¿Con los anuncios a otra parte?

El gobierno del DF quiere ordenar la publicidad exterior... Pero no tiene muy claro cómo.
Roberto Morán

Voltee a ver cualquier anuncio en la calle. Lo más probable es que, según el gobierno capitalino, el cartel que haya visto sea ilegal. La mayoría de los espectaculares no tienen licencia y los que la obtuvieron lo hicieron en contra de un reglamento que prohíbe que se instalen en las principales avenidas de la ciudad.

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¿Y los de las paradas de autobús? Aunque la empresa que los instaló tiene un contrato firmado con una administración anterior (y millones de pesos invertidos), la actual dice que ese convenio no vale, por lo que habría que empezar de nuevo a negociarlo.

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¿Qué hay de las vallas en los sitios en construcción? “Esos están peor, porque ni siquiera existen en el reglamento”, contesta Laura Itzel Castillo, titular de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi), dependencia encargada de ordenar la publicidad.

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La gestión de Andrés Manuel López Obrador ha definido tres frentes de batalla: los espectaculares, de los cuales más de 80% no tiene permiso; las paradas de autobús, concesionadas a la compañía Equipamientos Urbanos de México (Eumex); y las vallas en baldíos y estacionamientos para las que sólo tiene una opción: que se quiten. En el único lugar respecto al que ya se llegó a un acuerdo fue en los pasillos del Metro, donde se acaba de otorgar el permiso para instalar carteles a la firma ISA, que se comprometió a pagar $16 millones de pesos mensuales por ese derecho. Y en otra área, los funcionarios prometen una resolución pronta: en el mobiliario urbano que está por concesionarse a tres empresas.

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“No estamos en contra de la publicidad –se apresura a aclarar Castillo–, lo que queremos es ordenarla.” En el caso de los espectaculares, la funcionaria tiene una meta principal: hacer que se respete un reglamento que prohíbe su instalación en las principales avenidas de la ciudad. De acuerdo con ella, no debería haber ningún anuncio de ese tipo en la avenida Insurgentes –tan sólo en el cruce con Chapultepec hay 25– o en el Periférico. Eso significa que tendrían que retirarse de inmediato más de 5,000 anuncios.

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“Esto es resultado de más de 10 años de una situación que no se puede resolver de la noche a la mañana”, explica la secretaria. Precisamente ese es el argumento que tienen los propietarios de espectaculares en contra de las iniciativas del gobierno. Leticia Rodríguez, presidenta de la Asociación Mexicana de Publicidad Exterior (AMPE), dice que en 1995 las autoridades se comprometieron a regularizar los anuncios ya existentes y a frenar la colocación de nuevos. Tal propósito nunca se cumplió y el desorden en la instalación de carteles continuó. Los culpables, dice la directiva, “son los poderes Ejecutivo y Legislativo, que debían haber emitido las normas”.

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Al principio de la presente gestión, la AMPE pidió al gobierno que normalizara la situación de los carteles ya existentes, algo que Castillo se ha negado a hacer: “Sería como regularizar el desorden. Si se diera una licencia que está en un lugar prohibido, entonces cómo podría la autoridad negar el permiso a alguien más.”

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La secretaria dice que habrá que tener paciencia para ver resultados en su programa. No se otorga un solo permiso nuevo en las llamadas “vialidades primarias” (calles principales) y sólo se dan para las “secundarias”. Se supone que los 15 verificadores de la Seduvi se encargan de detectar los carteles sin autorización y de iniciar así un procedimiento legal que eventualmente se traducirá en una multa de hasta 1,000 salarios mínimos para quien los tenga.

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Un propietario de carteles espectaculares –que prefiere el anonimato– reconoce que, en efecto, ahora es imposible obtener o renovar licencias, pero predice que el programa de la Seduvi no tendrá grandes resultados: “Es muy fácil dar mordidas a los inspectores para conservar los anuncios.” Cuando se le comenta a Castillo esa opinión, dice que de seguro ese informante se refiere al pasado, porque eso ya no sucede ahora: si hay mordidas hay que denunciarlas, recomienda. ¿Y si no se denuncian? “Pues ese es el problema de la corrupción, decimos que la gente denuncie y si no lo hace…”

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Además de las sanciones, la dependencia también está recurriendo a los anunciantes, para que no renten espectaculares sin licencia: “Bimbo y Home Mart sí bajaron sus anuncios, pero otros no han cumplido.”

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Volver a empezar
La funcionaria dice que “la alternativa de la publicidad exterior está en el mobiliario urbano [incluyendo a las paradas de autobús], pero bien ordenado”. Si la intención del gobierno es evitar que el exceso de carteles espectaculares “contamine el paisaje”, la solución podría estar en los parabuses ya instalados. Y aquí aparece la empresa Eumex.

-En 1995, la compañía firmó un contrato con la paraestatal Servimet para instalar 2,500 paradas de autobús en la mayor parte de la ciudad. La firma colocó los refugios a cambio de los ingresos por publicidad.  El gobierno actual argumenta que ese contrato no es válido, porque no tiene la autorización de la Oficialía Mayor del Distrito Federal. Por lo pronto, hace ya casi dos meses clausuró 200 anuncios a lo largo de Paseo de la Reforma.

-Aunque Expansión solicitó una entrevista con la organización, Eumex prefirió no realizar comentarios sobre este conflicto.

-–¿Qué tendría que hacer Eumex para que le dieran el permiso de operar?–, se le pregunta a Castillo. “Desahogar el procedimiento jurídico: tendrán que determinar su situación los jueces y la procuraduría fiscal.”

-–Y ¿por qué se han tardado tanto?–. “Los procedimientos jurídicos son muy largos.”

-Con la colaboración de Mónica Mendoza y Stephen Downer.

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