¿Grandote yo?

En la lucha por la larga distancia, los espectadores apostaban a que Telmex derramaría más sangre.

Apenas irrumpieron en el mercado las principales compañías internacionales de larga distancia para competir con Telmex, le arrebataron –durante 1997– 35% de sus clientes. Pero hoy su participación ya bajó a 30%. ¿Qué pasó? Los competidores dicen que Telmex ha cometido abusos, al amparo del gobierno. La empresa contesta que las otras compañías hicieron mal sus cuentas, porque pensaban que se enfrentarían a una institución burocrática, como había sido hasta 1990.

- En la competencia están dos gigantes de las telecomunicaciones: AT&T, representado por Alestra (en sociedad con Bancomer) y mci World Com, representado por Avantel (en sociedad con Banamex), además de otras compañías mexicanas, como Miditel y Iusacell (con el apoyo de Bell Atlantic). Estas empresas juzgan que Telmex opera con poder monopólico en el mercado nacional. Según sus cálculos, puede bajar al mínimo las tarifas de larga distancia porque las subsidia con los ingresos por servicio local.

- El director de Avantel, Francisco Gil Díaz, dice que Telmex es el típico niño abusivo de la primaria, que recibe protección del prefecto. Telmex, a su vez, enfatiza que el socio de Avantel, MCI WorldCom, es nada menos que el segundo prestador de servicios de larga distancia en la Unión Americana, y que Alestra tampoco es un pequeñín indefenso, con el respaldo de AT&T, número uno en ese país.

- Ambas compañías han movido sus influencias en el mundo político estadounidense y han llamado la atención de legisladores de la comisión de Comercio de la Cámara de Representantes. Pero, la mayor amenaza figura en un reporte de la Representación Comercial estadounidense (USTR, por sus siglas en inglés). La Representación pone de plazo hasta el 28 de julio para que el gobierno del presidente Zedillo compruebe que hay una verdadera competencia en el sector de telecomunicaciones. El caso podría llegar a un panel de controversias de la Organización Mundial de Comercio.

- Mientras tanto, en México las compañías competidoras han pedido la intervención de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) para que imponga un piso mínimo, más abajo del cual Telmex no podría fijar sus tarifas de larga distancia. Se supone que para determinar ese piso habría que calcular si se da un subsidio de parte del servicio local, por lo que los competidores también exigen que Telmex publique con mayor claridad y transparencia los números de sus divisiones de servicio local y de larga distancia. En marzo, la Cofetel anunció que arrancaría un proceso de cuatro meses –que incluye pláticas con Telmex– para definir un conjunto de reglas que eviten las supuestas prácticas anticompetitivas.

- Carlos Padilla, analista de Serfin, y Rogelio Urrutia, de Santander, dudan que la telefónica de Chico Pardo subsidie las tarifas de larga distancia. "Las dos divisiones (local y larga distancia) son bastante rentables", estima Urrutia. Y también consideran que la información que presenta Telmex, sobre todo desde el cuarto trimestre de 1999, podría ser suficiente para detectar algún subsidio cruzado entre las dos áreas.

- Para Arturo Elías Ayub, director comercial de nuevas tecnologías y de regulación, es natural que las otras telefónicas estén molestas, "porque sus expectativas de mercado no se cumplieron. Esperaban competir con un monstruo que no se movía y se encontraron con una empresa muy ágil, que toma decisiones rápidas, y se llevaron una decepción".

- Chico Pardo opina que en México sí se da un nivel de competencia alto. Calcula que en los últimos tres años, 14 millones de usuarios han cambiado de compañía de larga distancia –es decir, que algunos usuarios se han cambiado más de una vez y otros se han cambiado y han regresado a Telmex–. "Todo mundo ha tenido la opción. Y los logros de la competencia son reales, tienen 30% del mercado, más de cinco millones de clientes", subraya el director general.

- Gil Díaz no está muy convencido. Cuando su empresa empezó a invertir en la red de fibra óptica, en 1995, había calculado que Telmex les cobraría una tarifa de interconexión más baja, acorde a los estándares internacionales. Sin embargo, la tarifa que se anunció en 1996 era más alta que la prevista. "Para entonces ya habíamos enterrado mucha fibra óptica, contratado personal, se habían construido dos centrales de voz gigantescas... La empresa estaba lista." Según su versión, poco antes de 1997 Telmex elevó sus tarifas de larga distancia, para justificar el cobro de las de interconexión y, una vez que arrancó la competencia plenamente, "las desplomó".

- El director de Avantel cree que si se diera una separación real entre Telmex local y Telmex larga distancia, ésta no podría cobrar a sus clientes tarifas más bajas que las que cobra a Avantel por permitirle usar su red.

- La cosa se complica tanto para las empresas competidoras como para los reguladores, porque sus demandas podrían traducirse en un aumento inmediato de tarifas de larga distancia. Y eso le regala un argumento de oro a Telmex: "No se beneficiaría al consumidor, que es el que debe estar satisfecho con los procesos de apertura de mercados", refuta Chico Pardo. "Ya estamos más regulados que cualquiera de las otras empresas –tercia Elías Ayub–, y lo que no se vale es que nos digan que tenemos que vender más caro que ellas, por regulación. Usaremos nuestros recursos para impedir que eso pase."

- Lo que pueda determinar la Cofetel no preocupa demasiado a los analistas financieros, escépticos de que un aumento en las tarifas pueda afectar al valor de las acciones de Telmex. Urrutia descarta que el gobierno quiera obligar a la telefónica a subir sus tarifas, cuando tiene que cumplir con una meta de control de la inflación. Padilla señala que sería difícil introducir, en tiempos de apertura de mercado, mecanismos para fijar tarifas.

- A decir de Gil Díaz, cualquiera que sea la decisión de la Cofetel, las regulaciones no entrarían en vigor sino hasta dentro de dos o dos años y medio. Siguiendo el hilo de su propia metáfora, imagina que la autoridad se parece al prefecto de una escuela, quien, en lugar de poner en orden al grandullón que le pega a un niño de primaria, los llama a los dos y les dice que se pongan de acuerdo. "Yo me quisiera poner de acuerdo, pero no es que quiera o no hacerlo, sino que mientras el otro tenga el poder que tiene para hacer lo que quiera, no hay ningún incentivo para llegar a un acuerdo. Me va a quitar el pirulí, las canicas, el domingo y todo".

- Telmex también se ha quejado del proceso. Isidoro Ambé, su director comercial, dice que hasta él fue cambiado de operador de larga distancia sin haberlo solicitado. "Importaron a México una práctica absurda, el slamming o robo de clientes, que a la larga les ha salido más negativa que positiva". Ahora los competidores acusan a Telmex de haber aprendido pronto esa misma práctica, sin embargo, el problema se resolvió cuando llegó una compañía independiente, encargada de verificar si el usuario ha solicitado su cambio de prestador de servicios.

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- Las telefónicas competidoras se han amparado para no pagar a Telmex parte de las tarifas de interconexión. El adeudo alcanza ya "varios millones de dólares", se queja Chico Pardo, quien afirma que sólo les pide lo mismo que a cualquier cliente: "Que paguen por los servicios recibidos."

- -Con colaboración de Yolanda Ruiz

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