¿La medida del éxito?

¿Más vale producir que lamentar? Sin duda. La inestabilidad en la inversión de cartera, obliga a
Gerardo Mendiola Patiño

Hasta antes del 20 de diciembre de 1994 el balance gubernamental sobre el comportamiento de la Inversión Extranjera (IE) era prácticamente inmejorable.

- En efecto, entre enero de 1989 y septiembre de 1994 se habían captado $58,809.6 millones de Dólares, monto 145% superior a la meta gubernamental para el sexenio, y que representaba 71 % del saldo histórico en este renglón. No obstante, a lo largo de 1994 diferentes acontecimientos de índole política y económica produjeron la fuga de $23,500 millones de dólares; es decir, 40% de los flujos captados durante todo el sexenio.

- Esto no fue más que el final anunciado de una estrategia fincada en el ahorro externo y la ausencia de políticas de promoción del ahorro interno. Con ello se confirmó el riesgo que corría un modelo de crecimiento basado, cada vez más, en el capital rentista y especulador. Sin duda esta característica constituye ya un rasgo estructural de la economía mexicana.

- El hecho de que el ahorro interno no haya jugado el papel central en el financiamiento de la inversión ha atado el país a los flujos de recursos financieros internacionales. Si a principios de la década de los 80 el ahorro representaba 15% del Ingreso Nacional Disponible (IND), una década más tarde se había reducido a la mitad. La urgencia por captar mayores recursos propició una desregulación poco cautelosa que atrajo enormes flujos de recursos, pero buena parte de ellos anidaron en el sector financiero especulativo.

- No resulta ocioso recordar que Chile -otra de las llamadas economías emergentes de América Latina- ha mantenido estrictos controles en cuanto a la entrada de capitales. La promoción del ahorro interno y una desregulación lenta y limitada para la inversión foránea han sido dos de los ejes de la política de modernización chilena.

- El temor a que una inmensa pero volátil inversión pudiera trastornar su equilibrio económico no fue gratuito, y México es un buen ejemplo de ello. La promoción activa del país para allegarse un flujo elevado de capitales al mercado financiero, sobrevaluando la moneda, restando competitividad a las exportaciones y encareciendo las importaciones dejó un enorme déficit en cuenta corriente y una reducción en el ritmo de crecimiento.

- La inversión de cartera, al alza
La reforma estructural emprendida en 1982, y los programas de estabilización que la acompañaron, conforman el núcleo de la estrategia de crecimiento económico de México. En sus ejes, esta estrategia se funda en la obtención de recursos por la vía de las exportaciones y la atracción de capital extranjero. Si bien la captación de inversión foránea se incrementó notablemente en los últimos dos sexenios, lo cierto es que la IE captada entre 1989 y 1994 a través de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) adquirió un peso notable.

- En efecto, mientras en 1989 la inversión foránea en la BMV sólo aportaba 14.2% de la IE total, para 1992 ésta ya había alcanzado 31.5%, saltando en 1993 a 68.6% y a poco más de 70% en 1994. Adicionalmente, desde 1992 se produjo un movimiento en la composición de la IE en la BMV, trasladándose del mercado de dinero al mercado accionario. Si en 1992 25% se encontraba en el mercado bursátil, para 1993 este porcentaje había aumentado a 45%, atraído por rendimientos superiores y de alta liquidez.

- Paradójicamente, la mayor captación de capital extranjero se constituyó en una fuente de erosión del eje exportador y del crecimiento. La elevada acumulación de reservas produjo una reevaluación gradual de la moneda, misma que promovía las importaciones, al tiempo que frenaba las exportaciones. El resultado fue la quiebra en cascada de empresas locales de menor tamaño por la contracción del crecimiento económico y por su incapacidad para enfrentar una competencia más acentuada. Este fenómeno marca las limitaciones de una política que privilegia el sector externo sobre el sector interno, el corto plazo sobre el largo plazo y el comercio sobre la producción.

- Después de la devaluación de diciembre de 1994, la medida del éxito de esta estrategia parece ser más bien pequeña, no tanto por sus magnitudes como por la corrección de desequilibrios estructurales que ha sido incapaz de resolver. Al no dirigirse a la versión productiva directa, la masa de recursos captados no se traduce en un mayor nivel de empleo, producción o exportación. Así las cosas, el brusco ajuste cambiario indica que no sólo no han sido apropiadas las políticas para garantizar una saludable absorción de los flujos externos de capital, sino que además se ha atado estructuralmente el crecimiento del país al ahorro externo.

- De la inversión directa
De acuerdo con documentos oficiales, el grado de apertura de la economía mexicana a la IE ascendió a 81.4% del Producto Interno Bruto (PIB) en 1994; es decir, que 688 actividades de las 754 que integran la clasificación Mexicana de Actividades (CMA) quedaron abiertas a la IE. Con una lógica distinta de lo que significa hacer negocios, otros inversionistas extranjeros tomaron los riesgos y oportunidades de invertir directamente. En efecto, lejos de los altibajos especuladores, la información recopilada por EXPANSIÓN permite establecer que sólo 15% de la inversión foránea directa se ubicó en el área productiva.

- Los datos disponibles muestran que en el periodo 1989-1994 se registraron 4,904 empresas nuevas con capital extranjero, con un capital social aportado de N$ 54,920 millones de nuevos pesos. Como era de esperarse, el proceso de negociación del Tratado de Libre Comercio (TLC) atrajo una oleada de empresas que se insertaron en el mercado aún antes de establecerse éste, buscando obtener ventajas sobre sus competidores futuros. Cabe destacar que entre 1993 y 1994 se registraron 2,130 empresas; o sea, 43.4% del total de compañías registradas entre 1989 y 1994. La importancia de los recursos foráneos invertidos en actividades productivas se expresa con claridad en el hecho de que, según cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), hasta septiembre de 1993 1318,353 empleos directos eran generados por este tipo de compañías, 234,224 más que en 1992.

- Los rubros que concentraron el mayor monto de capital foráneo fueron: otros servicios, que captaron N$ 8,848 millones de nuevos pesos distribuidos en 1,902 empresas; manufactura, con N$ 4,851 millones de nuevos pesos en 1,292 compañías; servicios financieros, con N$ 2,314 millones de nuevos pesos en 33 empresas; y comercio, con N$ 2,187 millones de nuevos pesos en 1,298 empresas.

- Como es bien sabido, México no tiene una diversificación importante en cuanto al origen de la inversión extranjera. Prácticamente ocho países aportan 61.4% de los recursos invertidos por compañías extranjeras. Por supuesto, la inversión estadounidense ocupa el primer lugar. Con 3,127 empresas registradas el capital invertido en estas empresas entre 1989 y 1994 sumó N$ 18,682 millones de nuevos pesos, siendo aportado por inversionistas de ese país 52.7%. En segundo lugar se ubicó el capital proveniente de Inglaterra, con N$ 825 millones de nuevos pesos distribuidos entre 117 compañías. En tercer lugar se encuentra el capital alemán, presente en 116 compañías, con N$ 561 millones de nuevos pesos.

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- ¿Cuánto entra en realidad?
Sin duda alguna se requiere formación más detallada y seria sobre el comportamiento y estructura de la IE en México que permita la evaluación de riesgos y oportunidades que ésta significa. Para nadie es desconocido que muchas veces la información gubernamental no sólo es en muchos casos inoportuna, sino francamente confusa, impidiendo la comprensión cabal de la dinámica económica.

- Por ejemplo, al revisar la información publicada por la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial (Secofi) en 1993 ésta resulta notoriamente diferente a la publicada en noviembre de 1994. Prácticamente los flujos de divisas reportados en la última publicación son desde 1985 completamente diferentes a los publicados un año atrás. Por ejemplo, para 1985 existen dos datos de ingresos de divisas con una diferencia enorme ($1,399 millones de dólares contra $682, más de 50% de disminución entre una publicación y otra). ¿El año que viene los montos de inversión foránea serán la mitad de lo que se afirma este año? ¿El monto de la fuga de capitales será mayor al que afirman?

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