Un negocio desbielado

Analistas y fabricantes creen que el costo de cuidar el medio ambiente y la sobreoferta presionan la

Hans Demant, por un lado, y Graeme Maxton y John Wormald, por el otro, están preocupados por el futuro de la industria automotriz mundial. El primero deplora la sobreinversión en vehículos demasiados sofisticados. Los otros dos, la oferta excesiva de modelos.

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Demant, director mundial de ingeniería y diseño de Opel, que desde 1929 es el principal proveedor de tecnología y diseño europeos de General Motors, se preocupa por las exigencias de legisladores del viejo continente en seguridad y contaminación vehicular.

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“Me inquieta que a veces la ansiedad por parte del legislativo, por tener optima seguridad y limpieza en cuanto a emisiones de contaminantes, no toma en cuenta la increíble inversión que esto requiere”, señala el directivo.

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Durante una visita a México a principios de la primavera, explica que desde hace un año Opel trabaja en un proyecto para disminuir la cantidad de emisiones contaminadoras de sus motores de diesel.

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“Cuesta mucho dinero pero la Comisión Europea acaba de introducir nuevas reglas que significarán cambios y fuertes inversiones en el mismo proyecto”.

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En Alemania, agrega, uno de cada cuatro trabajadores depende de la industria automotriz para sostener a su familia.

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“Si inversiones como esta resultan no ser rentables, tendremos problemas en la industria. Nos encontramos en una carrera para introducir más y más cambios y al mismo tiempo no hacemos nada para mantener la salud y rentabilidad de la industria”, advierte.

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Wormald y Maxton son analistas y directivos de la empresa internacional autopolis, con sede en Londres. Acaban de escribir conjuntamente un libro* en el cual argumentan que “el esquema tradicional de administrar la industria automotriz, incluyendo la búsqueda constante de producir a escala mundial y la introducción desenfrenada de nuevos modelos, se ha tropezado con un banco de arena”.

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En el prólogo, Geoffrey Owen, ex editor del Financial Times, profesor de la London School of Economics y consejero de Tony Blair, escribe que en los últimos años los principales fabricantes de autos en el mundo han ganado notoriedad por haber destruido las inversiones de sus accionistas. “Para estas empresas, el futuro pinta negro”.

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En el libro de Wormald y Maxton se advierte que a las automotrices les urge “reconstituirse para lograr el balance óptimo entre el tamaño y la diversificación… si siguen tal camino, puede ser que se eleven a una era nueva de prosperidad. Tienen que escoger entre la ‘degradación torpe’ y la ‘revolución planeada’”.

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*Time for a model change, por John Wormald y Graeme Maxton, a publicarse en EU este año.

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