Visten un santo... ¿y desvisten a otro?

Aunque la subrogación de servicios médicos del Seguro Social a particulares lleva cuatro años en
Lucía Pérez-Moreno

Nadie en su sano juicio quiere que desaparezca el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Incluso en el sector privado de salud, todo el mundo reconoce que, pese a sus deficiencias, el Seguro Social es la única institución en el país capaz de renovar tecnologías, de construir hospitales de primer mundo y de atender a 43 millones de derechohabientes. Todo al mismo tiempo.

- La pregunta es, sin embargo, cómo restarle presión al IMSS y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) frente a las restricciones presupuestales. El debate se centra en torno a la posibilidad de subrogar, o lo que es lo mismo, concesionar a particulares los servicios de atención médica. Este proyecto fue llevado al Congreso de la Unión desde 1997 por el entonces director del Seguro Social, Genaro Borrego, cuando el renglón de salud del instituto que dirigía llevaba varios años en números rojos.

- Desde 1943, la subrogación de servicios de salud es permitida en México de manera discrecional, pero la propuesta del gobierno fue ampliarla a todos los niveles. Algunos sectores como el minero, bancario y parcialmente el de los seguros ya pueden revertir parte de sus cuotas del seguro hacia empresas particulares para contratar servicios médicos. También algunas compañías de Monterrey, como Alfa, Vitro y Femsa utilizan esta figura, pero a la fecha menos de 2% de los cotizantes del IMSS están "subrogados".

- El objetivo es llegar a cerca de 8.5% de los asegurados del IMSS en un mediano plazo, tal como lo plantea la reforma de segunda generación al Seguro Social iniciada a mediados de la década de los 90.

- Sin embargo, por ahora esta propuesta no reúne suficiente consenso político. En la pasada legislatura, el Partido de la Revolución Democrática (PRD), en alianza con el de Acción Nacional (PAN), presentó una iniciativa para derogar todos los artículos de la Nueva Ley del Seguro Social que hablan de la subrogación de servicios médicos. La decisión de los panistas provocó una airada protesta de los empresarios de Monterrey que los acusaron de frenar la modernización del sistema de salud mexicano. Analistas del ramo afirman que el rechazo panista al tema de la subrogación se debió más a cuestiones de formas que de fondo. "El PAN se opuso porque no fue una iniciativa consensuada, sino una imposición del PRI", dice el experto en salud Eduardo Brime.

- La posición del nuevo gobierno respecto al tema de la subrogación está por verse. El equipo de transición en salud del próximo Presidente todavía no se pronuncia al respecto, pero hay elementos para creer que el tema figurará en la agenda que impulsará el presidente Vicente Fox en la próxima legislatura. El diseño de su programa de salud está a cargo de la Fundación Mexicana para la Salud —Funsalud—, financiada por empresarios y banqueros. El director de esta fundación es Guillermo Soberón Acevedo, quien inició los planteamientos de descentralización del sector salud durante el mandato del presidente Miguel de la Madrid en la década de los 80.

- Los riesgos
Si bien el esquema de subrogación permitiría a millones de mexicanos acceder a servicios médicos más expeditamente, la resistencia de un amplio sector político se debe al temor de que este proyecto sea el principio del desmantelamiento del IMSS. Con la salida de una parte de los derechohabientes, este perdería una porción importante de sus recursos.

- Gonzalo Rojas, médico y ex diputado presidente de la Comisión de Seguridad Social en la pasada legislatura, advierte que la reversión de cuotas en los renglones de enfermedades, accidentes y maternidad implicaría la pérdida de hasta la mitad de los ingresos del IMSS. De acuerdo a sus cálculos, 25% de los derechohabientes contribuye con la mitad de las cuotas y 75% con la otra mitad. De migrar la parte mejor remunerada, el instituto estaría en aprietos. Rojas considera que la subrogación terminará con el carácter solidario que tiene el Seguro Social desde 1943 y que establece que paga más el que más tiene.

- Manuel Aguilera, director de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas, reconoce que la falta de respuestas sobre el futuro financiamiento del IMSS ha detenido el proyecto de subrogación. Sin embargo, señala que es importante tomar definiciones al respecto para reactivar el sector privado de salud.

- Muchas compañías aseguradoras que planean abrir administradoras de servicios de salud están a la espera de qué sucederá con la subrogación. De acuerdo al artículo 263 de la Nueva Ley del Seguro Social el reglamento de la subrogación debe ser emitido por el Consejo Técnico del IMSS, que está integrado por 12 representantes, cuatro patronales, cuatro de los trabajadores y cuatro del estado.

- Pero antes de que esto suceda, el gobierno tendrá que decidir si canalizará mayor cantidad de recursos al Seguro Social. En los últimos años, la prioridad fue llevar servicios básicos de salud a los mexicanos en pobreza extrema —cerca de 10 millones de personas—. El Banco Mundial, que apoyó a México en la reforma de salud en 1997 con un crédito de $700 millones de dólares, admite que en el país la distribución de recursos para la salud es muy inequitativa.

- Del total del presupuesto de salud 75% se destina al ISSSTE y al IMSS, 21% a la Secretaría de Salud y el resto a los servicios sanitarios de Petróleos Mexicanos (Pemex) y de las Fuerzas Armadas. De $50 pesos por persona que canaliza el gobierno a las clínicas rurales de salud, el gasto sube a casi $1,000 pesos para cada trabajador de Pemex.

- Uno de los objetivos de la reforma iniciada en este sexenio es precisamente matizar estas desigualdades a través del paquete básico de salud. La subrogación de servicios médicos podría agudizar nuevamente estas desigualdades pues, al haber recursos públicos limitados, el dilema será atender a las personas en pobreza extrema o elevar los subsidios al Seguro Social.

- De cualquier manera, la subrogación no le quitará mucha presión al Seguro Social por la simple razón de que en el país no existe suficiente infraestructura privada para atender ni siquiera 5% de la demanda potencial adicional que llegaría con la concesión del servicio.

- Mario Caparroso, corredor de pólizas médicas de Seguros Monterrey-New York Life, es partidario de la subrogación como forma de obligar al Seguro Social a competir con la medicina privada. Sin embargo, admite que "por más dinero que tengan los hospitales privados, nunca van a invertir como el gobierno".

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