Vinos Achavar & Ferrer

-

Cuando era estudiante en Stanford, Santiago Achaval se enamoró de los viñedos de Napa y se prometió que tendría una bodega. Unos años más tarde este industrial del cemento y su amigo Manuel Ferrer se unieron con el enólogo Roberto Cipresso para realizar el sueño. El experto en vinos dio con un pequeño viñedo en completo abandono en La Consulta. A Cipresso casi se le detiene el corazón: estaba frente a una de las poquísimas viñas de uva franca (sin injertos) con más de 80 años en el mundo.

-

La casa Achaval & Ferrer puso en venta su primera cosecha, 1999, tras 20 meses de añejamiento en barricas y un año en botella. La revista inglesa Decanter la distinguió con cinco puntos, su máxima calificación, con lo que se convirtió en el primer vino argentino en tener esta distinción. El objetivo de Cipresso es producir sólo tintos boutique, no más de 50,000 botellas anuales. Son vinos terroir, capaces de expresar la combinación de elementos que hacen al viñedo único.

Ahora ve
No te pierdas