Voltear al consumidor

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Dino Rozenberg

Agobiada por el aumento en los precios de las materias primas y por las importaciones provenientes de Oriente, la industria del vestido aún no tiene la capacidad para aprovechar las supuestas ventajas de la devaluación, sobre todo en materia de exportación.

- De tal modo que no será fácil mejorar la balanza comercial, que en los primeros ocho meses de 1994 registraba un déficit global de $473.7 millones de dólares. Sin embargo, David Maauad Abud, presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Vestido (CNIV), asegura que los textileros y confeccionistas están dispuestos a enfrentar la demanda del mercado interno, la sustitución de importaciones y la maquila de exportación. A continuación, una versión editada de sus declaraciones.

- ¿Cómo impactó la devaluación y el aIza de las tasas de interés a la industria del vestido?
Ha sido un golpe muy dure, en lo que se refiere a materia prima, mano de obra y costo financiero, que son los insumos más importantes. Tanto las fibras naturales como las sintéticas se cotizan en dólares y tienen precios internacionales. Otro factor es el costo del dinero, que prácticamente se triplicó. Como las operaciones al contado son mínimas, toda la cadena productiva depende del financiamiento, desde el fabricante de la hilatura hasta el comercio detallista.

- ¿Cómo se modificará la posición de la industria nacional frente a la pérdida de competitividad de los productos importados, que ya no podrán entrar a precios tan bajos?
Con la nueva paridad el importador tendrá menos seguridad y estímulos, sobre todo en los segmentos de ropa de menor precio. Probablemente el nivel más alto no sea afectado y pueda seguir importando marcas internacionales. En los tianguis todavía se maneja mucho contrabando, que daña no sólo a esta industria sino al fisco y a la economía del país. La industria mexicana tiene. capacidad suficiente para llenar el hueco de las importaciones y servir a todos, los mercados. Lo que esperamos es que la contracción de la demanda no sea tan fuerte que anule estas oportunidades.

- ¿Qué posibilidades se abren para los industriales, sobre todo en materia de exportación y maquila?
La nueva paridad nos coloca en mejor posición para exportar productos terminados, para maquilar y hasta para producir materia prima destinada a los mercados externos. Pero el alto costo del dinero seguirá siendo un freno que deberá resolverse a corto plazo.

- A más de un año de que el Tratado de Libre Comercio entró en vigor, la balanza comercial de esta industria sigue siendo deficitaria, ¿perspectivas hay para el futuro?
En los primeros meses del año se ha observado un gran flujo de compradores extranjeros, sobre todo estadounidenses, que vienen en busca de proveedores y fuentes de aprovisionamiento. Los resultados de estas negociaciones se verán a mediano plazo, cuando se estabilice la paridad y se aclare la problemática del crédito. De todos modos, desde el año pasado estamos exportando pantalones y ropa de mezclilla. parte de la cual utiliza textiles de fabricación mexicana. Otra parte viene cortada de Estados Unidos, se ensambla y se reexporta, bajo un programa conocido como 蟷". También se envían camisas, chamarras, blusas y trajes. Hay plantas dedicadas a exportar camisas y boxers, que como se sabe están nuevamente de moda. Lo fuerte del intercambio es el volumen a precios medios, porque no estamos en condiciones de competir en el sector más bajo, que sigue monopolizado por países de Oriente.

- Nuestra ventaja es la cercanía con los mercados de Estados Unidos y Canadá y la velocidad de respuesta para la provisión y el resurtido; de ahí el inter & que la CNIV ha puesto por establecer sistemas de respuesta dinámica.

- ¿Cuándo serán los fabricantes mexicanos quienes desarrollen la creatividad que le da tantos éxitos a los colegas europeos y estadounidenses?
Una de las necesidades es contar con un centro de moda donde participe toda la cadena productiva, desde los productores de fibras y textiles hasta los detallistas, y también fabricantes de calzado, accesorios, etcétera. Tenemos que traer las tendencias mundiales para salir al mismo tiempo que en otros mercados. La información de colores, diseños, texturas y siluetas debemos manejarla con uno o dos años de anticipación, como ocurre en los grandes centros de la moda. Esto permitirá una mejor planeación, menores costos y, sobre todo, una gran defensa contra las importaciones.

- La falta de una "moda mexicana" fue consecuencia del mercado cerrado, cuando el consumidor se ponía lo que le fabricáremos. Con la apertura comercial empezó a llegar la moda y el usuario se ha vuelto más exigente.

- ¿Qué es lo que debería hacer al fabricante nacional para capear este temporal y sacar adelante su negocio?
Ahora más que nunca requiere manejar las empresas en forma profesional. El industrial necesita desarrollarse como persona, mejorar su preparación y regresar a la escuela. En la CNIV hemos diseñado cursos para acelerar la capacitación en finanzas, ingeniería industrial, mercadotecnia, publicidad, informática, desarrollo de personal, etcétera. Sobre todo hay que voltear los ojos hacia el consumidor, dar un mejor servicio a los clientes, reducir el tiempo de producción y volverse muy flexibles. Es el reto al que nos estamos enfrentando. Si antes lo veíamos venir y no parecía más que un buen deseo, añora es una exigencia vital.

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