financiamiento también se ha esgrimido como un obstáculo. En los últimos 12 meses, los banqueros han insistido en la necesidad de adecuar dicho marco para tener mayor certeza de que los contratos serán cumplidos. Su intención es evitar los juicios, que se alargan por un periodo promedio de siete años, para ejecutar garantías sobre depósitos, y agilizar los proceso de quiebra.

- Carlos Gómez y Gómez, presidente del Banco Santander Mexicano, quien vivió de cerca este debate en los dos años que estuvo al frente de la ABM, antepone la modernización de las leyes que rigen los contratos mercantiles como condición indispensable para la liberación de préstamos. Los bancos necesitan las modificaciones legales a fin de contar con las garantías que aseguren la recuperación de los créditos, puntualiza. “Con un buen marco legal, el crédito comenzará a fluir”.

- Para Álvarez-Icaza, el retraso en la aprobación de tales leyes influyó principalmente en proyectos de largo plazo destinados al sector hipotecario, donde los bancos exigen mayor certidumbre de cobro.

- Lo cierto es que la necesidad de nuevos créditos suena evidente para una economía que llegó al límite de crecimiento sin préstamos.

- “La economía no puede seguir creciendo si no hay financiamiento. O quizás lo pueda hacer, pero será a una tasa menor al promedio de los últimos años”, advierte el economista de Bursamétrica.

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- Mientras, los banqueros toman con calma los apremios. Para conjurar la desesperación, Guajardo Touché cita la crisis bancaria de mediados de los 80 en Estados Unidos, que afectó sobre todo al Bank of America y a Citibank: tuvieron que pasar 10 años antes que el sistema financiero de ese país pudiera regresar a un nivel de rentabilidad y de operación normal.

- Si tal fuese el parámetro, México apenas ha recorrido la mitad del camino.

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