Todos ponen y no todos ganan

Las empresas mexicanas tienen en los créditos sindicados una alternativa a sus necesidades.
James Callahan

A mediados de los 70, el boom petrolero y el consecuente crecimiento económico comenzaron en México el desarrollo del mercado de financiamientos bancarios en dólares, con base en la formación de sindicatos. Una década después, con la crisis petrolera, la resultante crisis de la deuda externa y la inflación, el país se distanció de este eficiente medio para procurar créditos en montos sustanciales de moneda extranjera. A principios de los años 90, con la gradual apertura de los mercados globales para México, regresaron de manera creciente los préstamos sindicados.

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Éstos son gestionados por grandes bancos internacionales (el banco agente) y participados entre un universo de instituciones también extranjeras que favorecen nuevas relaciones de negocios con importantes empresas nacionales. Las compañías se benefician de su uso porque:  a) diversifican el riesgo de contar con sólo uno o dos bancos; b) tienen acceso a mucho mayores cantidades de recursos en una sola operación; y c) crean una situación competitiva que conlleva menores tasas de interés.

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El tamaño medio de cada crédito es muy elevado (más de $200 millones de dólares), como se desprende de la gráfica. Por ello este instrumento está dirigido a grandes tomadores de fondos con elevada solvencia crediticia y en general con ventas superiores a $300 millones de dólares. Firmas con ventas de al menos $60 millones de dólares han logrado, excepcionalmente, obtener los beneficios de este mercado.

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Con la gradual mejora en el riesgo país, según se percibe desde el exterior, un número mayor de organizaciones, de menor tamaño pero elevado potencial para crecer, accede a esta herramienta. De la misma forma, más bancos internacionales se interesan por aumentar su participación en préstamos sindicados para agrupaciones en México. En este sentido BankBoston, como institución agente, juega un papel fundamental en llevar nuevas compañías a este mercado, históricamente reservado a los grandes conglomerados, bancos locales, el gobierno y sus agencias. La organización bancaria ocupa el segundo lugar en México por el número de sindicados cerrados y el quinto en volumen, habiendo suscrito como agente o co-agente 15 préstamos de este tipo durante 2001 por $3,252 millones de dólares, (tabla de posiciones de Loan Pricing Corporation).

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Desde 1998 el número de estos créditos se ha reducido esencialmente en virtud de dos factores. Primero: los mercados emergentes resintieron la incertidumbre generada por las crisis del rublo en 1998 y la del real brasileño a fines de 1999. Posteriormente –algo positivo– a partir de 2000 la mejora sostenida en la estabilidad y consolidación de la actividad económica en México ha llevado a que las empresas puedan obtener financiamiento en grandes montos a través del mercado de deuda pública en la Bolsa Mexicana de Valores. Tan sólo en los primeros seis meses de 2002 se colocaron emisiones por $2,000 millones de pesos más que en todo 2001. Por esta razón y por el hecho de que desde mediados del año pasado se inició un proceso recesivo en la economía norteamericana, de la cual somos parte clave, las compañías requieren invertir menores montos que en el pasado y en consecuencia menores financiamientos. 

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Ello se ha traducido en un importante descenso en la actividad de créditos sindicados. El volumen anualizado del primer trimestre de este año representa sólo 33% del financiado durante 2001 y apenas 20% del total de 1997.

Una muestra del desarrollo de una economía moderna la constituye el desarrollo de un mercado de préstamos sindicados en la moneda local. Recientemente han comenzado ha realizarse, si bien de manera incipiente y limitada, importantes financiamientos de este tipo para sólidas empresas mexicanas. No hay duda que con el final de la actual recesión el mercado de estos préstamos bancarios para México recobrará el dinamismo de años recientes y muchas agrupaciones podrán reiniciar su proceso de inversión mediante este eficiente mecanismo.

–El autor es presidente de BankBoston en México.
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