¿Terminó ya el problema?

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Carlos Sámano

Cuando hablamos de la actuación de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos respecto de las tasas de interés, no podemos dejar de lado nuestro sesgo particular, dado que nos afectan directamente. Pero las interpretaciones que hacemos cuando tratamos de pronosticar las decisiones de la Fed adolecen de un grave problema: falta de perspectiva.

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En el último periodo de política restrictiva del banco central estadounidense (junio de 1999 a la fecha), la opinión de los analistas se mantuvo mixta respecto del cambio de tasas. Es decir, puede que sí o puede que no. ¿Quiere esto decir que los analistas “jugamos volados”? No. Es evidente que, aun cuando pareciera que las tendencias se tienen bien identificadas, las magnitudes de variación requieren de mucho mayor información.

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La Fed no actúa tomando en cuenta (de manera preponderante) los últimos datos publicados sino que actúa con una visión tanto retrospectiva como prospectiva. El asunto parece académico, pero no lo es. Nuestra preocupación en cuanto a las tasas de interés, se centra en varios puntos:

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  • Significa una elevación del costo de la deuda, en particular la privada, dado que buena parte de la deuda gubernamental está estructurada con tasa fija. Al encarecer los fondos futuros puede inhibir la realización de algunos proyectos de inversión, al menos parcialmente.
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  • Genera un “piso” para la tasa real de interés en México, dado que los inversionistas en el ámbito internacional consideran no sólo el rendimiento sino también el riesgo asociado a la inversión.
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  • Representa un riesgo adicional para las exportaciones mexicanas, destinadas en su mayoría al mercado estadounidense, pues si se reduce la tasa de crecimiento, lo hará también la demanda en general.
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  • Altera significativamente la expectativa sobre los mercados y esto puede generar un efecto negativo en cascada sobre la demanda.

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La Fed ya tomó sus decisiones y estas tendrán efecto hasta dentro de cuatro o seis meses. Así, puede hipotéticamente regresar a una actitud neutral y de cualquier manera los efectos serán restrictivos. Dado que los analistas ponemos más énfasis en el dato más reciente, para cuando los efectos nos alcancen, seguramente habremos olvidado que lo que viene adelante es mucho menos crecimiento. Y sin crecimiento sólido, no hay mercado de valores que se muestre pujante. No quiere decir esto que fatalmente veremos al mercado descender. Lo que hay que mantener es un ojo al último dato y el otro en el largo plazo.

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