¿Dónde quedó la mercadotecnia de Fox?

El presidente empieza a tener problemas para vender su proyecto. Primer punto: poner en claro en qu?

¿Recuerda cuando, en Tiempos Modernos, Charles Chaplin de pronto se convierte en líder de una manifestación obrera? El pobre Charlot recoge una bandera roja de un camión, la agita y atrás de él aparecen unos trabajadores enojados que convierten al personaje en guía por unos minutos –hasta que todos van a dar a la cárcel–.

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En algo podría parecerse esa escena a la situación de México en los últimos dos años. Fox se puso al frente de una mayoría de mexicanos ya cansados de años de gobierno priísta. Fue un buen conductor del descontento. Hasta aquí termina la comparación, porque el entonces candidato no era un desorientado que moviera una bandera sin saber para qué, sino un líder que había demostrado durante su mandato en Guanajuato que podía encabezar una transformación.

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Hace ya un año su triunfo se presentó en Expansión como resultado de una de las estrategias de marketing más inteligentes de 2000. Y eso no es despectivo. Para triunfar en la mercadotecnia hay que tener un buen artículo que promocionar –capaz de satisfacer necesidades inmediatas o emocionales del público al que va dirigido–, como lo demuestran los 15 Monstruos de la mercadotecnia que se incluyen en este número. La mayoría de los votantes mexicanos pensó en julio del año pasado que Fox tenía un buen producto que vender.

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¿Considerarían lo mismo ahora los electores? Tal vez sí. El Presidente está comprometido con el cambio –tal como lo prometió– y eso todavía puede llevar a un gran número de connacionales a seguirlo. Lo que no queda claro es qué más ofrece su gobierno.

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La reforma fiscal es un ejemplo. Aparte de la reticencia un poco irresponsable de algunos congresistas (no la generalidad), que saben que el gobierno necesita más dinero para cumplir sus funciones pero prefieren rechazar el proyecto sin presentar alternativas, también habría que reconocer que el equipo del mandatario no ha sido muy efectivo para vender su idea. Fox se molesta cuando los políticos opositores y los medios de comunicación lo cuestionan. Claro, muchos de ellos querrán sacar ganancias del río revuelto, pero gran parte de las críticas –la "sarta de babosadas" de la que habló el dignatario– se han referido a temas nimios que no tendrían por qué afectar la marcha del país. El Presidente bien podría ignorarlas y llamar la atención sobre los temas de verdad importantes. Que son… ¿Cuáles son?

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Una prensa responsable tendría que analizar los proyectos de los gobernantes con la cabeza fría. Pero no hay que pedirle que haga una investigación especial para descubrir qué se trae entre manos el gobierno con el fin de mejorar al país. Sí, se puede hablar de grandes esfuerzos –el aeropuerto capitalino, los contactos para intensificar el comercio internacional–, pero no de un plan general que esté ya en marcha, que sea tan estimulante para los mexicanos como para que estén dispuestos a trabajar en él y tan atractivo a los extranjeros para que consideren a México el mejor lugar donde invertir. El Presidente de seguro lo tiene. Por favor, que lo comunique.

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