Un grano de ayuda

El arroz dorado, un invento biotecnológico para paliar el hambre, pero que Greenpeace detesta.
Mariano Garza-Cantú Chávez

Cando pienso en el arroz dorado, no sé por qué me acuerdo de los inventos que se han hecho en la industria automotriz relacionados con automóviles que no emplean gasolina, que son más rápidos, menos contaminantes y más económicos. ¿Por qué no se generalizan? Imagínese el daño económico para los potentados del petróleo y de los combustibles. La razón es ruin… pero muy real. Posiblemente eso esté pasando con el nuevo invento de Ingo Potrykus, investigador del Instituto de Tecnología Suizo, y Peter Beyer, experto en biología molecular de plantas en la Universidad de Friburgo (Alemania).

- El arroz dorado nació en 1999 en un laboratorio suizo. Con el apoyo financiero de la Fundación Rockefeller, el Instituto Federal Suizo de Tecnología (Zurich), el programa Biotech de la Comunidad Europea y la Oficina Federal Suiza de Educación y Ciencia. Se trata de un transgénico que incrementa la vitamina A en el cuerpo humano y que se enfoca a paliar el hambre de los niños que viven en países en vías de desarrollo.

- Para entenderlo un poco más, es necesario saber que el cuerpo humano convierte el betacaroteno en vitamina A. Este arroz modificado contiene betacaroteno y otros carotenos, que le dan su color dorado que origina su nombre. Cabe destacar que la falta de vitamina A en la población infantil provoca que las personas con una muy mala alimentación pierdan la vista, problema que se presenta, principalmente, en el sudeste de Asia y ciertas áreas de África y América Latina. En todas estas zonas, el arroz es un alimento básico.

- Pero eso no es todo: el aumento de esta vitamina en la dieta infantil podría prevenir entre uno y dos millones de muertes al año, mismas que se presentan en niños menores de cuatro años, además de unas 500,000 muertes de niños que superan esta edad. Sin ir más lejos, la Organización Mundial de la Salud estima que cada año medio millón de niños quedan ciegos por este problema.

- No todo es miel…
No cabe duda que la buena voluntad y los intereses económicos muchas veces están reñidos. La idea original de los desarrolladores del arroz dorado era donarlo a los países que tienen problemas de desnutrición y así otorgar un invento que trascendería como un aporte vital para el combate del hambre en el mundo. Pero sus creadores se dieron cuenta que para desarrollarlo emplearon 70 patentes pertenecientes a 32 empresas y universidades.

- El horizonte comenzó a clarear cuando Potrykus y Beyer llegaron a un acuerdo con Zeneca –hoy Syngenta– para solucionar el problema. Este laboratorio se comprometía a conseguir la donación gratuita de todas las patentes que había necesitado el arroz dorado, a cambio de comercializarlo exclusivamente en los países industrializados, mismos que no necesitan de su donación.
Todo iba bien hasta que aparecieron varias ONGs, encabezadas por Greenpeace, las que se opusieron inmediatamente a la popularización y, sobre todo, a la donación de este alimento, argumentando, entre otras cosas, que una persona debería comer nueve kilos de arroz dorado para satisfacer sus necesidades de vitamina A. No obstante, sus creadores aclaran que la dosis diaria recomendada de vitamina A, de acuerdo con la FAO, es de 1.8 miligramos al día, mientras que este invento contiene 1.6 miligramos por kilo; es decir, si una persona sólo se alimentara de arroz dorado, necesitaría poco más de un kilo diario para cumplir con sus necesidades de vitamina A.

- Asimismo, Potrykus y Beyer aseguran que no es posible desarrollar el incremento de vitamina A con la tecnología convencional, por lo que el arroz dorado satisface una necesidad urgente de forma complementaria a otras soluciones tradicionales, además de constituirse como una opción sostenible y sin costos añadidos.

- Otros argumentos que apoyan la industrialización de este alimento se basan en que se puede resembrar con la cosecha sobrante, no reduce la biodiversidad agrícola, no afecta a la biodiversidad natural y no tiene efectos adversos sobre el medio ambiente. De igual manera, el arroz dorado es inocuo para la salud y no ha sido desarrollado por ni para la industria.

- El negrito en el arroz
A pesar de todo lo expuesto, que parece tan esperanzador, Greenpeace y otras ONGs contraatacan argumentando que este comestible no soluciona el problema de la población en vías de desarrollo y que es necesario solucionar los problemas de raíz, mejorando la dieta de las personas y proporcionándoles suplementos vitamínicos. Como alternativa, proponen el aceite de palma.

- Sin embargo, estas razones no parecen tener suficiente peso como para un ataque tan vehemente, por lo que los investigadores europeos suponen que el tema se está politizando, y hay voces que aseguran que existen muchos intereses detrás que se verían seriamente afectados con la masificación del arroz dorado.

- Las ONGs ponen el dedo en la llaga al asegurar que las empresas serán las principales beneficiarias del proyecto, ya que pretenden que el arroz dorado sirva para mejorar la imagen de las plantas modificadas genéticamente. No conformes con ello, rematan con la cereza en el pastel: el arroz dorado supone un riesgo para la salud y el medio ambiente.

- La respuesta de los creadores del arroz dorado es contundente: a pesar de que se requiere poco más de un kilo de este alimento diario por persona para cubrir la demanda del cuerpo por vitamina A, existen dos premisas que rebajan esta cifra: 30% de la cantidad de esta vitamina recomendada por la FAO ya resulta suficiente para combatir la ceguera infantil.

- ¿Qué pasará?
Para facilitar la llegada del arroz dorado a los países en desarrollo se ha establecido una asociación denominada Consejo Humanitario del Arroz Dorado (Golden Rice Humanitarian Board), mismo al que se han afiliado varias instituciones públicas y privadas. El principal objetivo es hacer asequible de forma gratuita cualquier invención relacionada con el arroz dorado, ofreciéndola a todas las instituciones que la requieran con las máximas garantías de calidad y seguridad.

- Por otro lado, este consejo se asegurará de que la investigación del arroz dorado no se aparte de sus fines iniciales: solucionar la deficiencia de vitamina A de los países en desarrollo, y apoyar a aquellas instituciones interesadas en estudiar las posibilidades de este alimento. Para ello, facilitará y compartirá información sobre estas investigaciones en diferentes partes del mundo. Y ya hay resultados: hace unos meses se desarrolló en el Reino Unido una nueva especie de arroz dorado, que produce 20 veces más vitamina A que otras variedades.

- A pesar de todos los beneficios, todavía es muy pronto para que el mundo acepte con alfombra roja este invento. Para muestra, basta la actitud que han tomado en los campos de Asia: este comestible todavía no se cultiva allí, debido a que se considera que la variedad original no produce suficiente betacaroteno, además de la preocupación que genera la agricultura transgénica. La nueva variedad, desarrollada en los laboratorios Syngenta del Reino Unido, se pone gratis a disposición de los centros de investigación en Asia, con el objetivo de que puedan comenzar su cultivo en los próximos cinco años, si los gobiernos lo aprueban.

- Antes, deberán pasar por los obstáculos que constantemente materializan las ONGs como Amigos de la Tierra, que argumenta que el arroz dorado es una solución muy limitada para un problema muy complejo, ya que las personas que tienen deficiencia de vitamina A también sufren carencias de otras vitaminas y minerales. Entonces, se preguntan si se debe desarrollar un alimento transgénico para solucionar cada uno de estos asuntos. Para el Consejo Humanitario del Arroz Dorado esto no es la única solución, sino sólo parte de ella, ya que consideran que la mala alimentación tiene su raíz en cuestiones políticas, económicas y sociales.

- Lejos del argumento político y los intereses económicos que pueda haber detrás de este invento, al menos ya existe una propuesta que pone en la mesa una solución para ayudar al combate del hambre en el mundo. Habrá que ver cuál es el desenlace de esta telenovela, en la que las ONGs se oponen aviesamente a su generalización y los que están a favor de este nuevo alimento ponen su granito de arroz para que la gente con menos recursos tenga una vida mejor.

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