¿Quién está a cargo de México?

El presidente Fox y sus secretarios Creel y Derbez parecen bastante ocupados en cuestiones ajenas a
Alfonso Zárate

Como una suerte de preámbulo a la visita de Condoleezza Rice y anticipando -el tono grave de la reunión del 23 de marzo entre los mandatarios de América -del Norte, los círculos de poder de Estados Unidos enviaron señales muy poco -amigables al gobierno mexicano: 1) la carta del embajador Antonio Garza, -dirigida a los titulares de Relaciones Exteriores y la PGR, relativa al clima de -violencia creciente en la zona fronteriza; 2) la advertencia del Departamento de -Estado a sus ciudadanos sobre “la seria situación” de inseguridad “en el -lado mexicano de la frontera”; y 3) la comparecencia de Porter Goss, director -de la CIA, ante el subcomité de inteligencia del Senado, advirtiendo de “riesgos -potenciales” en México derivados de la contienda electoral 2006.

- Cuatro golpes en secuencia, perfectamente calculados para ablandar la mínima -intención o posibilidad de réplica. Muestra insoslayable del estilo severo y -sin concesiones que definirá la relación con México en el segundo periodo de -George W. Bush. Los estadounidenses están preocupados por el descontrol que -perciben en su vecino del sur y resienten la ausencia de interlocutores.

- Mientras crece la atención sobre México, el presidente Fox está -concentrado en lo que verdaderamente importa: su amor por la señora Marta y la -obsesión, inocultable, por salvar a la patria del cáncer ‘populista’. El -encargado de la política exterior, Luis Ernesto Derbez, anda en campaña por la -secretaría general de la OEA y el de Gobernación, Santiago Creel, tras la -candidatura presidencial del pan. ¿Con quién tratan los estadounidenses temas -tan graves y espinosos como el de la frontera porosa y el flujo imparable de la -migración ilegal? ¿Quién está a cargo? ¿Quién es el responsable de -articular la respuesta del Estado mexicano ante las presiones, sean o no ‘justificadas’, -‘injerencistas’ o ‘unilaterales’?

- Nadie está a cargo. Más allá de los desplantes ‘nacionalistas’ de -Creel (que a pocos conmueven) o los intentos de una cancillería sin canciller -por desautorizar un informe ‘parcial’ y ‘sesgado’, no hay quien -responda. Nadie, por lo menos, capaz de formular con mínima coherencia la -defensa de una política que pide para otros (Cuba, por ejemplo) lo que no está -dispuesto a soportar para sí mismo (la ‘injerencia’ en asuntos internos). -No hay quien responda porque no hay respuesta. Porque no hay argumentos para -neutralizar la ofensiva sustentada en pruebas irrefutables, del dominio público -y la más alta preocupación para la sociedad mexicana: la descomposición del -ambiente político.

- La situación de la administración Fox es endeble y la fragilidad de las -instituciones multiplica la vulnerabilidad. Hace tiempo que los gobiernos -mexicanos no tienen la capacidad ni el talento para negociar dignamente con EU. -La Casa Blanca está muy nerviosa, el terrorismo se ha convertido en un enemigo -inasible y, en ese escenario, la frontera sur deviene una preocupación -mayúscula.

- Ya lo advirtió el embajador Garza: mientras no se garantice una “frontera -segura”, será imposible avanzar en el tema migratorio. Y esta condición, es -previsible, se extenderá a otras esferas de la compleja relación bilateral. -¿Quién responde, quién se hace cargo? Si el gobierno foxista no ofrece -respuestas contundentes y eficaces, volverán a torcerle el brazo y la sociedad -pagará las consecuencias.

- El autor es director de Grupo Consultor Interdisciplinario.

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