¿Carrera perdida?

La preocupación por la pérdida de competitividad y sus efectos sobre las empresas está muy bien
Armando Chacón

Entender y medir el reto de competitividad de México nos enfila en dirección de la agenda nacional requerida. A una década de la firma del TLCAN, que dio formalmente el banderazo de salida al proceso de apertura que se inició con la adhesión de México al GATT en 1988, mucho se cuestiona la capacidad de las empresas y los trabajadores mexicanos para hacer frente exitosamente a la competencia internacional. Tales cuestionamientos tienen fundamentos sólidos que deben llevar a la acción inmediata. La aceleración del proceso de integración económica global durante la última década ha significado cambios radicales, tanto en la forma de producir y hacer negocios, como en la forma en que los gobiernos buscan propiciar el éxito de empresas y personas. En un contexto globalizado, los aciertos y deficiencias se hacen más evidentes por la velocidad y magnitud de sus consecuencias sobre los resultados de las empresas y sobre el bienestar de personas y países compitiendo codo a codo por una mayor rebanada del pastel mundial, en el mejor de los casos, o, en el peor de ellos, por evitar perder la porción que ya se tiene.

- En los últimos años, México parece estarse inclinando hacia el último caso. Síntoma de ello es la preocupación por la pérdida de competitividad de México contra países que no sólo “invaden” con sus productos el mercado nacional y nuestros mercados de exportación (Estados Unidos, principalmente), sino que además nos “arrebatan” la atención de inversionistas internacionales. Esta preocupación latente por la pérdida de competitividad y sus efectos sobre las empresas y el bienestar de los mexicanos está más que bien fundada. Como ejemplo de ello, podemos analizar el caso de nuestra virtual carrera de competitividad contra China.

- Aunque México continúa siendo un destino atractivo de inversión (en 2004 la inversión extranjera directa por persona ocupada en México fue más de tres veces mayor a la registrada por China), buena parte de este atractivo se basa en la participación de México en el mercado de exportaciones hacia Estados Unidos. Al respecto, aunque las exportaciones mexicanas han continuado creciendo desde 1988, a partir de 2001 lo hicieron a un ritmo más lento, mientras perdemos participación en el mercado de Estados Unidos.

- Es indudable que esto último se debe en parte al estancamiento de la economía estadounidense a partir de 2000 y 2001, sin embargo, durante el mismo periodo la participación de China en las importaciones de Estados Unidos aumentó al tiempo que la de México disminuyó. Mientras que en 1999 México aventajaba a China en el mercado de exportaciones a Estados Unidos, la situación se ha volteado en favor de China. Entre 1999 y 2004, México perdió participación de Mercado en más de 80 productos en los que China ganó mercado, mientras que México ganó participación en sólo 17 productos en los que China perdió mercado. Para ilustrar lo anterior, entre 1999 y 2004, la participación de mercado de México en las exportaciones conjuntas de China y México a Estados unidos pasó de 57% a alrededor de 44%. Durante el mismo periodo se perdieron cerca de un millón de empleos. Entre los factores que contribuyen a que perdamos terreno contra China, destacan las mejoras significativas en la estructura de costos de las empresas chinas. Tomando como referencia 1995, ambas economías han reportado mejoras significativas en eficiencia y reducción de costos. En México, estas mejoras se concentran en la reducción de los costos de fondeo que han propiciado el control de la inflación y la estabilidad macroeconómica y política, mientras que en China los principales avances se concentran en el costo y productividad de insumos y factores productivos, como los energéticos y la mano de obra. China logró abatir de manera importante sus costos energéticos e incrementó la eficiencia en su uso, al tiempo que consiguió mantener alineados los salarios con la productividad de la mano de obra.

- En México avances como éstos han sido obstaculizados por la falta de reformas de fondo (las famosas reformas estructurales) en los temas energético y laboral, ambos factores debieran estar entre nuestras principales fortalezas relativas, por la abundancia subutilizada de hidrocarburos y recursos humanos en nuestro país.

- China es sólo uno de los contendientes en la carrera por la competitividad y la batalla por la reducción de costos es sólo el boleto de entrada para esta carrera que se gana compitiendo con innovación dirigida a atacar nuestros mercados de exportación y a atraer inversiones explotando nuestras ventajas comparativas.

- Inexorablemente inmersos en la competencia global debemos reflexionar sobre el elevadísimo costo del castigo auto-impuesto de aplazar indefinidamente reformas obvias e inaplazables.

- Concepto clave
Entre los términos que la competencia global ha acuñado, el de competitividad ocupa un lugar destacado entre hombres de negocios, gobernantes, periodistas, intelectuales y público en general, al punto en que la competitividad constituye hoy una de las mayores prioridades y preocupaciones de empresas y naciones.

- Diversos enunciados y metodologías alternativas han surgido para definir y medir la competitividad, puede tomarse como común denominador de todos ellos la noción sobre la posición relativa de cada país o empresa en una carrera internacional por el éxito económico.

- El Índice de Competitividad publicado en 2005 por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) coloca a México en la posición 31 de 45 países que concentran cerca de 95% del PIB mundial.

- No obstante, sus diferencias metodológicas y de enfoque, los indicadores de competitividad de mayor difusión en México y el mundo dan una clara señal de alerta sobre la pérdida de competitividad en nuestro país.

- El índice de IMCO parte de un enfoque que define la competitividad como: “La capacidad de un país para atraer y retener inversiones”. Partiendo de dicha definición, el índice de IMCO incorpora el efecto de 150 variables agrupadas en diez plataformas estadísticamente relacionados con la competitividad.

- Los primeros lugares de la tabla los ocupan países desarrollados de Europa y Norteamérica. Los últimos lugares están ocupados por países de Centro y Sudamérica.

- En la liga de México encontramos a Brasil, Grecia, Costa Rica y China (+/-2 posiciones respectivamente). Chile, el único de los países latinoamericanos que despunta hacia la primera mitad de la tabla, se ha dedicado durante la última década a hacer la tarea que México tiene pendiente en materia de reformas dirigidas a remover los obstáculos al crecimiento.

- La posición de Chile en los indicadores de competitividad da fe del jugoso dividendo que trae consigo la acción decidida para aprovechar las oportunidades de la globalización mediante un marco legal e institucional moderno y congruente con los objetivos de desarrollo de empresas y ciudadanos.

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- La experiencia internacional de casos de éxito económico y bienestar generalizado, marca con claridad las tareas pendientes para México. En su libro: Situación de la competitividad de México 2004: Hacia un pacto de Competitividad, el Instituto Mexicano para la Competitividad aporta una visión sistémica y pragmática sobre los avances y prioridades en las tareas pendientes en las principales plataformas de desarrollo, así como su relación con la competitividad del país.

- En números posteriores, discutiremos mucho más a detalle cómo es que estas plataformas afectan la competitividad y, con ella, nuestras posibilidades de desarrollo.

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