Una nueva economía...

Sociedades con pérdidas encabezan la bolsa, lo valioso ya no es lo escaso sino lo masivo, los empl
Juan Antonio Oseguera

Los más optimistas defensores de la nueva economía aseguran que vivimos en un entorno en el que lo que vale ya no son los productos físicos, sino los contenidos intangibles, como los bits de información que se transfieren en internet o la capacidad de innovación.

Los postulados
Los puntos que a continuación se desglosan proceden de ciertas definiciones y conceptos que los entrevistados para este artículo destacaron como importantes: - - La carrera por estar en internet según los conceptos de la nueva economía, ya comenzó. La premisa, como en muchas otras cosas, es adaptarse o morir. Pero el cambio más difícil puede ser el de los propios directivos de las multinacionales tradicionales, que deberán modificar su mentalidad a la velocidad del rayo. Y es que lo que está ocurriendo en términos de gestión deja pequeño al término revolución.

- - “Cuando la base de la economía es el conocimiento, éste se convierte en el principal activo de la empresa”, afirma Craig Barret, CEO de Intel. Con esa visión, añade, los empleados pasan a ser lo más valioso, porque en sus mentes está el conocimiento de los clientes, del mercado, la forma de tomar decisiones.

- - En la nueva economía, la decisiones ya no se toman en la cúspide, sino en la base, y empieza a perder sentido la estructura piramidal. La ley es la descentralización. “Las pirámides se achatan y sobran los mandos medios”, afirma Kevin Kelly, fundador de la revista Wired. Para retener a estos empleados “todopoderosos” surgen incentivos como las opciones sobre acciones de la propia compañía, mecanismo que los transforma en socios de ésta.

- - Si bien la demanda en la red se concentra en grandes actores con marca conocida, paralelamente se da la paradoja de que la nueva economía permite el surgimientos de pequeños especialistas. La “tercerización de servicios” es, por ende, clave, ya que la inmediatez de las comunicaciones facilita que las grandes multinacionales se concentren en su principal negocio y encarguen a otros especialistas procesos administrativos, manejo de inventarios, distribución, entre otras de sus usuales actividades.

- Sobre la base de estos postulados, ya se habla del long boom. Este término –acuñado por los analistas Peter Schwartz y Peter Leyden– augura 25 años de crecimiento sostenido en todo el globo. Estados Unidos, al menos, ya lleva más de 110 meses así.

- El mundo ya no es el mismo. Comprar discos, ropa y hasta automóviles sin salir de casa, trabajar a distancia o comunicarse con desconocidos en grupos de discusión virtuales es sólo el principio. Ajena a la visión del común de los mortales, la incorporación de una herramienta, internet, ha dado paso a una transformación que va más allá de la forma de hacer las cosas.

- En medio del cambio del milenio, que inevitablemente lleva al hombre a repensarse, algunos visionarios lo han notado.

- “Estamos en un entorno en el que lo que vale ya no son productos físicos, sino contenidos intangibles como los bits de información que se transfieren en la red, o la capacidad de innovación; donde los clientes son inestables y una empresa puede sucumbir ante la competencia de un desconocido al otro lado del planeta; donde lo escaso ya no es lo más caro, porque en la medida que la información se masifica genera más demanda; donde los empleados trabajan con sus mentes más que con sus manos; donde las acciones con mayores alzas corresponden a empresas que arrastran pérdidas millonarias y carecen de sucursales físicas”, explica Susana de la Puente, director en JP Morgan.

- Algún sentido
Un mundo tan diferente, sostienen intelectuales agrupados en tono a Wired, “sólo puede ser descrito como una revolución”. Y la razón de ésta es el nacimiento de un nuevo paradigma “tan diferente del anterior como la era industrial de la agrícola”. Su nombre: nueva economía.

- Existen pensadores, como el gurú de la administración Peter Drucker, que no consideran que estemos ante una nueva era. No obstante, en una entrevista dada al Wall Street Journal a fines de enero, el nonagenario economista reconoció la necesidad de pensar una “nueva teoría económica”, capaz de explicar la vorágine de sucesos que acompañan al desarrollo de la red global y que están dejando obsoletos supuestos que prácticamente eran considerados ley.

- “En este nuevo mundo, el concepto de economía nacional –entendida como la unidad de actividades en que las políticas monetarias y tributarias determinan el comportamiento de los individuos y empresas– deja de tener sustento. Lo mismo ocurre con el axioma de la escasez (a menor oferta mayor precio), porque el acceso a los contenidos de internet es gratis, o con la idea de que la venta de un producto implica necesariamente perder el dominio sobre él. La enajenación del trabajo de la que hablaba Karl Marx”, sostiene Linda Rottenberg, cofundadora y directora general (CEO) de Endeavor, organización que apoya la actividad empresarial en países en vías de desarrollo.

La vida en la red
¿Qué explica todo esto? “La respuesta puede resumirse en una palabra: globalización. Un mercado único que ha aparecido a velocidad impensada en los últimos años, que está terminando con las fronteras, es el leitmotiv de todas las recientes megafusiones y que hace que el peor competidor se convierta mañana en el principal aliado”, explica Barret, mandamás de Intel. - “El mundo acude incrédulo al nacimiento de un nuevo Estado, de carácter virtual, formado por 250 millones de habitantes y que crece a un ritmo mayor que ninguno de los países de la Tierra. Me refiero a las personas que navegan sin fronteras a través de la red: los internautas”, afirmó Francisco González, justo en la primera junta del nuevo banco que surgió de la fusión del Banco Bilbao Vizcaya y Argentaria (BBVA), que él copreside.

- A su juicio, tres fenómenos están dando lugar a esta nueva economía: el rápido desarrollo de las tecnologías de la información, la globalización y la convergencia entre los distintos sectores económicos, propiciado por la misma tecnología.

- “Estos avances son imparables, porque afectan de infinitas maneras a la vida diaria de las personas y las empresas. Alcanzan a todos los sectores, por medio del desarrollo de nuevos y poderosos medios y canales, de costo muy reducido, que facilitan el acceso a la información, a los clientes o proveedores en cualquier parte del mundo y de cualquier actividad”, sostiene el ejecutivo español.

- Estos cambios, que partieron en Estados Unidos, se están tornando una realidad que hace desaparecer las fronteras políticas, económicas, lingüísticas y culturales, añade el banquero español.

- La red permite a los usuarios agruparse y conectarse para discutir o charlar sobre cualquier asunto en un chat –grupos de discusión en internet por temáticas–, o retirarse a un rincón para una conversación privada; comprar, vender productos, servicios, aunque las distancias entre los involucrados sea de miles de kilómetros y nunca vean sus caras.

- “De ahí está surgiendo una nueva forma de vida, que acerca culturas e intereses y abre infinitas posibilidades de negocio”, sostiene González al explicar a los accionistas del BBVA las razones que justificaron la fusión del Bilbao Vizcaya con Argentaria y la alianza que selló posteriormente este grupo financiero con Telefónica Española, el mayor actor en el negocio de las telecomunicaciones de España y de América Latina.

- El desarrollo de este sector acerca los modelos empresariales del mundo virtual al mundo físico en la medida que la competencia crece y el poder del cliente aumenta.

- Las cifras avalan la apreciación de González. Con más de $570,000 millones de dólares de ingresos y sobre 2.5 millones de puestos de trabajo, la industria relacionada con internet se ha convertido en un sector económico de pleno derecho.

- Al finalizar el foro de Davos, en enero pasado, los principales expertos mundiales en nuevas tecnologías pronosticaron que las inversiones en internet se multiplicarán por seis en los próximos cinco años. Es más, aumentará en 56% al año, hasta alcanzar $2.8 billones de dólares en el 2003, convirtiéndose en el tercer sector de la economía mundial con un aporte de 7% al Producto Interno Bruto (PIB) del globo.

- Esto es más que la economía total de países como Alemania, Francia o Gran Bretaña. Sólo en Estados Unidos la industria relacionada con internet generó 15% del crecimiento del PIB en 1999 y 26% del aumento de la capitalización bursátil.

Globalización = megafusiones
En la nueva economía, como en cualquier sector tradicional, el éxito empresarial no está garantizado. La tecnología es un requisito para competir, pero para crear valor se requiere la mejor combinación entre lo virtual y lo físico y así atraer al cliente. - Justamente porque no basta estar en el mundo virtual para ser exitoso es que han ocurrido decenas de megafusiones, que sólo durante 1999 totalizaron a escala mundial $3.3 billones de dólares, según análisis de varias consultoras.

- De acuerdo con datos proporcionados por el BBVA, actualmente 0.1% de los sitios de internet captura 32% del tráfico mundial que se realiza por la red, y sólo 5% de las páginas web concentran 74% de las visitas o links –veces que un usuario entra a un sitio haciendo clic con el mouse de su computadora–. Esto hace indispensable para las empresas tener una marca reconocida, para atraer a los consumidores perdidos en un mar de ofertas.

- La fusión de America Online (AOL), el más popular proveedor de acceso a internet de Estados Unidos, y Time Warner es la prueba viviente de ello.

- Cuando el gigante de las comunicaciones –dirigido por Gerald Levin, dueño además de la revista Time, del canal de noticias CNN y de la Warner Brothers– no pudo ponerse a la altura de las empresas de internet por sus propios medios, decidió venderse al mejor postor y al mejor precio.

- Y no dudó en fusionarse con AOL, que pagó $160,000 millones de dólares para quedarse con 55% de la entidad resultante, pese a que la decisión de Levin implicaba dar el visto bueno definitivo a la distribución digital de contenidos y, por ende, arrojar por la ventana la estrategia de venta de productos tangibles que Time Warner desarrollaba desde 1923.

- La justificación de todo esto parece obvia en productos compuestos de bits, como la música o los programas. De hecho, la reciente fusión permitirá a la nueva compañía proveer programación de Time Warner a través de internet y darle a AOL acceso a las redes de televisión por cable de Time Warner para ofrecer acceso a internet de alta velocidad.

- Pero va mucho más allá, porque la apuesta de los empresarios “visionarios” es que, tarde o temprano, todo se hará por la red.

- Esa es la motivación de la alianza que firmó el recién fusionado Banco Bilbao Vizcaya Argentaria con el grupo Telefónica para desarrollar servicios financieros a través de canales virtuales. Estos conglomerados españoles se convirtieron en los pioneros del mundo en terminar con la segmentación de los negocios en rubros al sellar la primera unión entre un banco y una compañía de telecomunicaciones con un cruce accionario.

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- ¿Su objetivo? Estar preparados para enfrentar a esta “nueva economía” que está naciendo en todo el mundo aunque sólo se hable de ella en Europa, Estados Unidos y países latinoamericanos como Brasil. “En México se habla mucho, pero todavía ninguna empresa punto com cotiza en la Bolsa Mexicana de Valores, ni en otra extranjera”, apunta Boyer, encargado de incubar negocios punto com en Latinoamérica.

- El cambio de paradigma ya está aquí y el desafío es estar preparado para asimilarlo y ponerlo en práctica. Pero rápido, porque en internet el tiempo se mide en años perro: por cada año humano la red evoluciona siete.

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