Una venta difícil

El gigante caído de las telecomunicaciones no tiene compradores para sus activos fuera de Estados U
Joaquín Fernández / Nueva York

WorldCom está atada de pies y manos. Tras los múltiples fraudes contables que la han llevado a declararse en suspensión de pagos, la empresa bien quisiera sentir algo de alivio a sus problemas con la venta de algunos de sus activos tanto en Estados Unidos como en el extranjero, pero no parece muy probable que encuentre con quién negociar.

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"La pregunta que hay que hacerse es dónde están los compradores", comenta Mario Epelbaum, analista del sector de telecomunicaciones para el banco de inversión Morgan Stanley. Con la recesión que vive, son pésimos tiempos para vender. Ni los posibles clientes tienen dinero que gastar ni los activos en venta serían negocio, ya que valen ahora una ínfima parte de lo que se valoraban hace apenas tres años. La española Telefónica y Telecom Italia, las principales compañías con presencia en América Latina, ya han expresado su poca disponibilidad para nuevas adquisiciones, mientras British Telecom admitió que podría estar interesada, con muchas condiciones, en algunas propiedades en Europa.

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Sus dos joyas de la corona en América Latina, Avantel en México y la brasileña Embratel, enfrentan trabas legales para venderse. En el primer caso, además del hecho de que WorldCom no podría ceder su participación de 45% a una firma extranjera, el principal problema de Avantel radica en el alto monto de los pasivos, $600 millones de dólares según analistas de esta ciudad. Eso significaría que, de encontrar un comprador, éste podría no desembolsar dinero en efectivo, además de negociar una reestructuración de la deuda.

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Por otro lado, Epelbaum menciona la posibilidad de que existan ciertas garantías no reveladas al público que limitan el traspaso de la participación de la estadounidense en Avantel. Por todas esta razones es poco probable que se vea en el corto plazo un cambio en la propiedad de sus acciones en la telefónica mexicana. "Mi sospecha es que no pasará", dice el analista.

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En cuanto a Brasil, por cuestiones de legislación local WorldCom no podría vender su parte en Embratel (19.3%) hasta julio de 2003, una vez que se cumplan cinco años desde la privatización de la telefónica. Pero aun cuando la estadounidense convenza a los legisladores brasileños y elimine ese candado, se calcula que lograría obtener entre $150 millones y $238 millones de dólares por su participación... un pésimo negocio si se tiene en cuenta que en 1998 pagó $2,000 millones por ese mismo activo. Como WorldCom lo está comprobando en carne propia, no son buenos tiempos para que se descomponga el teléfono.

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