¿Cerca del fondo?

Pese a que nivel macroeconómico se advierten ciertos avances del programa de ajuste, las empresas y
Alejandro Castillo

En la medida en que se avanza en la aplicación del programa de ajuste económico se observa que el desempeño de algunas variables es acorde con las metas gubernamentales. Desafortunadamente, conforme transcurre 1995 también se hace evidente el elevado costo económico y social que ha implicado el ajuste. En ese contexto, en diversos sectores se preguntan si ya se habrá tocado fondo o si todavía falta mucho tiempo para que la situación comience a mejorar y qué se podrá hacer para superar la crisis lo antes posible.

- Para levantar el ánimo
Desde los últimos días de marzo los funcionarios gubernamentales han señalado que el programa de ajuste ha comenzado a dar los primeros resultados.

- Entre los argumentos que han señalado se encuentra el cumplimiento de los compromisos con el exterior. Al respecto, el gobernador del Banco de México señaló que durante enero-marzo los pagos netos al exterior ascendieron a $14,700 millones de dólares. Para cumplir con esos compromisos, se tomaron $7,725 millones de Dólares del Fondo Monetario Internacional, $5,237 millones de dólares del gobierno estadounidense y parte de los $2,400 millones de dólares que se estima ingresaron como inversión extranjera directa o crédito de proveedores, quedando un remanente de $701 millones de dólares, cifra en la que creció la reserva del Banco de México con respecto a los $6,148 que tema en diciembre de 1994.

- Otro factor que ha sido considerado como una muestra de los resultados del programa de ajuste es la recuperación de la Bolsa Mexicana de Valores. Después de que a principios de marzo el índice de Precios y Cotizaciones llegó a situarse abajo de los 1,450 puntos, en las siguientes semanas inició una tendencia al alza que lo ha llevado muy cerca de los 2,000 puntos. Considerando la contracción de la actividad económica, la recuperación de las cotizaciones de las emisoras se podría explicar porque los precios de las acciones estaban muy subvaluados, pero también podría obedecer al supuesto de que la mayoría de las emisoras tienen posibilidad de exportar lo que no logren colocar en el país.

- Por su parte, el mercado cambiario también ha comenzado a registrar una menor presión. Cabe recordar que hubo momentos posteriores a diciembre en los que la cotización del dólar en algunos puntos del país se acercó a los N$8 nuevos pesos por dólar. Ahora, desde finales de marzo la cotización del dólar fue de manera consistente inferior a N$7 nuevos pesos por dólar, acercándose a los N$6.50 nuevos pesos.

- También la balanza comercial refleja el ajuste impuesto a la economía nacional y todo indica que desde febrero los registros mensuales del intercambio de mercancías han resultado positivos, lo cual es un importante avance para eliminar el déficit en cuenta corriente. De hecho, el 4 de abril el gobernador del Banco de México, con los datos disponibles de la balanza de pagos, estimó que la cuenta corriente estuvo cerca del equilibrio en el primer trimestre del año. Así, no seria imposible que al final del año se lograra un importante superávit en cuenta corriente.

- Pero todavía falta
Desafortunadamente, las buenas noticias en el plano macroeconómico no necesariamente benefician a las empresas y menos a los consumidores.

- Conforme avanza la contracción, el desempleo crece, las ventas caen y aumenta la frecuencia de los actos delictivos.

- El problema reside en que todavía no se puede esperar un cambio. De hecho, si las cosas siguen conforme al plan gubernamental, en abril apenas se estará llegando al punto critico de la contracción.

- Los aumentos a bienes y servicios del sector público, el incremento del IVA al 15%, la liberación de los precios de un conjunto de productos que en los primeros meses se habían movido mediante acuerdos, podrían ser los factores que agravarán la caída del mercado interno y la recesión. De hecho, la decisión de incrementar los salarios mínimos en 12% a partir del 1º de abril, no tiene otro propósito que el de paliar, aunque insuficientemente, la pérdida del poder adquisitivo.

- Por otra parte, todo lleva a suponer que en abril se alcanzará el registro inflacionario más alto del año. Debido a eso y por la puesta en marcha del programa de financiamiento basado en las Unidades de Inversión (UDIs), también se prevé que las tasas nominales se mantendrán muy elevadas.

- A esta altura del programa los riesgos se intensifican. Así, los negocios que no están en condiciones de exportar deben poner todo su esfuerzo en "flotar" y no dejarse hundir por los "remolinos". Para lograrlo, deben operar con la mayor eficiencia posible y reestructurar sus relaciones no sólo con los intermediarios financieros, sino también con sus empleados, proveedores y clientes. Buenos acuerdos con esos agentes son muy importantes para evitar el naufragio.

- Por otra parte, los empresarios deben estar dispuestos a reconocer cada oportunidad. En ese sentido, se debe recalcar que aun empresas que no tienen capacidad para colocar mercancías en el exterior disponen de muchas formas para aprovechar y apoyar los impulsos de las firmas que si exportan.

- La esperanza nunca muere
Es un hecho que la pública de ajuste no se modificará. Es una condición paralela al programa financiero acordado con Estados Unidos.

- Sin embargo, eso no exime a los funcionarios públicos y a los representantes de los empresarios de su obligación de buscar los esquemas que, en medio del ajuste, garanticen la continuación del esfuerzo exportador e impidan que los reclamos sociales o la delincuencia ganen la carrera contra el tiempo que se inició en diciembre.

- En ese sentido, alarman las noticias acerca de que se han suspendido cartas de crédito para exportadoras mexicanas. Asimismo, es preocupante la apatía con la que chocan las demandas empresariales en torno a la necesidad de agilizar y fortalecer los programas de Bancomext o el desdén con el que se reciben las propuestas para desregular a fondo a la actividad exportadora. Lo mismo se podría afirmar de la lentitud con la que actúan los funcionarios públicos para adoptar medidas que impulsen la integración de las cadenas productivas e incorporen a proveedores nacionales a los proyectos de exportación.

- Fuera de loables iniciativas de las empresas privadas, entre las que destaca la de Mabe, que en los primeros meses organizó dos exposiciones de proveedores de partes, falta que los funcionarios públicos realmente se comprometan a superar lo antes posible el traumático ajuste impuesto al país.

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- Considerando lo anterior, no está de más insistir en que solo la participación de la sociedad, y por supuesto de los empresarios y sus asociaciones, permitirán delinear de manera democrática el perfil del país que se debe tener una vez superada la emergencia.

- En ese sentido, las aportaciones que se hagan en los foros para la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo podrían contribuir a enriquecer la política postcrisis.

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