Tres escenarios

Si todo apunta a que el escenario de riesgo de la prestigiada firma es el que se cumplirá, el horiz
María Hope

La actual crisis financiera del país se caracteriza por el doble impacto inflacionario y recesivo causado por el abrupto desanclamiento cambiario. Su magnitud amenaza seriamnete al sistema bancario nacional y pone al borde de la ruina técnica a muchas empresas, señala en su más reciente reporte trimestral la consultoría Ciemex- WEFA elaborado poco antes del programa de choque ya aplicado.

- Abel Beltrán del Río, director general y fundador de la firma, explica que mientras el camino de la estabilización financiera y cambiaria, como prioridad casi exclusiva, "supone una política antinflacionaria draconiana", el sendero, del rescate masivo de empresas y bancos "implica inyectar liquidez al sistema financiero, para salvaguardar su solvencia y minimizar la mortandad de empresas y el desempleo."

- Entre ambos, empero, Ciemex vislumbra una salida intermedia que supondría andar uno y otros caminos en forma consecutiva: iniciar con la política de austeridad y la obtención de recursos externos, para después enfrentar el rechazo y la posible turbulencia político-social asumiendo la función de prestamista de último recurso.

- El reporte indica que las autoridades ya se definieron por el primer camino, al menos para el corto plazo, "empujadas por la urgencia de tranquilizar a los acreedores, cumplir con la condicionalidad del Fondo Monetario Internacional (FMI) y recuperar el flujo de recursos externos", pero advierte que esta estrategia resultará inviable y no será del todo exitosa si no se hacen adecuaciones al programa y se incluyen nuevas medidas para apuntalar la supervivencia empresarial (como por ejemplo, suavizar la política de tasas de interés).

- La proyección básica
Ciemex-WEFA estructura sus pronósticos en torno a tres escenarios posibles. El primero, o proyección básica, tiene esta vez 50% de probabilidad. O la tenía, hasta antes del severo programa de choque. Por tanto, esta proyección básica se ha convertido, de hecho, en el escenario optimista. Parte del supuesto de que las autoridades mantendrán el énfasis en la estabilización y aplicarán el programa de emergencia en la forma en que ya fue definido por el FMl (política monetaria restrictiva, reducción del gasto público, flotación cambiaria, etcétera), pero con modificaciones sobre la marcha, "principal mente por razones sociales y políticas, pero también por motivos técnicos".

- La previsión de una respuesta básicamente favorable por parte de los inversionistas y el público en general a las medidas adoptadas, permitirá iniciar la corrección de los mercados y la transición en 1996 hacia el crecimiento sostenido.

- De cualquier modo, en el marco de este escenario se prevé una recesión marcada a lo largo de 1995, reducción del Producto Interno Bruto (PIB) real de 2.7%, inflación de 24.1%, un tipo de cambio de N$5.20 nuevos pesos por dólar al cierre del año, mortandad y adelgazamiento empresarial con pérdida de alrededor de 800,000 plazas (lo que significa una reducción de 3.5%), caída de 5.1% del salario real promedio (7.2% en los mínimos) y una disminución leve del déficit en la cuenta corriente a $15,500 millones de dólares.

- Los consultores suponen también que a partir de 1996 se iniciará una recuperación modesta y gradual, con crecimiento de 2.4%, inflación de 15%, aumento del déficit de cuenta corriente a $17,000 millones de Dólares, un repunte paulatino del empleo (aunque sin alcanzar la meta del millón anual) y la estabilización del tipo de cambio real, lo que "permitiría que la economía crezca sin depender tanto del capital externo".

- El escenario optimista
En realidad este escenario es ya ilusorio. Si antes del programa de choque tema l0% de probabilidades de cumplirse, añora éstas son nulas.

- Así, en este escenario se asumía que el ajuste se iba a dar en un ambiente más favorable, sin generar complicaciones sociales y en el contexto de una mejoría del clima político nacional, lo que facilitaría la transición hacia el crecimiento sostenido a partir de 1996.

- Durante 1995 la recesión es menor que en los otros dos escenarios (la baja del PIB es de sólo 1.2%), con una recuperación sólida en 1996 y tasas de crecimiento de 5% a partir de 1997. La inflación se abate de 21.8% el presente año a tasas de un dígito en 1997. El ajuste no es tan riguroso debido a la normalización del flujo de recursos foráneos, aunque las recientes llegadas de capital no recuperan los niveles del último trienio. El déficit en la cuenta corriente aumenta de $16,000 millones de dólares este año a $18,000 millones en 1996. La pérdida de empleos es menos drástica (alrededor de 500,000 en 1995) y su recuperación más rápida (aunque tampoco se alcanza la meta de un millón de empleos anuales).

- En este escenario se asume una flotación cambiaria en 1995, seguida de una paridad real estabilizada, con o sin el establecimiento de una banda alrededor de la paridad nominal.

- El escenario de riesgo
El escenario de riesgo, del que ya advertía el reporte que podría ser el "principal si la situación económica y financiera continúa deteriorándose", supone la no aplicación de medidas que aminoren los efectos depresivos del programa de emergencia, una reacción no favorable de los inversionistas, el deterioro del ambiente político y un malestar social creciente acicateado por los efectos de la crisis, aunque sin llegar a la violencia, sino canalizados por las nuevas vías democráticas".

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- En este caso, la recesión es severa y prolongada. La contracción real del PIB es de 4.1% en 1995, con estancamiento en 1996 y recuperación lenta a partir de 1997, hasta alcanzar ritmos de 4% anual a partir de 1998. La inflación, de entre 45 y 48% en 1995, declina a poco más de 20% en 1996, obligando a prolongar las medidas de ajuste para alcanzar en el último trienio un piso-techo de 15 y 16%. El ajuste externo resulta dramático al contraerse el déficit de cuenta corriente a $12,000 millones de dólares y estabilizarse luego entre $14, 000 y $15, 000 millones (por abajo de la mitad del déficit récord de 1994), debido a la persistente escasez de capitales externos. El precio del dólar permanece flotante en 1995 para cerrar en N$6.20 nuevos pesos. El empleo formal pierde 1,250,000 plazas entre 1995 y 1996, y la recuperación es lenta, alcanzando en l999 el nivel de 1993.

- Como se ve, en este último escenario, el supuesto de la estabilidad sociopolítica y la canalización del malestar por vías democráticas resulta crucial, pues de lo contrario, se abrirán "las puertas a escenarios de turbulencia, donde el cambio abrupto de los parámetros políticos y sociales puede conducir a fenómenos de ingobernabilidad", advierte Ciemex.

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