Totalmente férreo

Disciplinado, con temple y seguro de dejar la dirección de su ecléctico grupo en manos de quien lo
Gabriela Ruiz

SALÓN DEL EMPRESARIO 2005
-ALBERTO BAILLÈRES
(1936)
Definitivamente aquella noche fría recibió un par de verdades tajantes de un tipo por demás temido: “Tú tienes dos problemas: primero, que eres muy joven, y segundo, que vas a tener éxito”, le dijo Gustavo Díaz Ordaz, presidente de la República, poco después de la muerte de su padre.

- El tesón lo había adquirido de tiempo atrás. En su adolescencia en la escuela internacional de Culver, cerca de Chicago, aprendió la disciplina y pulcritud con que ahora gestiona a Grupo Bal. El orgullo, así como el trabajo de largo tiempo hicieron que este joven fuera nombrado el Hombre del año en 2001, precisamente por Culvert, siendo el primer mexicano en recibir tal honor.

- Alberto fue el segundo hijo de Raúl Baillères, reconocido empresario y filántropo. La aspiración de Alberto era estudiar una maestría en Economía en Londres. Sin embargo, la muerte de su hermano mayor a los 29 años –quien era el heredero– echaron al piso sus aspiraciones académicas. El joven empezó a trabajar con su padre quien era dueño de Crédito Unión Mercantil, Peñoles y Cervecería Moctezuma, el alba de la empresa familiar mejor conocida en la actualidad como Grupo Bal.

- Alberto nunca recibió trato de niño de familia acomodada al comenzar a ayudar a su padre en los negocios. Al contrario, su currículum incluye el de gerente de una sucursal Bancomer y de repartidor de cervezas Moctezuma.

- La personalidad forjada en Culvert la demostró a partir de los 32 años, cuando perdió a su padre y se enfrentó a un grupo con 7,500 empleados. Su madre, tres hermanas y su propia familia dependían del éxito o fracaso de Alberto.

- A 35 años de haber iniciado su gestión, Grupo Bal tiene ingresos anuales promedio de unos $100,000 millones de pesos y emplea aproximadamente 28,000 personas. El consorcio engloba a empresas como Peñoles, El Palacio de Hierro, Grupo Nacional Provincial, Bal Holding, Profuturo, y a instituciones tan eclécticas como la casa de estudios ITAM y Valmex, empresa taurina en un rancho en Guanajuato.

- Uno de sus negocios favoritos es El Palacio de Hierro, reconocido mercadológicamente por el eslogan “Soy totalmente Palacio”, frase que él mismo creó y que luego su agencia explotó. Sus dos grandes pasiones son las corridas de toros y los retiros al rancho en Guanajuato donde se aísla para meditar decisiones importantes sobre sus negocios. Y por curioso que parezca, el mismo Alberto –vestido de trajes ingleses y zapatos bostonianos– asegura que lo que más disfruta es la vida de ranchero.

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- Sobreviviente del turbulento entorno económico mexicano, Baillères continúa siendo un fanático de la economía y su historia en México. La arquitectura es otro de sus pasatiempos. La torre piramidal de Grupo Bal, que está en la colonia Polanco en la Ciudad de México, es prueba de sus placeres estéticos.

- Es un incansable del trabajo, de ahí que siga en pie al frente del grupo y que su retiro sea un tema no conocido en su agenda. Ha declarado que la sucesión se determinará por las circunstancias en las que se vaya. El único hijo que tiene un puesto importante en sus empresas es Alejandro, director adjunto de GNP. Incluso, a diferencia de otros empresarios mexicanos, la sucesión familiar no es un hecho para sus hijos, pues su equipo directivo está conformado por profesionales que no tienen lazo familiar alguno con él.
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-Hoy, su rasgo distintivo es la voluntad de hierro que se forjó desde pequeño y la constancia en los negocios que su padre emprendió y que él ha desarrollado al máximo.

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