¿Y dónde está el aeropuerto?

El silencio en torno a la nueva terminal aérea pone a las autoridades a salvo de la hoguera políti
Zacarías Ramírez Tamayo

Ante el frustrado aterrizaje en Texcoco, el proyecto del nuevo aeropuerto internacional de la ciudad de México (AICM) desapareció del horizonte. Los funcionarios dicen estudiar nuevamente todas las opciones, pero no explican qué clase de análisis realizan ni cuándo se darán a conocer los resultados.

-

Especialistas antes consultados ahora están al margen; según Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA), la investigación la llevan a cabo sus propios técnicos. “Desde la cancelación no nos han vuelto a buscar”, dice Michiel Vreedenburg, director regional adjunto de la Organización Internacional de Aviación Civil, agencia de las Naciones Unidas que da asesoría sobre los requisitos técnicos que debe reunir un puerto aéreo. Javier Delgado, quien intervino en los estudios de impacto ambiental, desconoce qué institución o personas podrían realizar tal revisión.

-

Las autoridades no tienen prisa. Las 320,000 operaciones (aterrizajes y despegues) que la terminal es capaz de atender al año podrían incrementarse a 360,000 con la construcción de una nueva pista y una nueva estación de pasajeros, señala un diagnóstico de ASA. El estancamiento de la demanda de servicios, que lleva dos años y se podría prolongar uno más, hace prever para el aeropuerto una vigencia de ocho a 10 años con las adecuaciones que se le hacen, afirma José Luis Uribe, vocero del aeropuerto.

-

Algunos usuarios piensan distinto. Por falta de espacio, es muy difícil obtener autorización para ampliar operaciones o iniciarlas, dice Carlos Ferrer, gerente de operaciones en DHL: “Todo mundo sabe que el espacio aéreo está saturado.” Juan Castellanos, piloto de Aeroméxico con más de 25 años de experiencia, afirma que alrededor de las 10 de la mañana y entre las seis de la tarde y nueve  de la noche las maniobras en el aire duran más tiempo, lo que aumenta el consumo de combustible y la incomodidad para los pasajeros.

-

Aeropuertos vecinos se preparan a tomar las oportunidades que desperdicia el AICM. El grupo empresarial que opera la terminal de Puebla está en espera de un estudio para determinar la dimensión de las inversiones que tendría que hacer, con el fin de atraer parte de la carga y distribuirla a ciudades del sureste de la república e incluso a la propia capital. Algo similar intenta Toluca. “Por ahora el aeropuerto funciona bien –señala Josué Meza, director general en México de la estadounidense United–, pero es urgente que se tome una decisión.”

-

Sin embargo, en tanto el gobierno y los partidos eludan los riesgos políticos que implica la modernización, exhortaciones como esta quedarán sin respuesta –opina Alejandro Poiré, director de ciencia política en el ITAM–; a la vez que los responsables directos de los fracasos –en este caso los secretarios Pedro Cerisola y Santiago Creel– saldrán ilesos. Y lo más grave, concluye el académico: el caso Texcoco evidenció nuevamente la incapacidad para vender los beneficios en el largo plazo de la reforma estructural.

Ahora ve
No te pierdas