Un tipo duro

La historia de un hombre que, aunque no lo admite, trabaja para ganar amigos.
Javier Martínez Staines

Ángel es un tipo duro. todas las mañanas, muy temprano, llega mal encarado -a su oficina y, como gesto de “buenos días”, gruñe a todos los colegas con -los que se encuentra a su paso. Su placer más íntimo es sentir que la gente se -refiere a él como The Tough Guy. No es para menos: ha construido respeto a su -alrededor a través del mal humor y palabras altisonantes.

- Pero Ángel esconde secretos. La verdad es que su carácter rudo es una -máscara hecha a la medida para ocultar un corazón de pollo. Aunque se le -suele encontrar vociferando en los cubículos de sus subalternos, cada insulto -proferido surte el mismo efecto que dibujarles un corazoncito en un cuaderno: es -su estilo personal de mostrar afecto. Y la gente lo sabe.

- Por supuesto, a él no le gusta que sus colegas hayan desentrañado su -proceder misterioso, porque entonces su dureza se vuelve un simple y esquivable -mito genial. La fórmula deja de ser eficaz cuando se descubre que todo es un -montaje. Él desea seguir siendo visto como The Tough Guy. Él anhela transitar -por los pasillos y respirar la adrenalina que se percibe en los cubículos. En -realidad, Ángel quiere ser venerado y que su solo rostro sea sinónimo de -temor.

- Algo que contribuye a la altivez de este hombre es su posición en la -empresa: es uno de los líderes del producto bandera de una compañía en alto -crecimiento. Y se ufana de ello. Casi con el logo de ese producto impreso en la -frente, se regodea ante los demás de estar dentro del selecto equipo de vacas -sagradas de la firma. Así, a su rudeza se suma la arrogancia. Después de todo, -la combinación es exitosa: duro y arrogante son adjetivos que sí se llevan, -entendiendo que lo que jamás debe mezclarse es arrogancia e ignorancia. O, como -dice otro colega de la misma firma: “Humilde sí, modesto jamás”.

- El problema para Ángel, como ya dijimos antes, es que sus performances de -jefe duro ya han sido desenmascarados por la mayor parte de su equipo. Quizá -por eso él siempre insiste en traer nuevas caras a sus filas: los recién -llegados son presa fácil y es más sencillo aniquilarlos de pánico. Para su -infortunio, la gente le tiene tanto aprecio que la rotación de personal en su -equipo es casi nula, por lo que debe resignarse a proferir los mismos insultos a -los mismos personajes. Tan ineficaces son ya los regaños, que el día de su -cumpleaños todo el equipo de trabajo se puso de acuerdo en obsequiarle una -tarjeta (de esas que tienen paisajes cursis en la carátula) con el siguiente -pensamiento: “Tu corazón, Ángel, es demasiado traidor. Te queremos.” Tras -el exabrupto que todos pueden ya imaginar, Ángel pidió una semana de -vacaciones.

- Entendámoslo: no está acostumbrado a tener amigos en la oficina y -necesitaba tiempo para procesarlo. Últimamente se le mira demasiado sonriente. -Ni modo.

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* Javier Martínez Staines es director Editorial de Grupo Editorial -Expansión y, felizmente, conoce a muchos tipos duros de corazón blando.
-Comentarios: jstaines@expansion.com.mx.

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