Vestir con soltura, sin que importe la f

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Dino Rozenberg

La mejor forma de vestirse es la que toma en cuenta no sólo la personalidad y la figura, sino el medio en que uno se mueve y la gente con la que trata o socializa.

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En asuntos de ropa y dinero, lo mejor es ser señor de su propio destino y no esclavo de la moda. Muchos hombres sienten el ímpetu de arriesgarse por lo que hacen los demás o por conseguir la apariencia de algún modelo de -GQ, en vez de seguir sus propias (y buenas) intuiciones. Lo cierto es que pocos hombres se parecerán a los modelos de -Hugo Boss o a los torneados galanes que ilustran las cajas de los calzoncillos -Jockey. Aquí, como en muchos otros momentos de la vida, un poco de modestia paga más réditos que la mejor inversión en la -bolsa.

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Un hombre elegante debe vestirse teniendo en cuenta el diseño que la naturaleza o su estilo de vida han dado a su cuerpo. Alto o bajo, robusto o delgado, siempre hay recursos para encontrar un modo de verse bien y a tono, y a esos misterios están dedicadas las siguientes recomendaciones.

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Aun suponiendo que uno no tenga objeciones con respecto a su altura o anchura, ¿por qué usar ropa que no favorece sino daña esa imagen? Si no se tienen en cuenta estos aspectos, uno puede estar acentuando lo malo y disimulando lo bueno. El hombre alto y delgado no debe vestirse para que se vea bajo y ancho, y la verdad, si no se cuidan los detalles se pueden obtener los resultados más inesperados. Además, un aspecto adicional es la comodidad, algo que tampoco suele tomarse en cuenta. No es igual escoger un traje que se llevará todo el día, de la mañana a la noche, que el que se reserva para las ocasiones especiales. Hay sacos muy vistosos, entallados y sentadores, con los que apenas se pueden hacer los movimientos para comer, por ejemplo, y que definitivamente no son cómodos cuando el propietario enfrenta una langosta o un -sirloin de 450 gramos.

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Si se tienen en cuenta los principios básicos del diseño corporal cuando se va de compras o se escoge la ropa de cada día —el cuerpo no cambia (para eso hay que ir al gimnasio y olvidarse de algunas indulgencias sólidas y líquidas)—, la imagen será mejor y los demás lo notarán. ¡Y vaya que eso es algo que se disfruta!

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Si usted es alto y delgado
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A esta figura demasiado espigada le conviene buscar las líneas horizontales y cualquier otro motivo que ayude a dar una sensación de anchura. En México y muchos otros países, los hombres altos tienen un aire de autoridad e imponen más respeto y solvencia que los bajos. Si no se quiere asustar o intimidar a los demás conviene no exagerar la altura, y lo mejor es abstenerse de las rayas y los colores oscuros, el chaleco y las prendas largas o demasiado pegadas al cuerpo.

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Una buena opción son los cuadros, los escoceses y el famoso “príncipe de Gales”, un tema clásico que se renueva cada temporada. Es mejor usar sacos con hombreras y solapas anchas, y mejor todavía si son cruzados, que en México se siguen usando con mucha frecuencia aun por personas a las que no les convienen. Por las mismas razones hay que evitar las cinturas entalladas y las telas que se adhieran demasiado. En verano pueden ser buenos el lino y los tejidos de trama abierta, y en invierno los suéteres y las lanas esponjadas y con pelusa, como el -tweed y el cheviot. En materia de colores son preferibles los suaves y claros, como el gris, el café y el crema, porque los oscuros dan una impresión más fuerte de autoridad.

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Cuando se trata de camisas deben preferirse los cuellos abiertos y los cortes americanos (no los europeos, entallados y con pinzas), que usan más tela y abultan en la cintura. Las corbatas moderadamente anchas son idóneas (especialmente aquellas con rayas horizontales o diagonales), y un nudo medio Windsor ensanchará aún más el cuello.

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En lo que se refiere a pantalones, hay que inclinarse por los que tienen dos o tres pinzas (son los que ahora están de moda) y bastante vuelo en las piernas. Para cortar la línea vertical, se aconseja un cinturón ancho y visible, de preferencia de color. Si todo este trabajo resulta eficaz para darle corpulencia al cuerpo delgado, para qué mostrarse tímido con el calzado. La elección: un buen zapato de horma ancha y poca altura, para que dé la idea de una base fuerte y sólida.

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Última sugerencia: muchas personas bajas envidian la altura de los sujetos altos, que en las sociedades occidentales gozan de más prestigio y oportunidades. Sin necesidad de presumirlo, un hombre espigado debe estar contento de serlo, así que no se vale encorvarse o bajar la cabeza para disimularlo. Más que tímidos, los altos con pena se ven débiles e inseguros.

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Si usted es de estatura baja
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Con ciertas prevenciones, para el hombre con estas características vale todo lo contrario que para el alto. Hay que considerar que la gente tiende a considerar a estas personas más simpáticas y confiables, leales y apapachables, pero con menos autoridad, fuerza y liderazgo. ¿O acaso inspiran los mismos sentimientos Sylvester Stallone y Steven Seagal que Al Pacino y Dustin Hoffman? Por lo mismo, si lo que se quiere es mejorar la imagen de éxito y autoridad, lo que se debe buscar es un estiramiento de la silueta. Ahora son bienvenidas todas las rayas verticales, las líneas de gis o incluso más fuertes, los sacos entallados y todo lo que parezca ir del suelo al cielo. Hay que olvidar los sacos amplios y cruzados y buscar los rectos de tres botones (ahora es buen tiempo para esto porque son el último grito de la moda), con solapas largas pero angostas, que marquen más líneas verticales. También hay que usar sacos sin aberturas en la espalda, porque este detalle agrega telas y vuelos a lo ancho.

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El largo es crítico: un hombre bajo debe usar sacos tan cortos como sea posible, pero sin exagerar. Un saco muy chico mostrará más pantalones de lo debido, y en vez de ayudar se verá ridículo. Tampoco se puede exagerar con el entallado y ajuste del -saco y el pantalón, porque el individuo se verá demasiado apretado, como si las telas hubieran encogido.

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El hombre de estatura baja debería elegir camisas de rayas verticales, con cuellos no muy rígidos y de puntas largas.

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Las corbatas pueden ser un poco más audaces y llamativas, porque a fin de cuentas es la línea vertical más dominante.

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Para los pantalones hay que preferir los cortes rectos y altos, sin pinzas y con poca tela, que acentúan las líneas dominantes. La valenciana debe evitarse. Los zapatos también cuentan, aun cuando muchas personas se resistirán a usar los que tienen plataforma o suelas muy altas (no se trata de falsear las cosas ni llevarlas a extremos de broma). Un buen zapato de horma angosta, del tipo de los bostonianos, es una buena elección, y siempre es posible ponerle una tapa adicional al tacón. Nada llamativo, pero eficaz.

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Las personas bajas, como se dijo, tienden a ser consideradas más amistosas que solventes, y si se trata de cambiar esta actitud, deben buscar llamar la atención sobre su persona. Esto requiere una actitud todo lo firme y erguida que sea posible, ropa oscura y accesorios vistosos y de apariencia exclusiva (aunque no cursis ni presuntuosos). No es un capricho: la autoridad suele ser sinónimo de éxito, y éste tiene sus particulares símbolos de status. Un hombre bajo y que no llama la atención con estas cosas siempre corre el riesgo de que le digan “oye, tú”.

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Si usted es robusto
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Puesto que los ideales de la estética occidental dan prioridad a la delgadez, el hombre grueso enfrenta los mayores desafíos a la hora de vestirse para los negocios y la vida social. Aunque la gordura no se puede ocultar, sí existen formas de disimular o camuflar algunas desproporciones. Por ejemplo, es relativamente sencillo hacer que el pecho se vea más ancho mientras se esconde el exceso en el vientre y la cintura, lo que da un resultado bastante aceptable.

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En este tipo de silueta, el primer error es creer que un saco recto se verá mejor que uno cruzado. No siempre es así, y mucho depende de la forma de la barriga, que puede ser muy baja y redondeada, o extenderse más o menos uniforme hacia lo alto del abdomen y el pecho. En el primer caso, el efecto puede ser desastroso y motivo de caricatura: el pantalón se va siempre hacia abajo, obligando al sujeto a fajarse la ropa a cada rato, y cuando se abrocha el botón del saco se forma una insolente tirantez que hace pensar que pronto va a estallar.

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Un saco cruzado, obviamente cuando se lleva abotonado, “sube” el estómago (hasta ayuda a mantenerlo físicamente en su lugar) y enfatiza la anchura del pecho y el torso. No se reducen los volúmenes —sólo se trata de una magia visual—,pero se ven más proporcionados. Naturalmente, una correcta postura del cuerpo, erguida y balanceada, es mejor que una actitud relajada o floja, que acentúa la anchura de cintura y caderas.

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Como se trata de camuflar la forma de la silueta, aquí se justifican plenamente los sacos estructurados o armados con hombreras. Esto creará la famosa figura V que tanto buscan atletas y -fisiculturistas, y que desplaza la fortaleza hacia los hombros y pecho.

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Las telas deberían ser suaves pero no muy ligeras, para que no se peguen demasiado al cuerpo ni dibujen los contornos del pecho o las “llantas”. Pero al mismo tiempo deben evitarse a como dé lugar las telas esponjadas o gruesas que se recomendaron a los delgados, como el -tweed. Lo mejor es un buen casimir, una lana o como máximo una gabardina.

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Como se mencionó en el caso de los hombres bajos, aquí también deben aconsejarse los colores oscuros y las rayas, que definen mejor la silueta. Si es necesario usar colores claros, por razones de clima o la usanza del lugar, se hará con cuidado y consultando al espejo. Más que el saco, el gran problema de los hombres gruesos es el pantalón, porque no siempre es posible encontrar la cintura “real” donde deberán estar apoyados. Hay quienes prefieren usarlos muy bajos, porque se les facilita la respiración y se sienten más cómodos, pero esto a expensas de una figura poco deseable: el estómago asoma por encima del cinturón y el pantalón tiende a caerse, formando feas arrugas en las piernas.

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Lo mejor sería buscar un pantalón con el talle alto y suficientemente ancho para dominar el abdomen y sujetarlo en su lugar con un par de tirantes, que por fortuna están de moda. Se puede usar el cinturón de todos modos, por razones estéticas y también para ayudar a la sujeción de la camisa. Los pantalones debieran tener cuando mucho una pinza o dos, porque ya se está hablando de tallas bastante grandes como para darles más vuelo; además, muchos hombres obesos tienen piernas normales y hasta delgadas, lo que ayuda a estilizar la figura.

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Para camisa y corbata valen algunas recomendaciones generales, como los cuellos de puntas largas y los motivos a rayas verticales. Puesto que los colores oscuros son bastante benéficos, la sugerencia es escoger camisas y corbatas de esos tonos, que son aceptables en casi todas las ocasiones.

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