¿Quién crea valor?

¿Cómo es el desempeño verdadero de las empresas mexicanas? ¿Son negocio? ¿Saben los accionistas
Alberto Calva-Mercado*

A finales de los 90 el corporativo que no lanzara o fusionara negocios vinculados con internet parecía fuera de órbita. Algunos cedieron capital, otros se endeudaron, la mayoría destinó sumas millonarias a su estrategia. Bastaron un par de años, e incluso menos, para que estas compañías comprendieran que la iniciativa estaba desangrando sus finanzas y dieran un paso atrás en sus inversiones, hasta hacerlas tolerables para su cuenta de resultados. La lección es que no siempre la alta dirección y la gerencia de una organización saben con certeza si todas las áreas y unidades de negocio crean valor para ella.

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La medición del valor económico (EVA, por sus siglas en inglés) se ha convertido en una vía para conocer si la riqueza generada por la firma es suficiente como para sostener las inversiones y el costo de financiamiento. Una empresa que produce utilidad de operación negativa tendrá claro que no es negocio, que no crea riqueza y que destruye valor. Pero aunque tenga utilidad de operación positiva, no podrá asegurar que sea negocio ni que genere valor, a menos que ésta sea suficiente para cubrir todo el costo de sus activos utilizados.

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Para medir el valor económico es suficiente una operación de cálculo: la utilidad económica se obtiene de restar a la utilidad neta de operación después de impuestos el producto de multiplicar el costo de capital por el monto del capital empleado.

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Puede sonar esotérico para quien no esté familiarizado con los términos financieros, pero es sencillo: con esto se intenta reflejar si la utilidad que genera la empresa es mayor al costo de todas las fuentes de financiamiento que requiere.

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¿Qué podemos ver en estos números?
En la tabla con las cifras históricas de las compañías advertimos que en 2002 sólo 10 de las presentadas tienen una utilidad económica o EVA positiva. Esto implica que apenas una decena alcanzó a cubrir el costo de sus fuentes de financiamiento con la utilidad generada. Tomando como referencia el estudio que Stern Stewart hizo para México en 1999, solo 16 firmas generaban EVA positivo. Todo esto nos hace ver que, independientemente de la exactitud de cada cifra, el grueso de las organizaciones no está produciendo utilidad económica y por lo tanto no son negocio, al menos en principio. ¿Sabrán esto los accionistas? ¿Estarán pensando en las estrategias adecuadas los ejecutivos de estas firmas?

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Aquí se presenta información sobre las compañías que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores, pero ¿qué será de las miles que no están en esta lista? ¿Tendrán un análisis y una táctica adecuados para asegurar la creación de valor?

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En la última columna del cuadro se presenta la relación entre el EVA y el capital empleado; es decir, los recursos que tienen costo explícito o están financiados por capital accionario. Esto nos da un parámetro de eficiencia por peso invertido. Por ejemplo, Telmex es la segunda corporación que genera mayor EVA, además de que es muy grande. Sin embargo, Coca-Cola FEMSA, número cuatro de la tabla, es más efectiva por peso invertido.

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Tendencias de los números
Se pueden identificar cinco casos típicos: aquellas empresas que muestran constante mejora, las que en 2002 pudieron darle la vuelta a una mala tendencia, las que tuvieron un tropiezo, aquellas que cada vez generan un EVA menor y las que no muestran patrón claro en ningún sentido.

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En el primer grupo se encuentran, Coca-Cola FEMSA, Grupo Continental, Grupo Elektra, Corporación Moctezuma y Médica Sur. En el caso de Corporación GEO, se percibe una tendencia a mejorar de 1999 a 2002 (su EVA ha cambiado sucesivamente de -$177, -$167, -$154 a -$89 millones de pesos) al igual que el de Grupo Embotelladoras Unidas, Grupo Qumma, Empaques Ponderosa, Compañía Industrial Parras, TV Azteca, ICA, Industrias Peñoles y Gruma, entre otras, pero aún les falta para un resultado positivo, que es condición necesaria para justificar el negocio.

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En el segundo conjunto se hallan firmas que revirtieron una mala tendencia. Corporativo Fragua pasó de -$2.6 millones de pesos en 2001 a $9.8 millones de pesos en 2002. Otros no lograron que su EVA fuera positivo el año pasado, pero al menos fue menos negativo que en el anterior.  Consorcio Hogar pasó de -$200 a -$11 millones de pesos, y Embotelladora Arca pasó de -$560 a -$85 millones.

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En el tercer grupo se incluyen organizaciones que tropezaron en 2002: tenían una buena tendencia y cayeron. Carso Global Telecom descendió de un EVA en 2001 de $9,228 a $6,404 millones de pesos; Teléfonos de México: de $9,734 millones de pesos hace dos años llegó en 2002 a sólo $6,218; Embotelladora Argos, Almacenes Coppel y Grupo Bimbo pasaron por la misma situación.

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En el cuarto grupo están aquellas empresas que tienen una tendencia a la baja. Algunas están generando cada vez un EVA menor o más negativo. Algunos ejemplos de esto son Kimberly-Clark de México (aunque su EVA sigue siendo positivo –lo cual de entrada es bueno– su tendencia es decreciente desde hace dos años), Grupo Nutrisa (su tendencia de 1999 a 2002 es: -$3.6, -$4.9, -$9.6 y -$14.3 millones de pesos), Convertidora Industrial, Maizoro, Consorcio Ara, Grupo Bafar, Farmacias Benavides y Grupo Corvi.

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Comentarios finales
Medir la creación de valor económico no es un índice o número más. Es una forma de pensamiento que debe recorrer toda la organización. Esto exige una capacitación que permita a todos guiar por este concepto sus decisiones en cada área.

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La medición del EVA debe hacerse sobre la totalidad de la corporación y desagregarse después por divisiones, áreas y unidades de negocios. Importa saber, primero, si la compañía genera valor económico; después, qué unidades de negocio  aportan valor para premiar a los ejecutivos que lo logran y reforzar o sustituir a quienes no.

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La implantación de un sistema de medición de creación de valor económico en la empresa puede llevarse varios meses o años. El problema no es el concepto en sí, sino el poder capacitar a todos los ejecutivos y adaptar la contabilidad para que arroje información con el nivel de detalle deseado para evaluar cada unidad de negocios.

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* Director general de Acus Consultores.
Comentarios:
acalva@acus.com.mx.
www.acus.com.mx.

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