Tres y nos vamos

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Luis Hernández Martínez

¿Cuántas veces, hasta ahora, has hecho berrinche porque el profesor –ya sabes como se las gasta– dejó un trabajo por demás laborioso y, para complicar la situación, pidió que lo realizarás en equipo? Si tu respuesta es ninguna, felicidades… no desperdicies tu tiempo en este texto. Pero si contestaste: “Varias veces y terminé haciéndolo solo”, entonces, por favor, recuerda que ese tipo de tareas son:

- Temporarias. Por múltiples razones –la duración de tu semestre o cuatrimestre y grupo de amigos son aspectos muy importantes–, resulta difícil reunir a la gente idónea.

- Únicas. Están diseñadas para satisfacer necesidades momentáneas (las de tu profesor, en este caso, pues de alguna forma debe justificar sus horas de clase).

- Sistemas. Se componen de diferentes partes. Y, muchas veces, las habilidades de tus compañeros son tan especializadas que se les emplea poco (el gran “engargolador” está desperdiciado). Además, no es raro que la composición del equipo cambie (siempre hay genios incomprendidos).

- Ahora, si deseas que tu siguiente trabajo final –sazonado con tus exposiciones en clase para evitar la fatiga del profesor– no provoque berrinches en tu persona, consulta La dirección de proyectos en las organizaciones (J. Davison Frame; Granica), Equipos interfuncionales en la empresa (Henry J. Linborg; Editorial Panorama) y Todos remando en la misma dirección (Bob Boylan; Plaza & Janés). ¿Qué puedes perder?

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