Una tierra con sed

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Roberto Aguilar

Tomás Fernández Blanco (1869-1947)
Grupo Argos

- Llegó a México dispuesto a conquistarlo. Oriundo de la provincia de Santander, España, Tomás Fernández emigró en 1888 en búsqueda de una mejor vida. Su aventura inició a los 18 años, cuando por vez primera pisó territorio nacional para encontrarse con Manuel, su hermano mayor, en Coahuila. A falta de suerte en sus primeros meses en el país, trató en Estados Unidos. Trabajó como jardinero en California, labor que al paso de los años se convirtió en su pasatiempo favorito. En 1891 regresó a México y se estableció en Camargo, Chihuahua. Un año después se asoció con su compatriota Manuel Sordo para fundar la empresa comercial La Feria. A lo largo de los 12 años que duró la sociedad, él extendió sus operaciones a la industria harinera con la instalación de una planta y la compra de otra.

- Esa primera etapa de su vida profesional se vio interrumpida cuando, en 1913, las huestes revolucionarias lo obligaron a él y a su familia (esposa y seis hijos) a trasladarse a El Paso, Texas, donde vivió 25 años. Fernández no renunció a los sueños que lo trajeron a México y al término del conflicto armado, en 1917, emprendió nuevamente sus negocios en Chihuahua. Su hijo Benito dice que en esta segunda fase el apoyo de los bancos estadounidenses fue determinante en los proyectos de su padre. “Confiaron únicamente en su palabra”, recuerda.

- La primera incursión de don Tomás en el sector de bebidas fue con la adquisición de la Compañía Cervecera Cruz Blanca, en 1917. Los siguientes 15 años serían fundamentales para el desarrollo y expansión de la bebida hacía otras poblaciones de Chihuahua, con la instalación de plantas en Ciudad Juárez y Sabinas. En este período amplió sus actividades al refresco marca Cruz Blanca y a la fabricación y venta de bloques de hielo. “Empresa sencilla y sin competencia, hasta que llegaron los cubos”, señala Benito Fernández.

- En 1936, The Coca-Cola Company lo eligió como su socio para embotellar y distribuir la bebida en Ciudad Juárez, mediante Embotelladora de la Frontera. Al siguiente año obtuvo la segunda licencia para operar en Hidalgo del Parral y la población de Nieves, en Durango, a través de su subsidiaria Refrigeradora de Parral.

- Pasarían 25 años para que la compañía ampliará su presencia a los estados de Sonora, Sinaloa y Baja California. En 1982 se instituyó por vez primera el nombre de Sistema Argos, con el que incursionó en la Bolsa Mexicana de Valores en 1991, bajo la dirección de su nieto Miguel Antonio Fernández.

- La industria de bebidas fue quizá la inversión más importante, pero don Tomás diversificó sus negocios hacía otros sectores. Su hijo menciona que buscó sectores que tuvieran como base una materia prima abundante y barata, como el agua. “A excepción de las harineras, todo era agua”, enfatiza.

- En 1925 encabezó a un grupo de accionistas para fundar el Banco Mercantil de Chihuahua. Las actividades financieras fueron apoyadas por dos compañías de su propiedad: Financiera de Industria y Comercio y Crédito Inmobiliario de Chihuahua. A decir de Benito Fernández, con 90 años de edad, este negocio fue el preferido de su padre. Asegura que muchos empresarios de la región aún recuerdan el financiamiento que recibieron. “Cobramos intereses, por supuesto, pero apoyamos a muchas personas a encaminarse en los negocios.”

- La cartera también incluía el Hotel Victoria de Chihuahua, que en la década de los 40 fue considerado el más importante de esa capital. Hoy es un punto de referencia obligado, y semiderruido, en espera de que los nuevos dueños inviertan en su restauración. Además, en sociedad con otro empresario local, Antonio Bermúdez, conformó la Operadora de Cines Alhambra con cuatro salas: dos en Ciudad Juárez, una en Chihuahua y otra en Delicias.

- Considerado un hombre sencillo y trabajador, personas cercanas a su trayectoria señalan que siempre trató de mantenerse alejado de las relaciones políticas o de organismos empresariales. Su hijo dice que se distinguió por su puntualidad y entrega al trabajo. Tomás Fernández murió a los 77 años, un día en que se disponía a salir a trabajar. Sus nietos coinciden en que lo más valioso no fueron las inversiones que forjó sino el ejemplo de honradez y dedicación a la familia. Influenciado por el interés que su esposa, Rosario Campos de Fernández, mostró a la educación, constituyó una fundación que lleva el nombre de su cónyuge y que apoya estas actividades principalmente en Ciudad Juárez. En esta población su imagen tiene un espacio reservado en la casa de gobierno, por ser uno de los hombres que más apoyaron a Chihuahua.

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