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Con nuevas formas de asegurar recursos. Educa apoya a escuelas marginadas.
MJMV

En 1995, un grupo de universitarios de entre 20 y 25 años sentó las bases de lo que hoy es la Fundación Educa. Una organización con la inquietud de elevar el nivel de la educación de los niños mexicanos, mediante la canalización de donaciones. Según datos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), de los 54 millones de niños y jóvenes que hay en México, 47.2% no recibe servicios educativos, y cada día más de 2,000 alumnos abandonan la educación básica. Existen otros centros abocados a paliar esta situación, pero la principal diferencia radica, dicen en Educa, en la manera de hacerlo.

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Otras instituciones dependen de pocos donantes, lo que implica una inevitable dependencia y un alto grado de riesgo e inestabilidad. Educa ha elegido constituirse como banca de inversión social, una manera original de asegurarse los ingresos sin arriesgar la labor de los centros apoyados (en este momento 14 escuelas de bajos recursos). La idea es asegurar un gran número de donaciones, menos elevadas pero regulares.

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Para lograrlo, ya está en marcha un sistema: Educa pide a sus “contribuyentes” que se comprometan, en un pequeño contrato, a ceder una moderada cantidad de dinero mensual ($100 pesos son ya suficientes), vía bancaria, a la Fundación; después, canaliza sus recursos... Pero no hacia cualquier lado: las instituciones beneficiarias deben atender a una población no mayor de 700 alumnos de bajos recursos, y brindar escolaridad inicial y básica avalada por la sep. “Uno de nuestros lemas favoritos es que lo que ofrecemos no es el pescado, sino la caña de pescar”, explica Iñigo Orvañanos Corcuera, presidente del consejo de administración de Educa.

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Entre sus donantes están grandes empresas como Fundación Azteca (de TV Azteca), Office Max y Geo.

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Educa cuenta ya con página en Internet, en la que el donante podrá observar los progresos realizados en el centro con el que contribuye y que le permitirá, como a un corredor de bolsa, decidir del destino de su dinero. “Al principio, no teníamos credibilidad y la llegamos a pasar muy mal... Poco a poco, con mucho trabajo, muchas ganas, y dinero de nuestro bolsillo, conseguimos que la Fundación se mantuviese. Ahora contamos con un excelente equipo de trabajo, y tenemos la certeza de que vamos a seguir adelante”, añade Rafael Valdés, director general de Educa.

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