¿Dónde está el ladrón?

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José Ruíz Tagle

El tema de la inseguridad lamentablemente está de moda: secuestros de todo - tipo, asaltos a mano armada, agresiones sexuales, tirones de bolso...

- Sin embargo, de lo que se habla poco es de las pérdidas por robo en - tiendas departamentales y de autoservicio, pese a que esos establecimientos - cuentan con el apoyo de varias empresas especializadas en la prevención de - pérdidas.

- Ningún encargado de prevención de pérdidas de cualquier gran tienda - departamental capitalina da información acerca de sus métodos de seguridad. - Jamás contarán que mientras uno busca en la sección de discos preferida la - última novedad del mercado, la señora que desordena los discos de música - norteña a nuestro lado es en realidad un miembro de seguridad vestida de - "paisana"; inútil pretender que le expliquen a uno que la etiqueta - de la camiseta suelta una tinta que, aparte de delatar al ladrón, lo ensucia; - ni hablar del molesto pitido que sonará cuando atraviese la puerta con el - disco compacto en el bolso. Es tal la seguridad, que prácticamente cualquiera - es considerado sospechoso.

- Pero hay una información que sí proporcionan, con un ligero tono de - resignación: "El ratero siempre va por delante; todas las medidas de - seguridad son pocas."

- Las empresas de sistemas de seguridad son más dadas al diálogo y conocen - el terna como la palma de su mano. ¡Hasta tienen clasificados a los rateros! - "El ladrón es muy metódico", afirma Amanda Téllez, mercadóloga - de Checkpoint de México, una de las firmas de prevención de pérdidas más - conspicuas del país. Podemos distinguir dos tipos: el fardero y el ocasional. - El primero va directo al grano, sabe lo que quiere robar y lo hace con - frecuencia, conoce todos los sistemas de seguridad y sabe cómo evitarlos, es - un profesional; el segundo es el que roba de vez en cuando, cuando algo se le - antoja."

- Las empresas preventivas son las culpables de que en dichos - establecimientos sea tan difícil robar: las rueditas blancas o los cuadritos - negros que están "incrustados" en los artículos tienen un circuito - en su interior, gracias al cual las antenas situadas a la salida de la tienda - delatan al ladrón –se trata del molesto pitido del que hablábamos antes–. - Con estas etiquetas duras conviven las etiquetas de papel; son las que - encontramos en productos como perfumes y shampoo, donde el mecanismo es el - mismo.

- Pero está claro: los sistemas de seguridad, por muy sofisticados que sean, - son insuficientes. Proporcionamos el material electrónico, pero a final de - cuentas no detenemos al ladrón, cada cliente tiene que poner de su parte - personal familiarizado con el equipo", dice Téllez. Y es que se trata - sólo de disuadir al "ratero". Se supone que éste, asustado al ver - toda la parafernalia, optará por no robar, pero sin los agentes de seguridad - los sistemas electrónicos no sirven para nada. Es decir, se trata de que - cuando el artículo "pite", en el caso de las etiquetas/antenas, - haya cerca un guardia que reaccione. En su defecto, el ladrón no tiene más - que echarse a correr, de preferencia rápido. En el caso del circuito cerrado - e televisión, es imprescindible que haya alguien observando el monitor al - acecho.

- El precio de estos sistemas de seguridad es muy variable, porque depende de - las necesidades de cada establecimiento. Una tienda pequeña puede obtener - etiquetas y antenas por unos $2,000 dólares; un gran autoservicio deberá - invertir alrededor de $90,000 y, en lo que respecta al circuito cerrado de - televisión, las tarifas son bastante más altas. Sin embargo, vale la pena. - "La reducción de merma por robo es muchísima, por lo que estos sistemas - se pagan solos. En seis meses se recupera el dinero invertido".

- Existen otras empresas de sistemas de seguridad en México, como - Sensormatic, que maneja el sistema de etiquetas/antenas, pero por resonancia - magnética, en lugar de radiofrecuencia. Si bien surge la polémica en cuanto - a la efectividad de cada sistema, el hecho es que ambos ayudan a inhibir al - malhechor.

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