Tribasa busca refuerzos

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Lucía Pérez-Moreno

Grupo Tribasa le apostó fuerte a su crecimiento y ahora paga las consecuencias. En 1998, junto con otras compañías y bancos, se adjudicó las concesiones de ferrocarriles y de servicios aeroportuarios del sudeste. El problema fue que no tenía con qué pagar su parte y abultó su deuda. Tribasa adelantó que ya no entrará a nuevas licitaciones y se comprometió a recortar 38% de sus gastos administrativos, vender parte de sus activos no estratégicos y reducir 53% de su deuda –unos $550 millones de dólares–. Comenzó una carrera contra reloj para sanear sus finanzas y al parecer el tiempo le ganó. En marzo, falló en un pago de deuda por $26 millones de dólares. David Peñalosa, el accionista mayoritario, se acercó entonces al gigante estadounidense Enron Engineering & Construction para pedirle prestados $27 millones de dólares. A cambio, se comprometió a darle una opción para invertir en capital. Peñaloza busca otras alianzas. Se habla de que Carlos Slim o Carlos Hank Rhon podrían entrar. De no ser por su deuda, presenta excelentes perspectivas. El año pasado sus ventas netas aumentaron 25% y más de la mitad de sus ingresos fueron en dólares. Opera en sectores clave y siempre ha sido consentido del gobierno.

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