Todo por una semilla

Sobrevivió a la crisis de 1995. Hoy es el grupo empresarial de servicio al agricultor más integrad
Jesús Hernández

Las semillas fueron el germen de su negocio, pero gracias a la cría de caballos pura sangre, Guillermo Elizondo Collard obtuvo sus mejores clientes. Actualmente es propietario de Grupo Ceres, un conglomerado familiar que cobija a 11 empresas de servicios de agrotecnología con ventas anuales por $772.74 millones de pesos. Tras sobrevivir a la era de control gubernamental del agro y la crisis de 1995, que frenó su desarrollo externo, ahora pretende subirse a la era de los transgénicos en asociación con una multinacional que llevará sus semillas a todo el mundo. Pero deberá tener en cuenta la apertura a la importación de granos pactada para 2008 dentro del TLCAN, lo cual atraería a México granos más baratos.

- En la década de los 60, Elizondo creó una distribuidora de insumos agrícolas (Seferssa). Luego exploró nuevos terrenos hasta formar la empresa de servicios al agricultor “más grande y mejor integrada de Sinaloa”, según Rubén García, director en dicho estado de Financiera Industrial, Rural y Agropecuaria (FIRA).

- Bajo el manto de Grupo Ceres cohabitan empresas de venta de agroequipos, desarrolladoras de semillas híbridas (Ceres Internacional), una terminal multimodal transoceánica, una administradora de parques industriales (Dissa), un almacén de depósito (Armex), una parafinanciera (Agrocapital) y hasta un rancho de cría de caballos pura sangre.

- Seferssa es la ventanilla de acceso a los servicios integrales del Grupo y concentra 45% de las ventas totales. El agricultor obtiene financiamiento para comprar maquinaria, insumos y/o capital de trabajo, contrata seguros (que no maneja la empresa), que se formalizan mediante esquemas de agricultura por contrato que lleva a cabo Mercanta, la comercializadora del grupo.

- A su vez, el Centro de Productividad Ceres (CPC) da asistencia técnica y vigila el proceso para garantizar que las cosechas lleguen a Armex, el almacén de depósito, y se coloquen los productos en los mercados para luego pagar los servicios y entregar la utilidad a los agricultores. Hoy, los recursos comprometidos en créditos, cuentas por cobrar y apuesta por cosechas de agricultura por contrato superan los $20 millones de dólares, casi 30% de sus ventas grupales.

- Este año su empresa de desarrollo e investigación de semillas (Ceres Internacional) podría concretar una alianza estratégica con una multinacional para la producción de maíz y sorgo transgénicos. De esta forma Ceres obtendría los genes con los que proveería de semillas a la multinacional para que ésta las distribuya globalmente. La idea es competir de igual a igual con Dupont, Monsanto, Nadro y Pioner, que tiene el control mundial del mercado de semillas.

- Hace algunos años Elizondo tenía 10% del mercado nacional de semillas. Y en 1999 estuvo a punto de recibir inversiones de Monsanto en su empresa, pero eso se frustró. Luego, la falta de recursos en mercadotecnia fue minando la participación de Ceres en el mercado nacional. Ahora, con el impulso de su eventual socio pretende recobrar esa porción de mercado y convertirse en la única semillera mexicana con presencia internacional.

- Pero mientras eso sucede, Elizondo tiene otros planes. En lo que resta del año invertirá $45.3 millones de pesos, de los cuales $6.5 millones destinará a Investigación y Desarrollo en Ceres Internacional. El resto será para la modernización de infraestructura de otras cinco empresas. Para 2006 pondrá en marcha una granja acuícola para la cría de abulón, róbalo y callo de hacha y desarrollará invernaderos para pepino, pimientos, tomate y papa, que se destinarán a los mercados interno y externo. “Lo único que necesitamos para tener un mayor crecimiento es dinero”, advierte Guillermo Elizondo.

- En sus inicios, Grupo Ceres creció gracias a préstamos públicos y privados. Hoy el crecimiento sigue dándose mediante crédito, pero entre las empresas del grupo. Elizondo no descarta que en el futuro acepten coinversiones de capital de multinacionales, pero por ahora los tiempos comerciales y climáticos lo favorecen. En 2004 logró aumentar 10% sus ventas; para este año espera repetir ese incremento y elevar 20% sus utilidades, mediante la reducción de gastos y mayor austeridad operativa.

- Además, Elizondo tiene casi garantizados sus pagos y un buen clima (por baja siniestralidad prevista en Sinaloa), donde tiene buena parte de sus clientes. Allí las presas tienen reservas de agua para 2005 y 2006. Y la tierra ha incrementado su fertilidad de 2.5 a nueve toneladas de maíz por hectárea en la última década. Pero los años de vacas gordas podrían convertirse en vacas flacas. La apertura a la importación de granos pactada para 2008 dentro del TLCAN podría desplomar los precios.

- Antes y después del agro
El modelo de negocio de Ceres no es nuevo. Desde principios del siglo xx, comercializadoras de Sonora y Sinaloa se ligaron a Estados Unidos, relata Alfredo Córdoba, investigador de la Facultad de Economía de la UNAM. Pero desde1982 comenzó un proceso de privatización y surgieron muchas empresas regionales de servicios al sector. Las que mejor aprovecharon los vacíos que dejó el Estado fueron las más experimentadas, pero sólo se dedicaron a los grandes productores.

- “El agro mexicano está altamente dividido según el tamaño de los productores, de ahí que 3% de los agricultores produce 90% del PIB agrario”, describe Alberto Castelazo, presidente de la Fundación para el Desarrollo Rural (FMDR). Las empresas más sofisticadas captan los recursos, mientras que 35% de los productores con áreas de 10 a 500 hectáreas se financian con programas gubernamentales y parafinancieras.

- Castelazo afirma que las empresas de servicios cumplen de alguna manera esta función de suplir al Estado y, a diferencia de otras épocas, no hay clientelismos políticos. Lo malo es que sólo responden a los grandes productores y desatienden a los pequeños.

- Justamente la ausencia de créditos bancarios dio origen hace cuatro años a Financiera Ceres. Esta parafinanciera canaliza recursos estatales por $49 millones de pesos a agricultores de Sinaloa, Sonora, Baja California, mediante una línea de crédito de FIRA, que para el próximo año aumentará a $130 millones de pesos.

- Ceres cubre 200,000 hectáreas anuales de productores privados y ejidatarios con parcelas de hasta 10 hectáreas. Eso no es poca cosa en una entidad donde 12% del PIB local proviene de las actividades agrícolas, el triple del promedio nacional según la Secretaría de Agricultura.

- Financiera Ceres es una de 90 parafinancieras que operan en Sinaloa, la entidad más importante del país en el sector, según FIRA, pues absorbió el año pasado 10.2% del total de los recursos que esa institución distribuyó en todo el país.

- Elizondo cree que es un mito que el campo no sea rentable. “Sujetos de crédito hay muchos, pero sujetos de cobro muy pocos”, argumenta. De hecho su cartera vencida es prácticamente inexistente.

- El problema de este modelo, señala Alfredo Córdoba, es que las tasas de intermediación son sumamente altas.

- FIRA otorga recursos a intermediarios bancarios a la tasa básica TIIE (10.1% a 91 días), pero las parafinancieras locales agregan sus costos de intermediación, con lo cual las tasas llegan al agricultor a 20%. En el caso de Ceres, su parafinanciera coloca préstamos a tasas de TIIE más 8, algo que Elizondo reconoce que es alto “pero va en relación con el mercado”.

- El gran nubarrón
Desde el 1 de enero de 2008 iniciará la libre importación de granos y productos agrícolas. Esto ocurrirá sin que México tenga algún sistema de protección. Los mayores subsidios por área cultivada de Estados Unidos respecto de los de México generan una diferencia de casi 60% en los precios de los principales cultivos como maíz, trigo y sorgo.

- La situación se torna paradójica si se considera que en el país vecino 3% de la población produce 300% más productos que en México y en donde uno de cada cuatro mexicanos se dedica a la actividad agrícola. “No existe una planeación de largo plazo. De ahí que hoy no tengamos una solución (frente a la apertura comercial)” , dice Guillermo Elizondo Collard.

- Por eso en Ceres ya están estudiando la posibilidad de que los cultivos de maíz, el producto que podría ser el más afectado por la apertura, se destinen a la producción de insumos más rentables. Uno de ellos podría ser el etanol como sustituto del petróleo, para que los agricultores puedan venderlo a empresas estadounidenses. También destinará créditos a nuevos nichos, como préstamos prendatarios para la compra de maquinaria, amén de la apuesta en las cosechas de mayor riesgo y rentabilidad, como son las de hortalizas.

- Esta última estrategia, señala Elizondo, responde a la reducción de subsidios a ciertos cultivos por parte del gobierno estadounidense. Por eso se prevé que varios productores de aquel país se concentrarán en granos tradicionales y dejarán las hortalizas.

- Según el director de Ceres, el mercado de hortalizas depende 100% de la comercialización, “primero encuentras al cliente y luego produces”. Su equipo ya está trabajando en colocar papa, tomatillo y tomate en Guadalajara y, en el futuro, explorarán su ingreso a Estados Unidos. Éste será el regreso de Ceres a ese país ya que hace 11 años exportaba hortalizas en sociedad con otros agricultores, que luego terminó.

- El éxito de las hortalizas mexicanas no será rápido ya que hoy otros países atienden gran parte de la demanda mundial. “La concentración y crecimiento de este tipo de cultivos -dice Alfredo Córdoba- se están dando en China, India y otras naciones de Asia”. Pero a mediano plazo China podría convertirse en importador de alimentos. “La demanda se transformará a partir de lo que hagan India, Brasil o incluso las naciones africanas que están despertando de su letargo económico”.

- Elizondo ya tomó nota de eso. A futuro quiere ofrecer servicios integrales bajo el concepto Ceres Agrotecnología, además de diversificar al grupo en terrenos como la acuicultura y las hortalizas y desarrollar aún más el financiamiento agropecuario. La idea es integrarse a cadenas productivas con productos agrícolas de mayor valor agregado. “Lo criticable es que no existan más empresas de este tipo”, dice Alberto Castelazo de FMDR. Y por ahora, eso juega a favor de Elizondo.

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